Lifestyle

El placer de una pausa

El cambio de estación invita a recuperar aficiones y convertir las tardes en espacios de calma, que, acompañados de un habano, se disfrutan sin mirar el reloj.

Foto: Altadis

El otoño tiene su propio ritmo. Las tardes se acortan, la luz cambia y el frío invita a buscar refugio en casa para recuperar aficiones y entregarse a ellas sin prisas. Pequeños placeres que, para los aficionados al habano, encuentran en cada vitola un acompañante a la altura del momento.

Un lienzo en blanco puede ser el comienzo. Pintar, elegir entre acuarelas, óleos o acrílicos permite desconectar de la rutina y disfrutar del placer de crear. En una tarde así, un Romeo y Julieta Romeo No. 1 Tubo, de cepo 40 x 140 milímetros, acompaña este momento de calma con un perfil de frutas maduras y miel.

También la fotografía invita a mirar más despacio. Revisar archivos, rescatar imágenes olvidadas, o componer un nuevo álbum es una manera de detenerse en los detalles. Para acompañar esta experiencia, un Partagás Serie D No. 4, de cepo 50 x 124 milímetros, aporta una pausa de carácter especiado y notas de cuero.

Y para quienes prefieren dejar que la creatividad se prolongue, Romeo y Julieta Wide Churchills, de cepo 55 x 130 milímetros, ofrece una pausa más extensa. Sus notas de frutos secos y tostados encajan con esas tardes en las que perder la noción del tiempo forma parte del plan.

Porque quizá uno de los mayores placeres del otoño sea precisamente ese: transformar una tarde cualquiera en una ocasión para disfrutar despacio. Para los aficionados al habano, es también el momento perfecto para saborearlo con calma y dejar que cada instante transcurra a su ritmo.