La propuesta contempla que la Fed consulte a la ciudadanía para la elaboración de los escenarios de las pruebas de estrés y cualquier modificación sustancial de los modelos, al tiempo que actualiza el marco que guía el diseño de los escenarios hipotéticos y adopta los modelos que se utilizarán en 2027.
Igualmente, los requisitos de capital calculados para momentos de estrés serán fruto de un promedio de las dos pruebas de estrés de supervisión anuales más recientes, con el objetivo de reducir la volatilidad interanual de los requisitos de capital en aproximadamente un 50%, sin afectar «de forma significativa» a los requisitos.
«La prueba de estrés es un componente esencial de nuestro marco regulatorio de capital. Los cambios implementados hoy preservan su solidez al garantizar que sea transparente, detallada y sensible al riesgo. El público ahora tendrá mayor seguridad de que los riesgos que asumen los bancos se reflejarán adecuadamente en las pérdidas de sus pruebas de estrés y en sus requisitos de capital», ha indicado la vicepresidenta de Supervisión, Michelle Bowman.
No obstante, la medida ha salido adelante con un único voto en contra, el gobernador Michael Barr, que ha considerado que las nuevas normas provocarán una reducción del «dinamismo, el rigor, el conservadurismo y la credibilidad de la prueba de estrés, socavando así la estabilidad financiera».
«La norma final debilitará significativamente la prueba de estrés y, por consiguiente, la resiliencia bancaria. Me preocupa profundamente que estos cambios deriven en una dependencia de una prueba de estrés que carece de credibilidad y que ya no puede evaluar eficazmente la suficiencia de capital de los bancos más grandes, poniendo así en riesgo nuestro sistema financiero y nuestra economía», ha resaltado.

