
PALMA, 2 (EUROPA PRESS)
El juicio con jurado contra el hombre acusado de asesinar a su pareja asestándole 66 puñaladas cuando iban juntos en un coche por Can Pastilla en compañía de su hija de dos años ha comenzado este viernes en la Audiencia Provincial.
La vista ha comenzado con la lectura de los escritos de calificación de las partes, durante la cual, el fiscal Jaime Guasp se ha referido a la «brutalidad» de los hechos y ha pedido al jurado «sentido común» porque, ya ha avanzado que las circunstancias y las pruebas apuntan a la culpabilidad.
El abogado de la familia, Carlos Portalo, ha calificado los hechos como «una de las mayores ignominias que han ocurrido en Baleares en los últimos años». Para el letrado, el asesinato de Maria del Rosario «deja una huella muy profunda en la memoria negra del archipiélago». El letrado ha subrayado que representa y defiende los intereses de un hogar, en referencia a la madre, la hermana y las dos hijas que quedaron huérfanas, «roto y destruido».
El Ministerio Público reclama que el hombre sea condenado a 27 años de cárcel y que entregue a la familia una indemnización de 250.000 euros. Además de la Fiscalía y la familia, ejercen también acusación popular el Institut Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS) y la Comunidad Autónoma. La letrada de la CAIB ha justificado la personación de la administración porque un asesinato machista «no es un hecho íntimo ni privado sino que es una agresión que alcanza a toda la sociedad». La letrada del IMAS se ha mostrado convencida de que tras la práctica de la prueba, el jurado concluirá que el acusado es culpable.
El letrado de oficio Llorenç Gomila, que ejerce la defensa del acusado, ha admitido que le ha tocado ser «el abogado del malo», después de que el procesado tuviera dos abogados «con los que no se entendió». «Muchas pruebas le señalan como culpable. Él está de acuerdo en muchas de las cosas en la forma en que vienen reflejadas en los escritos de acusación, en otras no», ha indicado el abogado.
El letrado ha pedido al jurado «rigor y sentido común» porque la ley prevé unas circunstancias u otras para la determinación de la pena. Según el letrado, el procesado «sólo quiere explicar su versión de los hechos».
Los hechos ocurrieron en diciembre de 2024, cuando ya pesaba sobre el hombre una orden de alejamiento de la víctima a más de 500 metros desde el mes anterior y por la que llevaba una pulsera telemática de control vinculada al sistema Cometa.
Según el relato del fiscal, a pesar de que esta orden también le impedía comunicarse por cualquier medio con ella, el acusado consiguió convencerla, después de diversas llamadas y mensajes, para que se vieran e ir juntos en coche a recoger a la hija menor de ambos de la ‘escoleta’. Para ello, pidió a la víctima que dejara la pulsera en su casa.
Tras recoger a la niña, cuando el coche circulaba por el camino de Can Pastilla, el hombre sacó un cuchillo que llevaba entre su ropa y asestó hasta 66 puñaladas a la víctima en cabeza, cuello, tórax, abdomen y brazos. Algunas de ellas le perforaron los pulmones y la yugular.
La víctima falleció a los pocos minutos y, con el cadáver en el dentro del vehículo, el hombre aceleró repentinamente, lo que ocasionó diversos accidentes de tráfico hasta que colisionó con otro coche por detrás y se detuvo en la misma carretera, provocando heridas leves en la bebé. El hombre huyó pero fue detenido poco después por la Policía Local de Palma en un parque de la zona.

