El análisis ha constatado que el uso de estas soluciones digitales se ha integrado de manera habitual en las rutinas de consumo, ya que solo un 19% de los encuestados ha afirmado no haber interactuado jamás con ellas, frente a un 22% que las ha consultado a diario.
Entre los usos más frecuentes enfocados al consumo, los usuarios han recurrido a la IA para la comparación de productos (39%) y la búsqueda de precios (32%), concentrándose la mayor parte de estas transacciones asesoradas en las categorías de tecnología (39%), belleza (20%) y viajes.
Asimismo, la mitad de los compradores (50%) ha admitido haber realizado alguna adquisición imprevista motivada por la sugerencia de estas herramientas.
En lo relativo al impacto económico de estas consultas, un 24% de los participantes en la muestra ha declarado haber acumulado un ahorro de entre 50 y 100 euros en sus compras de los últimos doce meses, mientras que un 13% adicional ha situado dicho margen entre los 100 y los 250 euros.
No obstante, las sugerencias de los asistentes inteligentes no siempre han perseguido la rebaja del gasto, dado que el 54% de los consumidores ha manifestado que el sistema le ha propuesto adquirir un artículo de coste superior en atención a una mejor relación calidad-precio.
En materia de automatización y delegación operativa, seis de cada diez españoles (60%) han rechazado que la IA ejecute compras por su cuenta de forma autónoma, y únicamente un 22% de los consultados ha expresado su disposición a delegar por completo el proceso si la herramienta dispusiera de datos pormenorizados sobre sus necesidades.
En el plano de la privacidad, el 78% de los ciudadanos ha mostrado inquietud ante la posibilidad de que las compañías mercantiles utilicen sus registros para proyectar el importe máximo que estarían dispuestos a abonar, y un 75% ha calificado de injusto que los sistemas fijen precios personalizados según el perfil del usuario.

