«En los próximos 12 a 18 meses, los ‘capex’ seguirán siendo altos, seguirá habiendo inversión en inteligencia artificial, pero después habrá cierta corrección», avanzó la economista de Vanguard, Josefina Rodríguez, en un encuentro con los medios de comunicación para presentar sus perspectivas macroeconómicas y de mercados.
El retroceso en los mercados, continuó, será catalizado por una posible falta de monetización de esta nueva tecnología, la mayor competencia que puede hacer caer los precios, los cuellos de botella físicos, con centros de datos que demandan mucha energía eléctrica, y por la intensificación de la regulación por parte de los gobiernos.
No obstante, Rodríguez ha apuntado que, si bien existe «mucha incertidumbre» respecto al futuro desarrollo de la inteligencia artificial, la corrección en renta variable sería «algo menor» en Europa por su mayor diversificación, puesto que en esta región pesan el sector financiero y energético.
Con todo, si esta corrección derivada de la inteligencia artificial arrastra a la economía mundial a una recesión, «Europa se vería más expuesta a una posible recesión global» en el caso de que esta tecnología no cumpla con las expectativas existentes.
Pese a estas perspectivas, la gestora mantiene una posición positiva respecto al desarrollo de la inteligencia artificial, con una primera fase de concentración de la inversión en Asia y en grandes empresas de Estados Unidos y una segunda que beneficie en el corto plazo a empresas más pequeñas y localizadas en otros países, lo que impulsaría al alza las Bolsas.
En concreto, la gestora espera un retorno anual del 5% para la renta variable de Estados Unidos para los próximos diez años, del 4,6% en renta variable estadounidense ‘growth’, del 7,4% en renta variable estadounidense ‘value’ y del 5,6% en renta variable de mercados desarrollados fuera de Estados Unidos.
Asimismo, Vanguard estima que la inversión privada en Estados Unidos crezca un 10% en 2027 por la inteligencia artificial y que impulse el PIB del país hasta el 3%, por encima del consenso de los mercados del 2%.
En el ámbito de la renta fija, la gestora espera un retorno anual aproximado del 5% en los bonos estadounidenses en los próximos diez años: «Seguimos viendo mucho atractivo en los bonos y un riesgo mucho menor siempre y cuando no haya ‘defaults'», recalcó Rodríguez.
La gestora ha asegurado que el repunte de las rentabilidades de la deuda gubernamental a nivel mundial responde a una combinación de la alta inflación y a que la actividad económica continúa siendo muy resiliente.
ENDURECIMIENTO DE LA POLÍTICA MONETARIA
Además de la exposición a la inteligencia artificial, Vanguard ha resaltado la aparición de una «segunda ola» de encarecimiento del precio del barril de crudo y del gas natural.
Como novedad frente a los meses previos al verano, la economista de la gestora ha destacado el «desacople entre los precios del refino y del petróleo», con aumentos de precios en ambos. También ha puesto de manifiesto los niveles bajos de almacenamiento de gas natural europeos a las puertas del invierno.
La consecuencia directa es un endurecimiento de la política monetaria por parte de los bancos centrales. En este sentido, Vanguard prevé dos subidas de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) y del Banco de Inglaterra para los próximos seis meses.
Sobre los futuros pasos de la Reserva Federal estadounidense (Fed, por sus siglas en inglés), Vanguard cuenta con tres escenarios. El primero de ellos, el más probable, coincide con el experimentado en la década de los 90 durante el desarrollo de las telecomunicaciones y espera que la inteligencia artificial impulse al alza la productividad y la economía y ayude a la sostenibilidad fiscal.
El segundo escenario, basado en la década de los 80 y más pesimista, prevé que la inteligencia artificial no sea lo suficientemente transformadora, genere mayores presiones fiscales y aumente la inflación, con su consecuente incremento de los tipos de interés. Por último, el tercer escenario, el más pesimista y menos probable, se centra en la dominancia fiscal y la Fed no tendría mucho margen para aumentar las tasas por los riesgos fiscales.

