Bustinduy, durante el debate en el Congreso sobre los dos decretos aprobados por el Gobierno, ha resaltado que esta votación «no va de aritmética parlamentaria» ni de negociaciones entre grupos políticos o de enmiendas, sino de «un conflicto de clase».
En este sentido, ha acusado a quienes voten en contra de «defender a una oligarquía internacional» que, según ha denunciado, extrae «las rentas del salario ganado con el esfuerzo de las clases trabajadoras» para repartirlas como dividendos y «ni siquiera tributar en España por ese dinero».
Bustinduy ha defendido que las medidas incluidas en los decretos supondrán un ahorro de 624 millones para los inquilinos. «Lo que van ustedes a tumbar votando que no es precisamente eso», ha señalado, antes de afirmar que se trata de que esos 624 millones lleguen a «quien ya cuadruplica la renta de las familias trabajadoras» y de que sean los trabajadores quienes lo paguen «con el fruto de su esfuerzo».
«NI BANDERA NI VERGÜENZA»
«Ustedes defienden a los ricos, no tienen bandera ni vergüenza», ha acusado, y ha llegado a calificar de «vendepatrias» a quienes, según ha señalado, anteponen los intereses de grandes multinacionales a los de los ciudadanos.
El ministro ha pedido además a la ciudadanía que «no se deje engañar» por lo que ha definido como una «campaña del miedo» impulsada por las grandes multinacionales, la banca y el ‘lobby’ inmobiliario. Frente a ello, ha defendido que hay cinco millones de españoles y españolas que viven de alquiler y a quienes les vence su contrato, independientemente de su orientación política.
En este sentido, ha reivindicado la prórroga de los contratos de alquiler como «la principal reivindicación del movimiento popular» que, según ha señalado, ha puesto la vivienda «por fin» sobre la mesa del Parlamento.
«Pues claro que darle derechos a la gente trabajadora hace que las cosas vayan mejor», ha defendido, comparando las críticas a la estabilización de los alquileres con las que en su día recibió, según ha recordado, la subida del salario mínimo o la reforma laboral.
«SOLUCIONES DE MÍNIMOS»
El ministro ha cerrado su intervención advirtiendo a los grupos que rechacen las medidas de que «hoy van a cometer un error político del que se van a arrepentir mucho tiempo» y reivindicando la existencia de una «fuerza social de un pueblo consciente que ha despertado».
«Hoy aquí hay soluciones de mínimos», ha asegurado Bustinduy, que ha defendido estas medidas como «un primer paso para equilibrar la balanza» y «hacerle la vida un poquito más fácil a la clase trabajadora».
«El pueblo va a tener memoria y se va a acordar de quienes les han traicionado», ha concluido.

