La patronal catalana, que ha respondido así a la convocatoria de huelga general anunciada este lunes por los sindicatos, se alinea con la postura expresada por CEOE en este mismo sentido: «Las reivindicaciones planteadas tienen como destinatarios al Gobierno y a los grupos parlamentarios, dado que son las administraciones y el poder legislativo los que tienen las competencias para impulsar los cambios reclamados».
Por este motivo, Foment rechaza que se traslade a las empresas y a sus trabajadores «el coste económico y social de una medida de presión que no tiene en el ámbito empresarial a su destinatario».
La patronal considera esta iniciativa «aún más inoportuna en el actual contexto de incertidumbre internacional», marcado por los conflictos geopolíticos y por un entorno especialmente exigente para la competitividad y la actividad empresarial.
«Añadir nuevas disrupciones a la economía no contribuye a generar la estabilidad y la confianza que necesitan empresas y ciudadanos», afirma la patronal.

