El Victoria’s Secret Fashion Show 2026 se ha consolidado no solo como el mayor fenómeno de la cultura pop del año, sino como un rotundo éxito financiero y de reestructuración comercial. El desfile, celebrado el pasado domingo 18 de octubre de 2026 en los legendarios Sony Pictures Studios de Culver City en Los Ángeles, sirvió para que la compañía validara ante los inversores su quinto trimestre consecutivo de ventas comparables positivas. Con el concepto temático “Fandemonium”, la firma ha demostrado que el marketing del brillo y la nostalgia vuelve a ser una inversión altamente rentable.
Un traslado estratégico y un presupuesto millonario
Rompiendo con la tradición neoyorquina de las últimas ediciones, Victoria’s Secret mudó su infraestructura a la Costa Oeste por primera vez desde 2007. Aunque la firma mantiene en estricto secreto el presupuesto final, analistas de la industria minorista estiman el coste de producción en una horquilla de entre 15 y 22 millones de dólares.
Esta cuantiosa inversión responde a una compleja logística de traslado y a un cartel musical masivo compuesto íntegramente por mujeres, con las actuaciones de Megan Thee Stallion, Tate McRae, KATSEYE y Megan Moroney. Sin embargo, la mayor diferencia comercial de este año ha sido la estrategia The Weekly Ticket: por primera vez, la marca abrió la taquilla al gran público rompiendo con el clásico y hermético acceso exclusivo para invitados VIP.
Para los asientos en persona dentro de los Sony Studios de Los Ángeles, la marca no habilitó una venta directa convencional, sino que los distribuyó mediante «Ticket Drops» y sorteos semanales gratuitos a través de dinámicas en sus redes sociales y promociones por compras mínimas en sus tiendas físicas. De forma paralela, la firma democratizó la experiencia vendiendo entradas para proyecciones en directo en cines selectos de la cadena AMC por tarifas estándar de taquilla comercial de entre 15 y 25 dólares. Mientras tanto, el mercado secundario y las agencias de conserjería de lujo mantuvieron el estatus del show exclusivo fuera de los canales oficiales, con pases privados que alcanzaron cifras de entre 14.000 y 25.000 dólares en subastas y reventas VIP.
El regreso del Fantasy Bra: 50 millones de dólares en la pasarela
El momento cumbre de la noche a nivel financiero fue el regreso del icónico Fantasy Bra tras ocho años de ausencia. La prenda joya batió el récord absoluto de la pieza más cara en la historia de la marca, siendo valorada en 50 millones de dólares (superando el récord de 15 millones que ostentaba Gisele Bündchen desde el año 2000).
La encargada de lucir esta pieza única fue la empresaria y celebridad Kylie Jenner, quien hizo un debut sorpresa en la pasarela. El sujetador, diseñado por la casa de alta joyería Jacob & Co. para conmemorar su 40º aniversario, fue confeccionado en oro blanco y amarillo de 18 quilates. Cuenta con 4.410 diamantes naturales que suman 1.373,39 quilates, coronados en el centro por un espectacular diamante amarillo («Fancy Vivid Yellow») de 75,54 quilates. Su fabricación exigió el trabajo de 15 artesanos durante más de 1.000 horas de ensamblaje digital y manual.
Récords históricos y la economía del «Grupito» de supermodelos
El evento también reescribió las métricas de veteranía y caché en la industria de la moda:
- El récord de Adriana Lima: La supermodelo brasileña hizo historia al alcanzar su desfile número 21 con la marca, afianzando su estatus como la figura más longeva de la firma.
- El regreso exclusivo de Bella Hadid: Tras haber disminuido drásticamente sus apariciones en pasarelas en los últimos años, la expectación por verla abrir el show con unas alas de 50 libras elevó su cotización. Fuentes del sector apuntan a un contrato publicitario integral de seis dígitos.
- El caché de la élite: Mientras que las modelos debutantes y de reparto cobraron tarifas estándar de entre 500 y 2.500 dólares, los tótems históricos del «grupito» como Gisele Bündchen, Alessandra Ambrosio o Candice Swanepoel operaron bajo contratos globales de apariciones especiales que superaron cómodamente los 20.000 dólares por la noche. Los expertos recuerdan que el verdadero Retorno de Inversión (ROI) para estas modelos se da en su Media Value posterior, relanzando contratos anuales de patrocinio de entre 2 y 4 millones de dólares.
La reconquista de Wall Street
El desfile ha llegado en el mejor momento financiero de Victoria’s Secret & Co. (NYSE: VSXY) desde su escisión como compañía independiente. Las acciones de la firma reflejan un giro de 180 grados en la confianza del mercado, cotizando a 87,34 dólares por acción y acumulando una espectacular revalorización superior al 230% en los últimos 12 meses, lo que eleva su capitalización bursátil a 7.040 millones de dólares.
Bajo la dirección ejecutiva de Hillary Super, la empresa ha aplicado la estrategia del «Promo Detox», reduciendo drásticamente los cupones y los descuentos agresivos en tiendas. Al recuperar la exclusividad y la emoción del show, la marca ha logrado volver a vender a precio completo. Con el impulso de este desfile y la inminente campaña navideña, la compañía ha elevado sus previsiones de facturación anual neta para este ejercicio fiscal hasta una horquilla de entre 7.100 y 7.180 millones de dólares, proyectando unos ingresos operativos ajustados de entre 560 y 590 millones de dólares (un 43% más que el año pasado).
Victoria’s Secret ha demostrado que las alas de ángel vuelven a ser el motor financiero más rentable del sector del retail.
Secretos de ‘backstage’ y las curiosidades que solo los expertos notaron
Detrás de los millones de dólares en producción y la frialdad de las cifras de Wall Street, la intrahistoria de la pasarela dejó varios detalles que definen el verdadero valor humano y competitivo de la industria:
- El regreso récord de Barbara Palvin: Fue el secreto a voces más comentado en el backstage. La supermodelo húngara regresó a la pasarela apenas seis semanas después de dar a luz a su primera hija. Su marido, el actor Dylan Sprouse, volvió a captar la atención de los focos vitoreándola desde una primera fila donde los «maridos de la marca» se convirtieron en un espectáculo viral propio.
- La única representación española: La modelo Cala Moragas se consolidó como el único acento español de todo el cotizado casting, un hito estratégico que redondea su año de oro internacional tras haber abierto previamente para Versace en Milán.
- La pasarela de la conciliación de élite: El show batió su propio récord demográfico: de las más de 60 modelos seleccionadas, 16 de ellas son madres. La cumbre estuvo liderada por el regreso de veteranas como Alessandra Ambrosio, Gisele Bündchen y Elsa Hosk, esta última desfilando poco después de dar a luz a su segundo bebé.
- El drama de los descartes en redes: Mientras Bella Hadid justificaba su millonario caché abriendo la velada de forma imponente, los analistas digitales se centraron en el drama de los snubs (desplantes). Modelos históricas de la firma como Romee Strijd y Frida Aasen manifestaron públicamente su decepción tras haber sido descartadas en las audiciones finales en beneficio de la nueva hornada de nepo babies e influencers como Amelia Gray Hamlin o Iris Law.
- Inversión en la élite del estilismo: Para asegurar que el despliegue visual fuera impecable en las retransmisiones en 4K, Victoria’s Secret no escatimó en el equipo de diseño de imagen. La marca contrató al legendario estilista Guido Palau para el cabello y a la vanguardista Dame Pat McGrath para el maquillaje, elevando el estándar estético comercial al nivel de la alta costura de París.
Cuando Adriana Lima cerró la pasarela desplegando sus alas blancas bajo el cielo de California, no solo se clausuraba una noche de moda; se consolidaba una de las remontadas empresariales más espectaculares de la década. En una industria que a menudo penaliza el pasado, Victoria’s Secret ha sabido auditar su propia mitología, transformando la nostalgia en dividendos y el brillo en capitalización bursátil. El desfile de 2026 deja claro que el verdadero valor de un ángel no se mide en quilates, sino en su capacidad para hacer que el mercado vuelva a creer en la magia.

