De esta manera, el país se sutúa como la economía europea mejor posicionada en el índice, por delante de Francia, Alemania y Reino Unido.
En comparación con la edición anterior, España ha registrado sus principales avances en servicios e infraestructuras turísticas, transporte aéreo, y sostenibilidad de la demanda turística, ya que su puntuación ha aumentado un 1% respecto a 2024 y un 2,8% frente a 2019.
El índice analiza 110 economías mediante 17 pilares y 102 indicadores agrupados en cinco dimensiones: entorno facilitador; políticas y condiciones para el turismo; infraestructuras y servicios; recursos turísticos; y sostenibilidad.
A diferencia de otros indicadores del sector, el TTDI no mide directamente el número de visitantes ni los ingresos turísticos, sino las condiciones que permiten desarrollar la actividad de forma sostenible y resiliente.
Entre los aspectos en los que destaca España figuran sus infraestructuras turísticas. El país ocupa la tercera posición mundial tanto en transporte aéreo como en servicios e infraestructuras turísticas, mientras que se sitúa en el sexto puesto en recursos culturales.
CRECIMIENTO TURÍSTICO
Los resultados se producen en un contexto de expansión del turismo internacional. En 2025 se alcanzó un récord de 1.500 millones de llegadas de turistas internacionales, mientras que la contribución total del sector a la economía mundial ascendió a 10,3 billones de euros, equivalentes a cerca del 10% del PIB mundial. Además, la actividad turística sostuvo 366 millones de puestos de trabajo.
El informe advierte de que el crecimiento del sector plantea nuevos desafíos para los destinos, especialmente por la presión sobre las infraestructuras, la vivienda, los servicios públicos y los recursos locales. En este escenario, considera que atraer visitantes ya no es el único objetivo, sino que también resulta necesario gestionar cómo, cuándo y dónde se concentra la actividad turística.
Esta cuestión afecta especialmente a destinos maduros y de elevada demanda, como España. En el conjunto de Europa, las puntuaciones en el pilar de sostenibilidad de la demanda turística se sitúan casi un 12% por debajo de la media mundial.
COMPETITIVIDAD DE DESTINOS
El TTDI 2026 también destaca la importancia de que los destinos puedan anticiparse y responder a posibles alteraciones provocadas por tensiones geopolíticas, volatilidad económica y fenómenos climáticos.
El informe define la resiliencia no solo como la capacidad de recuperarse tras una crisis, sino también como la preparación para mantener operativos los sistemas esenciales cuando se produce una disrupción.
La CEO Global Business and Operations de Zurich Insurance Group, Cara Morton, señala que la competitividad turística depende tanto de la oferta de los destinos como de su capacidad para afrontar situaciones como la interrupción de vuelos, las olas de calor o los fallos en los sistemas de los que dependen los viajeros. Según explica, planificar ante estas eventualidades permite recuperarse con mayor rapidez y mantener la confianza de los visitantes.
COSTES Y ESCASEZ DE TRABAJADORES
Entre 2024 y 2026, la competitividad en precios cayó un 3,1% a escala mundial, debido a que los costes del combustible, la mano de obra, el alojamiento y la alimentación aumentaron por encima de la inflación en numerosos destinos.
A esta situación se suma que, desde 2022, la inversión turística no ha avanzado al mismo ritmo que la actividad, una brecha que, según el documento, se mantendrá durante los próximos años.
En 2035, el sector podría registrar un déficit de 43 millones de trabajadores, cerca del 16% de la fuerza laboral necesaria para responder a la demanda prevista. La escasez de profesionales y de determinadas competencias podría comprometer la calidad del servicio y ralentizar la adaptación del turismo a los cambios tecnológicos.
Ante estos desafíos, el informe establece cinco prioridades para avanzar hacia un turismo más resiliente: diversificar la demanda por mercados de origen, perfiles de viajeros y temporadas; garantizar destinos abiertos y bien conectados; apostar por la calidad del servicio y el valor frente al precio; impulsar la prosperidad de las comunidades locales; y reforzar las capacidades de los profesionales mediante la inversión en competencias, la retención del talento, la productividad y la coordinación.

