Puerto Rico conserva una tradición cafetera que se remonta al siglo XVIII, cuando los españoles introdujeron el cultivo en la isla. Las condiciones de las zonas altas de la Cordillera Central favorecieron su desarrollo y, durante el siglo XIX, el café se convirtió en uno de los principales productos agrícolas y de exportación del territorio. Con motivo del Día Internacional del Café, que se celebra el 1 de octubre, Puerto Rico festeja eesta tradición, todavía presente en las fincas y comunidades de las montañas del interior.
La historia cafetera de la isla está estrechamente vinculada a Ponce, en la costa sur. Durante el siglo XIX, su puerto fue uno de los principales puntos de salida del café puertorriqueño hacia Europa. La ciudad conserva parte de ese pasado en su centro histórico, alrededor de la Plaza de las Delicias, donde se encuentran edificios como el Parque de Bombas, construido en 1882, y la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe.
También en Ponce se encuentra el Castillo de Serrallés, antigua residencia de una de las familias vinculadas a la producción y comercialización del café y otros productos agrícolas. En las proximidades de la ciudad, Hacienda Buena Vista, gestionada por el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico, permite conocer la historia agrícola de la isla y el funcionamiento de una antigua hacienda.
Desde Ponce, la ruta cafetera se adentra en la Cordillera Central, donde se concentran algunas de las principales zonas productoras. Uno de los municipios vinculados a esta tradición es Jayuya, también conocido por su patrimonio relacionado con la cultura indígena taína.
En sus alrededores se encuentran diferentes fincas y proyectos dedicados al cultivo y procesamiento del café, entre ellos Hacienda San Pedro. Las visitas permiten conocer distintas fases del proceso, desde el cultivo y la recolección hasta el procesamiento y la preparación del grano.
La producción de café continúa teniendo un peso relevante en la economía de las zonas rurales de la Cordillera Central. Junto a las explotaciones tradicionales, en los últimos años se han desarrollado proyectos centrados en cafés de especialidad y en procesos de producción a menor escala.
Cómo se pide un café en Puerto Rico
La cultura cafetera puertorriqueña también tiene su propio vocabulario. El café negro o prieto se sirve sin leche, mientras que el cortadito combina café espresso con una pequeña cantidad de leche. El mitad y mitad se prepara, como indica su nombre, con partes iguales de café y leche.
Otros términos habituales son cargao, para un café intenso con poca leche; bibí, una preparación más suave con mayor proporción de leche; pocillo, un café corto y concentrado; y aguao, una preparación más ligera y diluida.
La temporada de cosecha
La temporada de cosecha del café puertorriqueño se extiende aproximadamente desde agosto o septiembre hasta febrero o marzo, aunque las fechas pueden variar en función de las condiciones de cada zona. Los últimos meses del año coinciden con uno de los principales periodos de actividad en las fincas, cuando los cafetos concentran los frutos maduros.
El recorrido por las zonas cafeteras de la Cordillera Central combina las visitas a fincas con otros atractivos naturales y culturales de municipios como Jayuya y Ponce. Para desplazarse entre las distintas localidades, el vehículo permite acceder a las zonas rurales y conectar las plantaciones con los principales puntos de interés de la región.
La ruta ofrece así una aproximación a una parte de la historia económica y cultural de Puerto Rico que continúa presente en su paisaje rural y en la actividad de sus productores.

