En cifras anualizadas, la nación asiática registró un crecimiento de su PIB del 4,5%, dos décimas por encima del 4,3% del segundo trimestre, pero medio punto menos que el 5% registrado en el primero.
Las estimaciones preliminares apuntan a que el PIB creció un 4,6% hasta septiembre como consecuencia de los avances del 3,7% en el sector primario, del 3,8% en la industria y del 5,2% de los servicios. De esta forma, los datos agregados quedaron dentro del objetivo de crecimiento del 4,5% al 5% marcado por el Gobierno chino.
«La economía nacional mantuvo un desarrollo constante a pesar de las presiones, mostrando un impulso gracias a nuevos motores de crecimiento y a una estructura cada vez más sólida», ha destacado la agencia estadística en un comunicado.
«La producción y la oferta crecieron rápidamente, el comercio exterior registró un buen ritmo, el empleo y los precios se mantuvieron estables en general, y se garantizó el bienestar de la población de forma firme y eficaz. La economía nacional siguió demostrando una gran resiliencia y vitalidad», ha completado.

