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El arte de las joyas: la exposición con la que Suarez celebra más de 80 años de historia

Suarez celebra sus más de ocho décadas de historia con Un diálogo con el arte, una exposición que hasta el 25 de octubre convierte el Museo Lázaro Galdiano de Madrid en un escenario donde la alta joyería y las grandes obras de arte encuentran un lenguaje común.

Una joya puede ser mucho más que un objeto precioso. Puede guardar una época, hablar de una forma de entender la belleza o convertirse en ese legado íntimo que pasa de una generación a otra. Bajo esta premisa, Suarez celebra sus más de ocho décadas de historia con Un diálogo con el arte, una exposición que hasta el 25 de octubre convierte el Museo Lázaro Galdiano de Madrid en un escenario donde la alta joyería y las grandes obras de arte encuentran un lenguaje común.

Comisariada por Eloy Martínez de la Pera, la muestra propone un recorrido por el universo creativo de la casa española, fundada en Bilbao en 1943, a través de una selección de piezas históricas y contemporáneas que conviven con algunas de las obras más representativas de la colección del museo. El resultado va más allá de una retrospectiva: es una conversación entre disciplinas que, aunque utilizan materiales y técnicas diferentes, comparten una misma vocación por la belleza, el simbolismo y la permanencia.

Foto exposición A. Tomé. Suárez.
Foto exposición ‘Un diálogo con el arte’. A. Tomé. Suárez.

Los retratos de Sofonisba Anguissola, Juan Carreño de Miranda, Claudio Coello o Federico de Madrazo establecen nuevas conexiones con las creaciones de Suarez. En ese cruce de miradas, la joya recupera su dimensión cultural: la de un objeto que ha acompañado a la historia, expresado identidades y reflejado el gusto de cada época. El oro, las piedras preciosas, la luz y el color adquieren así una lectura distinta, mientras el trabajo de los maestros joyeros reivindica el valor de los oficios y del conocimiento transmitido a lo largo del tiempo.

El recorrido se articula en torno a cuatro conceptos —Origen, Legado, Artesanía y Contemporaneidad— que permiten descubrir las distintas etapas de la firma. Desde el pórtico del museo, donde una instalación de madera, tejido y luz evoca las cajas que custodian las obras de arte, hasta la planta noble, donde las joyas dialogan directamente con las piezas de la colección permanente, cada espacio construye un relato propio. La visita culmina en la Sala Sinfonía, un entorno inmersivo concebido por la artista Amaya Hernández para explorar la relación entre arquitectura, luz y memoria.

Foto exposición ‘Un diálogo con el arte’. A. Tomé. Suárez.

Es precisamente allí donde cobra especial protagonismo Sinfonía, la nueva colección de Suarez, desarrollada junto a Amfitheatrof Studio. Su punto de partida es uno de los elementos más reconocibles de la identidad de la casa: el logotipo diseñado y patentado en 1987, cuyo trazo recorría el nombre de Suarez desde la S hasta la Z. Ahora, aquel gesto gráfico se transforma en un motivo escultórico que dibuja líneas entrelazadas y continuas. Anillos, pendientes, collares, pulseras y earcuffs en oro amarillo y diamantes traducen ese movimiento en volúmenes depurados, en una colección que mira al archivo de la firma sin renunciar a una sensibilidad plenamente contemporánea.

Foto exposición ‘Un diálogo con el arte’. A. Tomé. Suárez.

La exposición guarda, además, un capítulo especialmente significativo para el museo. Se trata de Strata, una creación única de la línea Sur Mesure concebida para incorporarse a su colección. Inspirada en la estética art déco, la pieza establece un vínculo con Madrid a través de una composición geométrica que evoca los jardines y estanques del Retiro. Dos aguamarinas reinterpretan los situados junto al Palacio de Cristal, mientras una sucesión de esmeraldas recoge el verde de sus jardines. El azul, además, encierra una referencia personal a Paula Florido, esposa de José Lázaro Galdiano, que sentía predilección por este color.

El diálogo entre disciplinas también sale de las salas. En los jardines, la histórica Pérgola ha sido reinterpretada por Objet Particulier y Nuet Ceramics como un espacio de encuentro y conversación. Una intervención que, además, permanecerá en el museo como legado de Suarez, prolongando la relación entre artesanía, cultura y creación contemporánea más allá de las fechas de la muestra.

En Un diálogo con el arte, Suarez encuentra una manera de mirar hacia atrás para seguir avanzando. Más de ochenta años después de abrir su primera boutique en Bilbao, la casa reivindica aquello que permanece en el corazón de la alta joyería: el talento de los oficios, la sensibilidad creativa y la capacidad de transformar un material en algo que trasciende su propio tiempo. Porque algunas piezas no solo están hechas para ser contempladas o llevadas; también para contar historias y formar parte de otras.

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