En un comunicado posterior a la reunión del órgano de gobierno de la institución, que tomó la decisión de subir tipos por mayoría, ya que dos de sus miembros votaron a favor de mantener estable el precio del dinero, el banco central indio ha subrayado que la economía del país se ha mantenido sólida con un dinamismo generalizado, aunque ha reconocido que, a la luz de los datos disponibles, «resulta evidente que la inflación y sus perspectivas no son tan favorables como el año pasado».
En este sentido, con una inflación que se prevé promediará casi el 5,8% en los próximos tres trimestres y una inflación subyacente proyectada del 4,4% este año, la entidad considera «imperativo recalibrar la tasa de interés de referencia».
Asimismo, el Comité ha decidido modificar su postura hacia un endurecimiento gradual de la política monetaria, lo que supone que los recortes de tipos «están descartados a corto plazo» y la próxima medida de política monetaria solo puede consistir en un aumento de tipos o una pausa, dependiendo de la evolución de la situación y las perspectivas.
De este modo, la duración y el alcance del ciclo de subida de tipos de interés dependerán de la evolución y las perspectivas reales del crecimiento y la inflación, especialmente de la inflación subyacente, del grado de ampliación de las presiones inflacionarias y de los efectos de segunda ronda de la crisis de oferta, así como del impacto de los impulsos de la demanda.

