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Solaria anuncia en Uruguay una inversión de 5.080 millones de euros, la mayor inversión extranjera de su historia

El proyecto contempla un campus tecnológico de centros de datos de 500 MW y una planta solar de 350 MW, con la previsión de generar hasta 4.600 empleos entre la construcción y la operación.

El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y el consejero delegado de Solaria, Arturo Díaz-Tejeiro, durante la firma del acuerdo. Foto: Gobierno de Uruguay.

Uruguay se convertirá en el escenario de una de las mayores apuestas españolas por la economía digital. Solaria invertirá 5.700 millones de dólares (unos 5.080 millones de euros) en el desarrollo de un gran campus tecnológico que combinará centros de datos y generación de energía solar fotovoltaica. El proyecto, anunciado por el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, supone la mayor inversión extranjera de la historia del país sudamericano y abre una nueva etapa para la compañía española, que busca extender su negocio renovable hacia las infraestructuras digitales.

El acuerdo, suscrito entre Orsi y Arturo Díaz-Tejeiro, consejero delegado de Solaria, contempla la colaboración con la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE), la compañía eléctrica estatal uruguaya. La iniciativa responde a una necesidad cada vez más importante para la economía digital: disponer de grandes cantidades de electricidad para alimentar los centros de procesamiento de datos, instalaciones esenciales para el funcionamiento de los servicios digitales y el desarrollo de la inteligencia artificial.

La operación va más allá de levantar edificios tecnológicos. El plan combina inversión extranjera, generación fotovoltaica, creación de empleo e infraestructuras digitales con el objetivo de atraer a grandes operadores internacionales. En un momento en el que la demanda energética de los centros de datos gana protagonismo, Solaria quiere ampliar su modelo de negocio y participar también en el desarrollo y la explotación de espacios destinados a estas instalaciones.

Un campus tecnológico de 500 megavatios y 5.500 millones de dólares

La mayor parte de la inversión se concentrará en los centros de datos. De los 5.700 millones de dólares previstos, unos 5.500 millones –alrededor de 4.900 millones de euros– se destinarán a construir instalaciones con una capacidad total de 500 megavatios (MW). Los otros 200 millones de dólares, equivalentes a unos 178 millones de euros, se emplearán en desarrollar 350 MW de generación solar fotovoltaica para abastecer de energía renovable al complejo.

La distribución del capital refleja la dimensión tecnológica del proyecto: las instalaciones de procesamiento de datos concentrarán el grueso de los recursos, mientras que la generación solar permitirá incorporar electricidad renovable al suministro energético. La disponibilidad de energía constituye uno de los factores decisivos para el desarrollo de los centros de datos, cuyo funcionamiento exige un suministro constante y una planificación a largo plazo.

El complejo se desarrollará en dos fases y tendrá una implantación descentralizada en los departamentos uruguayos de Canelones, San José y Florida. La iniciativa operará bajo el régimen de zona franca, un marco concebido para facilitar la actividad empresarial en determinadas condiciones fiscales y operativas.

Solaria asumirá el papel de desarrollador y operador de esa zona franca. Su cometido será impulsar un campus tecnológico que proporcione a los futuros clientes el suelo, las infraestructuras y los servicios necesarios para instalar y operar sus centros de datos, siempre sujeto a las autorizaciones correspondientes. El modelo permitirá integrar la planificación de los espacios, las instalaciones digitales y el suministro energético.

La puesta en marcha será progresiva. Las obras se prolongarán hasta 2029, de acuerdo con las previsiones anunciadas. La magnitud de la inversión y la complejidad de las infraestructuras obligan a coordinar las distintas fases de construcción con las necesidades de los operadores que se instalen en el campus.

4.600 empleos entre la construcción y la operación

El impacto laboral constituye otra de las grandes dimensiones de la operación. Las previsiones contemplan la creación de 3.100 puestos de trabajo durante la fase de construcción, hasta 2029, y alrededor de 1.500 empleos permanentes cuando el complejo alcance su plena capacidad operativa.

Ambas cifras corresponden a etapas diferentes. La construcción concentrará una parte importante de la actividad durante los próximos años, mientras que el funcionamiento del campus requerirá personal para mantener las instalaciones y prestar los servicios asociados a los centros de datos. La materialización de estos empleos dependerá del desarrollo efectivo del proyecto y de su entrada en operación.

La iniciativa abre también una oportunidad para la economía uruguaya en ámbitos relacionados con la tecnología, la ingeniería, las infraestructuras y los servicios digitales. La llegada de un campus de estas características puede atraer actividad empresarial y ampliar la demanda de perfiles especializados, aunque el alcance de ese efecto dependerá de los operadores que finalmente se instalen y de las necesidades concretas de sus negocios.

El Gobierno uruguayo ha enmarcado la inversión en su apuesta por la innovación tecnológica, la retención de talento local y el desarrollo de una economía digital vinculada a criterios medioambientales. La combinación de centros de datos y nueva generación renovable constituye el eje de ese planteamiento.

La estabilidad de Uruguay, un factor para atraer inversión

El tamaño del proyecto pone también el foco en las condiciones que han permitido atraer una operación de esta magnitud. Durante la presentación del acuerdo, el presidente Yamandú Orsi destacó la estabilidad macroeconómica y jurídica de Uruguay y la continuidad de determinadas políticas públicas a lo largo de distintos gobiernos.

El país cuenta, además, con una matriz eléctrica en la que las fuentes renovables tienen un peso muy elevado. Esta característica resulta relevante para las infraestructuras que necesitan grandes volúmenes de electricidad y para los operadores que buscan reducir la huella ambiental de sus instalaciones.

La estabilidad regulatoria y la disponibilidad de energía son factores especialmente importantes en proyectos de largo recorrido, como los centros de datos, que requieren inversiones iniciales elevadas y previsibilidad para planificar su actividad. En este caso, el desarrollo se apoyará en la colaboración con UTE y en un acuerdo de suministro energético concebido para extenderse durante décadas.

La operación, no obstante, todavía debe recorrer los pasos necesarios para su ejecución. El desarrollo del campus y de sus instalaciones queda condicionado a las autorizaciones correspondientes. Por tanto, el anuncio marca el inicio de una nueva fase, pero no significa que toda la infraestructura esté ya construida o en funcionamiento.

Un contrato energético de hasta 40 años

La colaboración con la eléctrica estatal uruguaya será uno de los pilares del modelo. UTE adquirirá la energía producida mediante un acuerdo de compraventa de electricidad a largo plazo (PPA) de hasta 40 años, según los términos anunciados para el proyecto.

Este tipo de contrato permite establecer un marco de suministro a largo plazo y aporta visibilidad sobre la comercialización de la energía. Para una infraestructura de la escala prevista en Uruguay, esa planificación resulta especialmente relevante: los centros de datos necesitan electricidad de forma continua y deben contar con un suministro capaz de responder a sus necesidades operativas.

La incorporación de 350 MW de generación fotovoltaica conecta el proyecto tecnológico con el negocio tradicional de Solaria. La compañía podrá aprovechar su experiencia en el desarrollo de instalaciones renovables para dar forma a una iniciativa en la que la electricidad no es solo un producto, sino también una condición esencial para atraer y mantener a los operadores del campus.

El acuerdo a largo plazo con UTE añade una dimensión energética al proyecto, aunque los detalles definitivos del suministro y la ejecución de las distintas instalaciones deberán desarrollarse conforme avance la iniciativa. Conviene distinguir las dos magnitudes centrales del plan: los 350 MW corresponden a la potencia solar prevista, mientras que los 500 MW representan la capacidad total proyectada para los centros de datos.

Solaria amplía su negocio hacia la economía digital

La inversión representa también un cambio de escala en la estrategia de Solaria. La compañía española, especializada en energías renovables, quiere aprovechar el crecimiento de la demanda eléctrica asociada a las infraestructuras digitales para ampliar su actividad hacia el desarrollo y la explotación de zonas francas tecnológicas.

El grupo ya cuenta con presencia en Uruguay desde hace casi una década, donde gestiona plantas solares en Young, en el departamento de Río Negro, y Mercedes, en Soriano. El nuevo acuerdo profundiza esa trayectoria y sitúa a la compañía ante un proyecto de mayor dimensión, en el que la generación fotovoltaica se combina con el desarrollo de instalaciones destinadas a operadores tecnológicos.

El movimiento responde a una transformación más amplia del sector energético. La expansión de los servicios digitales aumenta la importancia de contar con infraestructuras capaces de procesar y almacenar enormes cantidades de información, mientras que la disponibilidad de electricidad se convierte en una condición esencial para su desarrollo. En ese contexto, los proyectos que integran energía e infraestructura tecnológica pueden abrir nuevas vías de negocio para las empresas renovables.

La apuesta uruguaya coloca a Solaria ante el reto de ejecutar una inversión de gran tamaño, coordinar las distintas fases de construcción y atraer a los operadores que ocuparán el campus. El resultado dependerá de que esas piezas avancen de forma coordinada y de que el proyecto consiga convertir la capacidad prevista en actividad económica efectiva.

Uruguay se prepara para recibir la mayor inversión extranjera de su historia, mientras Solaria ensancha las fronteras de su negocio. La energía solar será una parte esencial de la iniciativa, pero la ambición va más allá de producir electricidad: se trata de desarrollar las infraestructuras que permitirán a la economía digital crecer sobre una base energética renovable. Si se cumplen los plazos y las previsiones, el campus conectará dos industrias cada vez más entrelazadas –la energía y los datos– y situará al grupo español en una nueva dimensión de su expansión internacional.

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