La posidonia es el equilibrio del Mediterráneo en primera persona. Sus praderas funcionan como refugio, zona de alimentación y espacio de reproducción para numerosas especies, por lo que resultan esenciales para preservar la biodiversidad marina. También producen oxígeno, capturan y almacenan CO₂ y contribuyen a mantener el agua limpia al retener sedimentos. En las aguas del Mediterráneo andaluz, estas praderas de Posidonia oceanica forman parte de un valioso patrimonio natural que, sin embargo, está cada vez más expuesto a la presión de la actividad humana y el turismo. Entre las principales amenazas se encuentra el fondeo de embarcaciones, ya que el uso del ancla puede dañar directamente las praderas y otros hábitats marinos.
Para reducir este impacto, la Junta de Andalucía ha puesto en marcha una alternativa al ancla: la instalación de 25 fondeos ecológicos destinados a embarcaciones de buceo en distintos puntos de Málaga y Granada. El sistema permite que los barcos puedan detenerse y dar servicio a estas actividades sin lanzar el ancla sobre el fondo marino, favoreciendo así un uso más sostenible de los espacios protegidos del litoral.
El Mediterráneo andaluz, sin anclas
Los 25 sistemas se repartirán entre tres espacios protegidos. Ocho estarán en el Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo -tres en Nerja, en Málaga, y cinco en Almuñécar, en Granada-; diez en la Zona de Especial Conservación Acantilados y Fondos Marinos de la Punta de la Mona, en Almuñécar; y siete en la ZEC Acantilados y Fondos Marinos de Calahonda-Castell de Ferro, entre Gualchos y Motril, también en Granada. Hasta el momento ya se han instalado 17 de los 25 fondeos: los ocho de Maro-Cerro Gordo, cinco de la Punta de la Mona y cuatro de Calahonda-Castell de Ferro.
El sistema de fijación cambia en función de las características del fondo marino. Si es arenoso, el fondeo queda sujeto mediante un bloque de hormigón de 5.500 kilos, reforzado con varillas de hierro y provisto de una argolla de acero inoxidable donde se amarra la línea de fondeo. En los fondos rocosos, la fijación se realiza mediante anclajes de tipo químico. Ambos sistemas se completan con un cabo de 32 milímetros, una boya de 60 litros serigrafiada con la identificación de la zona y las instrucciones básicas de uso y un boyarín sumergible de 10 litros.
Este último elemento mantiene la verticalidad del cabo del tren de fondeo para evitar que roce, descanse o se arrastre sobre el fondo marino y pueda causar daños. La medida busca proteger hábitats de interés comunitario como las praderas de posidonia y los arrecifes, al tiempo que permite mantener las actividades de buceo y otros usos recreativos del litoral.
Una apuesta por la conservación marina
La actuación cuenta con un presupuesto de 66.550 euros, financiados a través del proyecto LIFE IP Intemares, centrado en la gestión integrada, innovadora y participativa de la Red Natura 2000 en el medio marino español. El proyecto está coordinado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y la Junta de Andalucía es la única Administración autonómica participante.
LIFE IP Intemares busca establecer un sistema sólido y bien gestionado de espacios marinos de la Red Natura 2000, mejorar el conocimiento científico, fomentar la participación de los distintos actores y desarrollar campañas de concienciación. Para ello, combina acciones de restauración de hábitats -como posidonias, arrecifes y fondos blandos- con seguimiento científico-técnico, vigilancia y control, además de estrategias de colaboración con pescadores, administraciones y sociedad civil.
El proyecto también impulsa herramientas de modelización y gestión adaptativa para responder a las presiones del cambio climático y las actividades humanas. El objetivo es compatibilizar la conservación de los ecosistemas con actividades como la pesca sostenible y el ecoturismo, de modo que el creciente interés por el buceo y el turismo marino pueda convivir con la protección de los fondos naturales del litoral andaluz.

