Empezaron sin apenas recursos, trabajando desde casa y con más convicción que certezas. Años después, aquella primera aventura empresarial se ha convertido en Lion Capital Group, una compañía inmobiliaria especializada en el segmento de lujo que el pasado ejercicio rozó los cuatro millones de euros de facturación y que este año aspira a superar los diez. Pero las cifras cuentan únicamente una parte de la historia.
¿Qué hay detrás del éxito de una empresa? Esa es la pregunta que plantea El Manual del Éxito, un nuevo formato de vídeo de Forbes que recorre la trayectoria de compañías de distintos sectores para descubrir, de la mano de quienes las han construido, las decisiones, aprendizajes y reglas no escritas que explican su crecimiento. En esta entrega, Jorge López y Javier García, fundadores de Lion Capital Group, regresan al origen de su proyecto para contar qué ha ocurrido entre aquel punto de partida y la compañía que dirigen hoy.
La historia de ambos comenzó mucho antes que la empresa. Se conocen desde los seis años y se definen como “hermanos”. Después de iniciar juntos su trayectoria en el sector inmobiliario, llegó una constatación: ninguno encontraba una agencia en la que pudiera desarrollarse profesionalmente como quería. La respuesta fue crearla ellos mismos.
La primera operación estuvo lejos de ser espectacular. “Para mí nuestra primera gran venta fue la primera”, recuerda García. La comisión fue pequeña y el cliente, un amigo, pero aquella operación tuvo un valor mucho mayor: demostrarles que sabían hacerlo. Apenas unas semanas después llegaron otras tres o cuatro ventas. “Creo que eso fue también gran parte del éxito que tenemos a día de hoy”, señala.
Desde el principio tuvieron claro, además, que competir haciendo exactamente lo mismo difícilmente iba a llevarles demasiado lejos. “Queríamos intentar salirnos de lo tradicional, de lo que hace todo el mundo, e intentar buscar la diferencia”, explican. Esa búsqueda pasó por la atención y el seguimiento al cliente, pero también por una forma distinta de enseñar las propiedades. López y García aseguran que fueron los primeros en España en recurrir a los reels para mostrar viviendas, una fórmula hoy mucho más extendida.
El verdadero cambio, sin embargo, llegó puertas adentro. Pasar de vender casas a construir una compañía exigía otra mentalidad. “Para ser agente inmobiliario necesitas un tipo de cualidades, pero para ser empresario necesitas otras completamente diferentes”, reconocen. Y ahí desaparece cualquier tentación de presentar el emprendimiento como una sucesión ordenada de aciertos. “Emprender no es algo fácil, no es algo sencillo; lleva un esfuerzo brutal detrás”, advierten. En el camino han tenido que asumir riesgos, equivocarse y enfrentarse a momentos en los que la continuidad de la empresa llegó a estar comprometida. Ellos mismos reconocen haber estado “a punto de quebrar” en numerosas ocasiones y entienden esos episodios como parte del proceso de construir una compañía.
Crecer significó también aceptar que dos personas tienen un límite. Si el objetivo era pasar de lo que podían facturar como comerciales a alcanzar volúmenes mucho mayores, tenían que dejar de hacerlo todo ellos mismos. La respuesta fue aprender a delegar, confiar en otras personas, formarlas y construir una estructura interna capaz de sostener el crecimiento. “La clave del éxito de Lion Capital Group no somos ni Javi ni yo, sino todas las personas que componen este grupo empresarial”, resume López. Porque alcanzar una determinada cifra de facturación puede servir para medir el tamaño de una empresa. Conseguir que deje de depender únicamente de quienes la crearon explica, quizá, algo más importante: en qué momento empieza realmente a serlo.

