Desde 1963, Henri-Lloyd viste a quienes viven en el mar y a su alrededor. Para el otoño/invierno 2026, la firma mira a su propio archivo y reúne en Originals algunas de las prendas más reconocibles de su historia, rehechas con tejidos y patrones actuales.
La colección no pretende ser una reedición. «Nuestros diseños fueron probados por los regatistas que definieron la vela oceánica. Originals recupera esas piezas, no como réplicas, sino como las chaquetas y los jerséis que haríamos hoy si empezáramos de cero con todo lo aprendido desde 1963″, explica Tom McMullen, director de Marketing de la marca.

Tres chaquetas con historia
La más veterana es la Consort Original, cuyo origen se remonta a hace más de seis décadas. Se confeccionó primero en Bri-Nylon, un tejido entonces revolucionario por ser impermeable, ligero y flexible, y la llevaron pioneros como Sir Francis Chichester en su vuelta al mundo en solitario a bordo del Gipsy Moth IV. La versión de hoy mantiene el estilo clásico con acolchado en rombos, relleno de poliéster 100 % para abrigar y un acabado DWR sin PFAS. Ofrece 10.000 mm de impermeabilidad y 3.000 g de transpirabilidad, y se vende en azul marino y verde oliva claro.

La Jib nació en los años setenta para quienes necesitaban rendimiento sin perder libertad de movimientos: una chaqueta ligera y aislante que acabó convirtiéndose en símbolo cultural. Regresa para el AW26 con su silueta intacta y materiales actualizados, también en azul marino y verde oliva claro.
La tercera es la Consort RWR (Round the World Race), obra del diseñador italiano Olmes Carretti y lanzada en 1987 como reinterpretación atrevida de la Consort, con la intención de llevar la energía de la navegación oceánica a la vida diaria. Reeditada y reinventada a lo largo de las décadas, ahora se rinde de nuevo al diseño de Carretti con nailon reciclado, acabado DWR sin PFAS y ajustes y detalles renovados. Se presenta en azul marino, verde oliva claro y amarillo desgastado.
El catálogo se completa con la Voyager y la camiseta de rugby Hayling, el jersey de cuello redondo y la media cremallera Golant de punto acanalado y la smock Viking Shore.
Un velero de 1934 como escenario
Para la campaña, la marca viajó a Noruega y navegó a bordo del Eileen II, un yate diseñado por Alfred Mylne en 1934 que lleva más de noventa años en el agua. Se concibió para ofrecer equilibrio, rendimiento y elegancia, sin nada superfluo ni carente de propósito. «Nos propusimos construir un barco de tal calidad que durase cien años», recuerda Ian Nicholson, diseñador de yates y antiguo socio de A. Mylne & Co. Es la misma lógica que, según la firma, ha mantenido vigentes sus diseños durante más de seis décadas.
La colección completa está disponible en la web de Henri-Lloyd.

