Asimismo, un 93% advierte de que no modernizar los sistemas antes de implantar esta tecnología terminará provocando una crisis de seguridad que afectará a toda la empresa.
Así se desprende de un estudio elaborado por la compañía de transformación digital GFT Technologies a partir de una encuesta realizada por Wakefield Research a 945 directivos tecnológicos de 19 países, pertenecientes a empresas con una facturación anual mínima de 500 millones de dólares (433,2 millones de euros).
El informe constata un temor generalizado entre los directivos a que la inversión en tecnología esté superando el valor real que puede generar.
En concreto, el 89% de los encuestados está preocupado por la posibilidad de que la inversión global en IA esté creciendo más rápido que el valor empresarial que puede aportar de manera realista, lo que sugiere la posible formación de una «burbuja de IA».
RIESGOS GEOPOLÍTICOS Y ESTRATEGIA DE PROVEEDORES
El estudio refleja que las recientes interrupciones en el acceso a modelos tecnológicos y la incertidumbre geopolítica están reconfigurando la relación con las grandes tecnológicas.
En este sentido, un 99% de los directivos señala que las posibles restricciones gubernamentales incrementan la necesidad de no depender de un único proveedor de IA.
Como respuesta a este escenario de incertidumbre, un 42% de los encuestados afirma decantarse por construir internamente su propia infraestructura de IA en lugar de recurrir a proveedores externos.
ESCEPTICISMO SOBRE LOS AJUSTES DE PLANTILLA
En lo relativo al impacto en el empleo, existe un notable escepticismo entre los propios líderes tecnológicos.
El 91% de los encuestados cree que algunas empresas cotizadas utilizan la adopción de la IA como justificación para realizar ajustes de plantilla cuyo objetivo principal es, en realidad, impulsar el precio de sus acciones.
Por otro lado, la presión operativa genera inquietud en el plano personal: el 89% teme que una decisión errónea sobre la plantilla al escalar proyectos de IA ponga en riesgo su propio puesto de trabajo.
A esto se suma que solo un 20% considera que el consejo de administración y el resto de la alta dirección de su empresa entienden plenamente los riesgos de seguridad que conlleva ejecutar IA sobre sistemas antiguos.

