En concreto, en la actualidad la actividad del piedra-bola quedaba incluida dentro de la misma categoría que otros palangres de fondo, pese a que sus características y su contacto con el fondo marino son diferentes. La creación de una categoría específica (métier) permitirá recopilar datos propios sobre su actividad y evaluar de manera más precisa su impacto.
La propuesta, impulsada por España, fue aprobada en la reunión de los responsables nacionales del sistema europeo de recopilación de datos pesqueros celebrada los días 23 y 24 de septiembre. Así, el Ministerio liderado por Luis Planas trabaja ya para incorporar el nuevo código a las autorizaciones de pesca de esta flota.
El palangre piedra-bola, que se utiliza principalmente para la pesca de merluza, es una arte de pesca que permite mantener los anzuelos suspendidos en el agua y reducir el contacto del aparejo con el fondo marino.
Los estudios realizados por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) muestran que únicamente las anclas y las piedras entran en contacto con el fondo y que la superficie afectada es muy reducida.
Agricultura ha precisado que esta diferenciación es especialmente relevante porque la actividad del piedra-bola se ha visto afectada por las restricciones establecidas para proteger los ecosistemas marinos vulnerables en determinadas zonas del Atlántico nororiental.
España ha defendido desde la aprobación de estas restricciones la necesidad de que las medidas de protección tengan en cuenta las características y el impacto real de los distintos artes de pesca sobre el fondo marino.
En este contexto, España mantiene ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea un recurso de casación contra la sentencia del Tribunal General que avaló el reglamento europeo que estableció estas zonas de protección.
El Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) también ha señalado la necesidad de diferenciar este arte. Así, en su dictamen del pasado 22 de septiembre, el organismo científico advierte de que la clasificación utilizada hasta ahora agrupa artes con efectos muy diferentes sobre el fondo y señala específicamente la necesidad de distinguir el palangre piedra-bola del palangre de fondo tradicional para poder evaluarlos adecuadamente.
De esta forma, la nueva categoría permitirá que las próximas evaluaciones científicas dispongan de información específica sobre la actividad del piedra-bola y sobre su contacto real con el fondo marino. Estos datos podrán ser utilizados tanto por ICES como por el Comité Científico, Técnico y Económico de Pesca (Stecf), que asesoran científicamente en la adopción de medidas pesqueras a nivel europeo.

