Brand Voice Opinión Enrique Centelles Satrústegui

Mercados privados: abrir la puerta exige acompañar al inversor

El capital privado está ganando espacio en la gestión patrimonial. Su desarrollo dependerá de nuestra capacidad para ofrecer acceso con criterio, explicar los riesgos y convertir el ahorro en crecimiento empresarial.

Foto: generada por IA.

A lo largo de mi trayectoria en Buenavista he visto cambiar la relación del patrimonio familiar español con el capital privado. La confianza personal siempre ha tenido un peso importante y lo sigue teniendo. Pero hoy comparte espacio con un análisis mucho más exigente: quién integra el equipo gestor, cómo ha invertido en distintos ciclos, qué resultados ha materializado y cómo encaja cada fondo en el conjunto del patrimonio.

Esa evolución me parece uno de los cambios más relevantes de nuestro sector. Muchas familias han profesionalizado sus estructuras de inversión y planifican sus compromisos a lo largo de varios años. Comparan gestores, estudian estrategias y participan en coinversiones. La banca privada también desempeña un papel creciente en esa relación. El capital privado se está incorporando a decisiones patrimoniales que requieren continuidad, método y una visión de largo plazo.

Como miembro de la junta directiva de SpainCap, que este año cumple 40 años, considero que debemos acompañar este proceso con ambición y con rigor. Me interesa especialmente cómo trasladamos esa experiencia a quienes se acercan por primera vez a estos activos. Tener acceso a un fondo es solo el comienzo de una relación que puede durar muchos años.

Conviene distinguir, además, de qué estamos hablando. Los mercados privados abarcan estrategias tan diferentes como el capital privado, la deuda privada, las infraestructuras o el inmobiliario. Dentro del capital privado, el venture capital, growth capital, MBI, MBO, primary buyouts, secondary buyouts, etc., también responden a realidades distintas.

La dimensión alcanzada por el sector explica parte del interés. Según el informe de SpainCap de 2026, el capital privado invirtió en España 7.015 millones de euros en 2025, a través de 1.041 inversiones. Son cifras relevantes, aunque por sí solas dicen poco sobre la idoneidad de un fondo para una familia concreta. Esa decisión exige conocer sus objetivos, sus compromisos y el dinero que puede mantener invertido durante años.

La regulación ha ampliado las posibilidades de acceso. La Ley Crea y Crece incorporó una vía de inversión en entidades de capital riesgo mediante asesoramiento que, bajo determinadas condiciones, permite participar desde 10.000 euros. En Europa, la reforma de los fondos de inversión a largo plazo, conocidos como ELTIF, aplicable desde enero de 2024, también ha reducido barreras para el inversor particular.

Es un avance que valoro positivamente. Ahora bien, reducir el importe de entrada obliga a resolver cuestiones que antes quedaban dentro de las estructuras profesionales de los grandes inversores. Alguien debe analizar el producto, explicar sus costes, planificar las aportaciones y ayudar a entender una inversión cuyo resultado tardará en conocerse.

En España contamos con gestores de gran calidad y con empresas que necesitan capital para crecer, ganar dimensión y competir. Me gustaría que los fondos de fondos y los inversores institucionales españoles dieran mayor cabida a esas oportunidades en sus carteras. Una parte del ahorro que generamos debería contribuir a financiar el crecimiento de nuestras empresas, con una selección exigente y una diversificación adecuada a los objetivos de cada inversor. El desarrollo empresarial de nuestro país nos concierne también como ahorradores.

Los grandes fondos paneuropeos realizan una labor extraordinaria. Pero también debemos reconocer la capacidad de las gestoras españolas para construir, junto con empresarios y equipos directivos, compañías que compiten internacionalmente. Miura con Terrats Medical, Nexxus Iberia con Twentyfour Seven o Suma Capital con Tradeinn son ejemplos reconocidos en los premios de SpainCap. Detrás de esas trayectorias hay apertura de mercados, inversión en tecnología, desarrollo de equipos y mejoras operativas que permiten a las empresas crecer y competir a mayor escala.

En Buenavista hemos vivido esa transformación con GTT, Envases Soplados, Vitro y Evidenze (entre otras): desde la tecnología aplicada a la gestión tributaria, el crecimiento industrial y la consolidación del mercado ibérico hasta la innovación en diagnóstico y la construcción de un grupo de servicios farmacéuticos con presencia europea. Son experiencias que refuerzan nuestra convicción de que el capital privado gestionado desde España puede contribuir decisivamente al desarrollo de empresas con mayor dimensión y ambición internacional.

Mi convicción es que una inversión debe sostenerse sobre un plan empresarial creíble. Una financiación favorable o un buen mercado de salida pueden ayudar, pero no deberían sustituir ese plan. Crecer exige decisiones concretas: reforzar un equipo, desarrollar una nueva línea de negocio, integrar una adquisición o entrar en otro país. Y cada una de ellas requiere personas capaces de ejecutarla.

Nuestra responsabilidad como gestores aumenta a medida que ampliamos la base de inversores. Quien compromete una cantidad menor merece una explicación igual de cuidadosa que la que recibe el gran inversor institucional.

Esa es la contribución que me interesa defender. Que una familia confíe parte de su patrimonio a un fondo supone asumir una responsabilidad durante años. Estar a la altura exige seleccionar bien, explicar con claridad y trabajar cada día en las compañías a las que destinamos ese capital.

Por Enrique Centelles Satrústegui, consejero delegado de Buenavista Equity Partners y miembro de la junta directiva de SpainCap.