Según ha informado ‘Bloomberg’ citando fuentes conocedoras del asunto, la multinacional ha dejado de considerar dichas actividades como esenciales tan solo dos años después de hacerse con la totalidad del capital social de la entonces ‘joint venture’. BP pagó 1.400 millones de dólares (1.235 millones de euros) por el 50% que aún no poseía.
BP apostaba entonces por la bioenergía al considerar que era un nicho de mercado escalable y competitivo en costes, sobre todo en lo referido al etanol, biogás y combustible sostenible de aviación. Sin embargo, la compañía ha acabado recortando sus proyectos de bajas emisiones en carbono.
En este sentido, el pasado diciembre acordó vender a Stonepeak una participación del 65% de su negocio de lubricantes Castrol y conservar el 35%, en paralelo a la desinversión de su refinería de Gelsenkirchen (Alemania).
Las fuentes han precisado, en cualquier caso, que las deliberaciones sobre qué hacer con Bunge Global aún están en etapas iniciales y que no se ha tomando ninguna decisión definitiva.

