El Banco Santander quiere que la inteligencia artificial deje de ser una tecnología en pruebas para convertirse en una herramienta habitual en el funcionamiento del grupo. Para acelerar ese proceso, la entidad presidida por Ana Botín ha firmado un acuerdo de colaboración de tres años con Nvidia, el gigante tecnológico especializado en chips y computación para IA, con el objetivo de extender estas soluciones a todo el banco.
La alianza llega en un momento en el que Santander busca aumentar su rentabilidad y reducir costes. En su plan estratégico para el periodo 2026-2028, el grupo se ha marcado el objetivo de generar más de 1.000 millones de euros de valor de negocio con inteligencia artificial, mediante una combinación de nuevos ingresos y ahorros. La cifra se enmarca en una meta más amplia: superar los 20.000 millones de euros de beneficio en 2028.
El trabajo conjunto entre ambas compañías ya ha empezado a dar resultados. A través del Santander AI Lab, el banco prueba herramientas de Nvidia para evaluar qué modelos de inteligencia artificial funcionan mejor en tareas bancarias concretas antes de extenderlos al conjunto de la organización.
Una de las principales iniciativas es Model Arena, una plataforma que permite comparar modelos, medir su rendimiento y seleccionar el más adecuado para cada aplicación. La idea es evitar que el banco dependa de modelos demasiado grandes y costosos cuando una solución más pequeña y especializada puede resolver la misma tarea.
Las pruebas realizadas con estos modelos han permitido reducir el coste de ejecución de determinadas interacciones de unos cinco euros a tres céntimos, manteniendo resultados satisfactorios. El banco también ha señalado mejoras de eficiencia en las pruebas de atención al cliente.
El acuerdo contempla extender estas capacidades a ámbitos como la prevención del fraude y el blanqueo de capitales, la toma de decisiones en tiempo real y el desarrollo de agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas bancarias. Antes de su despliegue, estas herramientas se someten a evaluaciones y pruebas en entornos controlados.
De los costes al negocio
Para Santander, el reto no consiste únicamente en automatizar tareas. La entidad quiere que la IA también contribuya a generar ingresos y a mejorar la relación con sus clientes. El plan se apoya en tres líneas: agilizar procesos, identificar nuevas oportunidades de negocio e incorporar estas herramientas al trabajo diario de sus empleados.
El objetivo económico ya tiene un calendario definido. Santander aspira a superar los 1.000 millones de euros de valor de negocio entre 2026 y 2028, sumando ingresos adicionales y reducción de costes. En junio, el responsable de Datos e IA del grupo, Ricardo Martín Manjón, señaló que el banco había generado 35 millones de euros durante el primer trimestre de 2026 y esperaba superar los 200 millones al cierre del ejercicio.
La transformación también llegará a la aplicación móvil. Santander trabaja en asistentes conversacionales que permitan a los clientes consultar información financiera mediante la voz, localizar movimientos concretos o conocer cuánto han gastado en determinadas categorías durante un periodo. En lugar de navegar por distintos menús, el usuario podría formular una pregunta y obtener una respuesta a partir de sus propios datos bancarios.
La alianza con Nvidia refuerza así una estrategia que va más allá de incorporar nuevas herramientas tecnológicas. Santander busca trasladar la inteligencia artificial a sus operaciones, sus controles de riesgo y sus canales de atención, con un criterio que ahora será determinante: que las soluciones no solo funcionen en una prueba, sino que puedan desplegarse a gran escala y tengan un impacto medible en las cuentas del grupo.

