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El adelanto electoral deja en suspenso los Presupuestos, la financiación autonómica y la quita de deuda

España afrontará 2027 con las cuentas de 2023 prorrogadas, mientras quedan pendientes la reforma del sistema de financiación autonómica y una condonación de 83.252 millones de euros de deuda de las comunidades.

Congreso de los Diputados

El adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre interrumpe una parte relevante de la agenda económica que estaba pendiente de tramitación parlamentaria. Entre las iniciativas afectadas se encuentran los nuevos Presupuestos Generales del Estado, la reforma del sistema de financiación autonómica y el proyecto para que el Estado asuma parte de la deuda de las comunidades autónomas. El impacto no implica, sin embargo, que las administraciones territoriales vayan a quedarse sin recursos en 2027: el sistema de financiación vigente continúa aplicándose y Hacienda ya había comunicado unas entregas a cuenta de 170.529 millones de euros para el próximo ejercicio.

El Real Decreto 806/2026, publicado este martes en el BOE, disuelve el Congreso y el Senado elegidos en julio de 2023 y convoca las elecciones para el 29 de noviembre de 2026. Las nuevas Cámaras se constituirán el 23 de diciembre. Con la disolución de las Cortes, las iniciativas legislativas que estaban en tramitación decaen y tendrán que volver a impulsarse en la siguiente legislatura si el nuevo Parlamento decide recuperarlas.

Cuatro años con las mismas cuentas

Una de las consecuencias más directas se produce en los Presupuestos. España entrará en 2027 con los Presupuestos Generales del Estado de 2023 prorrogados, después de que durante la actual legislatura no haya sido posible aprobar unas nuevas cuentas estatales.

El Ejecutivo había iniciado el procedimiento para elaborar los Presupuestos de 2027, pero el Congreso rechazó en julio los objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda pública para el periodo 2027-2029, un paso previo necesario para continuar con la elaboración de las cuentas. El segundo intento también quedó sin recorrido parlamentario. El acuerdo gubernamental contemplaba un límite de gasto no financiero para 2027 de 226.032 millones de euros.

La prórroga presupuestaria no supone que el Estado quede sin capacidad para ejecutar gasto o transferir recursos. La legislación permite mantener la estructura presupuestaria vigente y aprobar determinadas modificaciones mediante otros instrumentos. De hecho, durante 2026 el Gobierno tuvo que aprobar medidas específicas para actualizar las entregas a cuenta de las comunidades autónomas precisamente porque el presupuesto seguía prorrogado.

La consecuencia principal es, por tanto, de carácter político y presupuestario: 2027 comenzará sin unas cuentas generales aprobadas específicamente para ese ejercicio, y el próximo Gobierno tendrá que decidir si mantiene la prórroga o inicia un nuevo proceso presupuestario.

La financiación autonómica: reforma pendiente, sistema vigente

La segunda gran pieza que queda en suspenso es la reforma del sistema de financiación autonómica. El actual modelo, aprobado en 2009, lleva más de una década pendiente de actualización.

El Consejo de Política Fiscal y Financiera aprobó el pasado 4 de septiembre la propuesta de nuevo modelo planteada por Hacienda. El diseño contemplaba 20.975 millones de euros adicionales en 2027 frente a los recursos que las comunidades obtendrían si continuase el sistema vigente. El modelo debía convertirse posteriormente en un proyecto de ley y pasar por las Cortes. Ese paso legislativo ya no podrá completarse en esta legislatura.

La propuesta no supone, por tanto, que esos 20.975 millones vayan a llegar automáticamente a las comunidades. Se trata de los recursos adicionales que el Gobierno calculaba para el nuevo sistema si este entraba en vigor. Su aplicación queda ahora pendiente de la composición y de las decisiones del próximo Parlamento.

La distribución propuesta también permite dimensionar el alcance de la reforma. Según las estimaciones de Hacienda, Andalucía recibiría 4.846 millones adicionales, Cataluña 4.686 millones, la Comunitat Valenciana 3.669 millones y Madrid 2.555 millones. Galicia obtendría 587 millones, Castilla-La Mancha 1.248 millones, Murcia 1.188 millones, Aragón 629 millones y Canarias 611 millones, entre otras comunidades.

Pero existe un matiz importante: la financiación autonómica no desaparece con el adelanto electoral. El modelo actualmente vigente continúa operativo. Además, Hacienda ya había comunicado para 2027 unas entregas a cuenta de 170.529 millones de euros, un 8,1% más que en 2026. Si se incorpora la liquidación prevista del sistema, los recursos ascenderían a 185.593 millones, un 9,1% más.

Lo que queda en el aire es la reforma que debía sustituir al actual sistema, no el mecanismo de financiación de las comunidades.

La quita de 83.252 millones tampoco llegará a esta legislatura

La tercera gran medida afectada es la condonación de deuda autonómica. El proyecto de ley remitido por el Gobierno al Congreso contempla que el Estado asuma 83.252 millones de euros de deuda de las comunidades de régimen común.

La propuesta establece que la operación permitiría reducir el pasivo de las autonomías y, según los cálculos del Ministerio de Hacienda, generar un ahorro aproximado de 6.700 millones de euros en intereses. El mecanismo está diseñado para aplicarse a todas las comunidades de régimen común, aunque la cuantía concreta varía en función de distintos criterios, entre ellos la evolución de la deuda y la población ajustada.

La tramitación había avanzado en las últimas semanas. El 29 de septiembre, la Mesa del Congreso reactivó el proyecto después de casi un año de prórrogas en el plazo de presentación de enmiendas. La iniciativa ya había superado el primer debate en el Pleno en julio, cuando fueron rechazadas las enmiendas de totalidad planteadas por PP y Vox.

La disolución de las Cortes impide ahora completar el procedimiento. Si el próximo Gobierno quiere mantener la medida, deberá volver a ponerla en marcha en la siguiente legislatura.

La magnitud de la operación es relevante si se compara con la deuda autonómica actual. Las comunidades acumulaban 355.000 millones de euros de deuda en el segundo trimestre de 2026, equivalentes al 20,4% del PIB español, según los últimos datos del Banco de España. La deuda autonómica crecía entonces un 3,6% interanual.

La distribución territorial de ese endeudamiento es muy desigual. La Comunitat Valenciana presentaba una deuda equivalente al 40% de su PIB, seguida de Murcia, con el 30,8%, y Cataluña y Castilla-La Mancha, ambas en el 28,1%. En el extremo contrario se encontraban Navarra (8,4%), Canarias (10,9%), País Vasco (11,7%), Madrid (12,3%) y Asturias (12,5%).

Una operación que no reduce la deuda total de España

Hay otra precisión relevante para entender la quita. La condonación no significa que desaparezcan 83.252 millones de deuda del conjunto de las Administraciones Públicas.

El diseño del Gobierno consiste en trasladar parte del pasivo desde las comunidades autónomas hacia la Administración central. El propio Ministerio de Hacienda sostiene que la operación supone una reconfiguración entre subsectores, de modo que la deuda consolidada del conjunto de las Administraciones Públicas no se reduce por el mero hecho de realizar la condonación.

Es decir, el efecto principal se produciría sobre los balances de las comunidades: tendrían menos deuda directamente a su cargo y, por tanto, menor carga financiera. Para el conjunto del Estado, la operación supone fundamentalmente un cambio en quién soporta ese pasivo.

El punto de partida: una deuda pública todavía elevada

El debate sobre las cuentas públicas se produce además en un contexto de deuda todavía elevado, aunque la ratio sobre PIB ha continuado descendiendo.

Según los últimos datos del Banco de España, correspondientes al segundo trimestre de 2026, la deuda de las Administraciones Públicas se situó en 1,763 billones de euros, equivalente al 101,4% del PIB, 1,8 puntos menos que un año antes. En términos interanuales, sin embargo, el volumen de deuda aumentó un 4,3%.

La Administración Central concentraba el grueso del pasivo, con una deuda equivalente al 92,8% del PIB, frente al 20,4% de las comunidades autónomas y el 1,2% de las corporaciones locales. Las cifras no se suman directamente debido a la consolidación entre administraciones.

En paralelo, la ejecución presupuestaria disponible hasta julio mostraba un déficit conjunto de la Administración Central, la Seguridad Social y las comunidades autónomas de 32.892 millones de euros, equivalente al 1,84% del PIB, frente al 1,91% registrado un año antes. Las comunidades presentaban en ese momento un déficit de 429 millones, el 0,02% del PIB, frente a los 1.668 millones del mismo periodo de 2025.

El próximo Gobierno heredará tres decisiones

El nuevo Parlamento tendrá sobre la mesa, por tanto, tres cuestiones diferentes pero relacionadas.

La primera será decidir cómo abordar unos Presupuestos Generales del Estado que no han llegado a aprobarse durante la legislatura y que dejan a España entrando en 2027 con las cuentas de 2023 prorrogadas.

La segunda será recuperar, modificar o descartar la reforma del modelo de financiación autonómica. La propuesta actual plantea 20.975 millones de euros adicionales y modifica aspectos como la participación de las comunidades en determinados impuestos y los mecanismos de nivelación territorial.

La tercera será decidir el futuro de la condonación de 83.252 millones de euros de deuda autonómica. El proyecto ya había comenzado su recorrido parlamentario, pero tendrá que reiniciarse si el próximo Ejecutivo mantiene la iniciativa.

Mientras tanto, las comunidades seguirán funcionando con el sistema de financiación actualmente vigente y con las entregas a cuenta comunicadas para 2027. El cambio fundamental es que las decisiones estructurales sobre cómo se reparten los recursos y sobre quién asume una parte del endeudamiento autonómico quedan trasladadas a la próxima legislatura.

La cita electoral del 29 de noviembre no elimina esas cuestiones de la agenda económica. Simplemente cambia quién tendrá que resolverlas y con qué mayoría parlamentaria.

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