«Si la disfunción del mercado amenaza la estabilidad financiera o la transmisión monetaria, los bancos centrales deben intervenir», ha defendido durante un acto en Viena el español, uno de los principales favoritos para relevar a Christine Lagarde en la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) el próximo año.
Sin embargo, De Cos ha subrayado que, cuando la deuda es elevada y las necesidades de financiación pública son grandes, «incluso una operación bien diseñada puede interpretarse desde una perspectiva fiscal».
«Una elevada deuda pública podría complicar el papel de los bancos centrales en la gestión de crisis», ha advertido, subrayando que los niveles de endeudamiento de los gobiernos se encuentran cerca de máximos desde la posguerra en muchas economías, mientras que los déficits siguen siendo elevados y se prevé que persistan las presiones fiscales derivadas del envejecimiento de la población y la inversión pública.
Ante este escenario, el director del banco central de los bancos centrales, considera que la disciplina fiscal es un requisito fundamental al reducir el riesgo de que la rápida emisión de deuda pública perturbe el funcionamiento del mercado y obligue a los bancos centrales a intervenir.
De su lado, la regulación financiera también desempeña un papel importante, ya que puede reducir la necesidad de intervenciones y contener los riesgos de que el apoyo de los bancos centrales a posteriori pueda generar una asunción excesiva de riesgos a priori.

