Forbes Summit

Forbes España reúne en Sevilla al sector agroalimentario para impulsar su transformación: «Andalucía garantiza la seguridad alimentaria del continente europeo»

El encuentro reúne en Sevilla a empresarios, expertos e instituciones para abordar los grandes retos del agroalimentario: agua, innovación, internacionalización, talento y relevo generacional.

Fran Martínez, director comercial de CajaMar; Álvaro Pimentel, segundo teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Sevilla; Ramón Fernández-Pacheco, consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía; Ignacio Quintana, CEO de Forbes y Manuel Gómez, secretario general de Agricultura de la Junta.

Sevilla amaneció este miércoles con el campo como protagonista. No solo el campo entendido como territorio, producción o paisaje, sino como una pieza esencial de la economía que se prepara para afrontar una transformación decisiva. En el Hotel Alfonso XIII, el Forbes Agro Food Summit 2026 reunió a empresarios, productores, investigadores, emprendedores e instituciones para poner sobre la mesa las preguntas que marcarán el futuro de la alimentación: cómo producir con menos recursos, cómo innovar sin perder competitividad, cómo conquistar nuevos mercados y, sobre todo, quién tomará el relevo para seguir haciendo avanzar al sector.

El encuentro, bajo el lema «Innovar el campo, transformar la alimentación, liderar el futuro», contó con el apoyo de Cajamar Caja Rural, Conde de Benalúa, La Palma, Michelin y Puleva Lactalis, así como de la Junta de Andalucía, como colaborador institucional, y de Doctortrece Comunicación, Hotel Alfonso XIII Sevilla y SIGMA DOS, colaboradores de un encuentro que puso en contacto a distintos protagonistas de la cadena agroalimentaria andaluza y sirvió como antesala de la jornada del Summit.

La jornada tomó el testigo del cóctel celebrado la noche anterior y convirtió Sevilla en punto de encuentro de una industria que representa una parte esencial de la actividad económica andaluza y española.

La mañana comenzó con la bienvenida Ignacio Quintana, CEO de Forbes España, quien situó el debate desde una perspectiva económica y editorial. Si durante la jornada anterior las cifras habían servido para poner rostro al peso del agroalimentario andaluz —9.326 millones de euros exportados en alimentos y bebidas durante el primer semestre de 2026, el 23,4% del total español—, el Summit planteó la siguiente pregunta: qué tiene que hacer el sector para convertir esa posición en una ventaja sostenible para las próximas décadas.

«Tenemos por delante una jornada llena de retos y aprendizaje, y la firma intención es demostrar el gran motor económico que es Andalucía en este sector», ha destacado Ignacio Quintana, CEO de Forbes España, antes de dar paso a Fran Martínez Ibáñez, director comercial de CajaMar, quien ha destacado que «no hay sector más productivo, más esencial que este. Hoy se reconoce el espíritu, la capacidad y la búsqueda de la mejor continuada del sector agroalimentario andaluz. Somos líderes en producción primera con un peso del 78% en el sector del olivar. Damos empleo a más de 563.000 personas. Podemos afirmar que Andalucía es la pieza que más pesa en el liderazgo del sector.

De al agricultura que viene ha hablado Ramón Fernández-Pacheco, consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía: «Ta tecnología no es un complemento al sector primario, es una herramienta y una oportunidad. Tiene que llegar pronto, porque la innovación que no llega al campo, se pierde. Este sector es referente en innovación, calidad, sostenibilidad. Hablamos de un sector que aúna 22.140 millones de euros. Una de sus mejores fuerzas es la cuenta de resultados. Sólo entre los primeros meses de 2026 ya se han alcanzado los casi 11.0000 millones de euros de facturación y casi 4,6 millones de toneladas de bebidas y alimentos andaluces salen al exterior. Y añade: «Forbes España ha venido a Sevilla a poner el acento en algo que es importante: las personas que hacen posible estos datos. Tenemos ante nosotros un sector que da de comer a toda Europa y garantiza la calidad alimentaria. Euroa es fuerte, España tiene un papel fundamental y Andalucía es la clave, además de ser el medio de vida para muchos andaluces, pero esta forma de vida no está garantizada. Hay que seguir trabajando en ello. Necesitamos apoyo, ayuda y talento».

A partir de ahí, el debate descendió de las grandes cifras a uno de los elementos más básicos y, al mismo tiempo, más determinantes de cualquier sistema alimentario: el suelo.

«Sin suelos no se puede ni pensar en el futuro del sector agroalimentario», Marcela Villareal

La reflexión de Marcela Villarreal, Ph. D., exdirectora de la División de Alianzas y Colaboración con las Naciones Unidas de la FAO, puso el foco en el suelo como capital natural y activo estratégico para garantizar la seguridad alimentaria, la competitividad y la sostenibilidad de los sistemas agrícolas. Una mirada global que recordó que el futuro de la alimentación comienza mucho antes de que un producto llegue al mercado: comienza en la tierra que lo hace posible. Tal es así que ha sido tajante con su intervención: «Sin suelos no se puede ni pensar en el futuro del sector agroalimentario», mientras hacía referencia a sus amenazas, como el efecto del cambio climático, que tiene que ver con los gases de efecto invernadero y el agua. Pero el mayor efecto de todos es el agua. Demasiada agua o demasiada poca agua. Y, lamentablemente, estamos hablando de poca agua porque el cambio climático nos obliga a hablar de sequía».

En su intervención, Villareal señaló que «La FAO nos dice que el sector agroalimentario comprende todos los alimentos que se produce en producción primaria, alimentaria y no alimentaria, como gestión, transporte, distribución y consumo. 11.000 millones de toneladas de alimentos se producen al año y 32.000 millones para los no alimentarios. Cifras que se estiman en unos 3,2 billones de dólares». De esta manera, «para la FAO un sistema es sostenible cuando asegura la seguridad alimentaria. La función última del sector alimentaria es esa: que no haya hambre y sea nutricional, sin comprometer las bases económicas, sociales y medioambientales para las futuras generaciones. Y sin suelos no podemos ni empezar a pensar en producción agrícola. El 95% de los alimentos se produce en el suelo. Sus cinco grandes amenazas son erosión, desertificación y sequía, pérdida de la materia orgánica y carbono del suelo, salinización y la contaminación. Sin olvidar los conflictos armados, donde no hay paz, hay hambre. Así que ya sabemos lo que hay que hacer, hagámoslo».

El siguiente desafío apareció de forma inevitable: el agua. En una región mediterránea, la gestión de este recurso ya no puede entenderse únicamente como una cuestión ambiental, sino también como una condición para producir, competir y garantizar la continuidad de las explotaciones.

La mesa «Agua y sostenibilidad: la condición para competir en el agro del futuro», moderada por Bárbara Manrique de Lara, directora editorial de Forbes Summit, reunió a Germán Granda, director general de Forética; Pedro Ruiz García, presidente de la Cooperativa Granada La Palma, y Julio Berbel Vecino, catedrático de Economía Agraria de la Universidad de Córdoba.

El diálogo abordó la necesidad de avanzar hacia una gestión más eficiente de los recursos y de combinar sostenibilidad, innovación y resiliencia. La cuestión ya no pasa únicamente por producir, sino por hacerlo en unas condiciones capaces de sostener la actividad agrícola y su competitividad en el tiempo.

«Hacen falta más infraestructuras, porque hemos llegado a un nivel de eficiencia que está en su límite. Si no seguimos invirtiendo en infraestructuras, no podremos mejorar lo que tenemos«, arrancó con la conversación Julio Berbel.

Pedro Ruiz García, hizo un repaso de la evolución sobre el agua y la actividad agrícola: «Si yo te dijera que después de 50 años podemos regar Andalucía es gracias a la eficiencia conseguida. Nuestro lema es producir más con menos costes, pero la disponibilidad de agua es preocupante. La cooperativa La Palma optimiza esos recursos con un proyecto a cinco años vista. Y estamos consiguiendo que el agua que drena, se desinfecta y se vuelve a aplicar. Porque nuestro objetivo es cuidar la salud del suelo, ya que es un organismo vivo.

«Sostenibilidad y competitividad van de la mano, no son antónimos», Germán Granda

Germán Granda, añadió la que para él es la gran realidad: «El factor diferencial que he visto es cuando la sostenibilidad se ha ‘colado’ en los consejos de administración de las empresas y del Gobierno. El futuro de las compañías ya no sólo depende de sus personas, sino de la forma de hacer las cosas. Sostenibilidad y competitividad van de la mano, no son antónimos«.

La mesa terminó con una conclusión: los cambios requieren inversión. Esta inversión es plenamente posible en grandes empresas, el reto está en las pequeñas.

Moderada por Adrián Delgado, director de Gastronomía de SpainMedia, la conversación reunió a Eduardo Valverde Granados, director general de Conde de Benalúa; María Vanessa Martos Núñez, catedrática de Fisiología Vegetal de la Universidad de Granada, y Diego Kerstjens, responsable técnico de neumáticos agrícolas de Michelin.

Transformar el agroalimentario también significa transformar la forma de hacer negocio. La siguiente mesa puso el foco precisamente en esa cuestión: innovación, productividad y nuevos modelos de crecimiento.

Moderada por Adrián Delgado, director de Gastronomía de SpainMedia, la conversación reunió a Eduardo Valverde Granados, director general de Conde de Benalúa; María Vanessa Martos Núñez, catedrática de Fisiología Vegetal de la Universidad de Granada, y Diego Kerstjens, responsable técnico de neumáticos agrícolas de Michelin.

La mesa abordó cómo la digitalización, la biotecnología, la innovación y la colaboración entre empresas y centros de conocimiento están modificando la cadena de valor. Una transformación que afecta tanto a la manera de producir como a la capacidad de las compañías para ganar eficiencia, incorporar conocimiento y encontrar nuevos modelos de crecimiento.

¿Así que cómo está cambiando el negocio? «A través de la coherencia. No en la tecnología sino en la configuración de la empresa. Por ejemplo, si el agua no te llega y la estructura de la empresa es pequeña, cómo vas a competir. Tienes que ser más premium. En nosotros la transformación empezó tan abajo que tuvimos mucho trabajo por delante. Transformamos la estructura y hoy estamos en más de 10.000 toneladas de producción. Si tienes claro tu modelo de negocio, el resto llega», comentó Eduardo Valverde. Porque hay dos formas de entender el negocio y la vida: del producto al consumidor o al revés.

«Sólo si somos capaces de identificar necesidades y problemas vamos a poder seguir la estrategia de la Agenda 2030», María Vanessa Martos

Para María Vanessa Martos, lo que la ciencia hace por el campo es anticipar oportunidades y problemas. «Tenemos que estar al lado de los productores y no crear dos puntos de vista diferente. Porque esa anticipación, gracias a los drones y satélites, nos permite dar con los productos necesarios para que el campo tenga lo que necesita y no le llegue lo que no podrá soportar». Como las enfermedades. Identificarlas permite avanzar. Todo esto genera ventajas competitivas y económicas. «Si somos capaces de identificar necesidades y problemas vamos a poder seguir la estrategia de la Agenda 2030».

La labor de la investigación es acudir a convocatorias y fomentar que toda esa investigación se aplique para que resuelva problemas, sobre todo en países desfavorecidos. Martos se encuentra inmersa en esos avances y desde esta mesa invita a hacer transferencias de estos conocimientos a colegios, escuelas y universidades para empezar a aplicar todo lo investigado desde las bases.

Una conclusión que va en la línea de las ideas de Diego Kerstjens: «Cuando hablamos de IA y tecnologías tiene sentido si luego la industria aplica ese conocimiento. Nosotros llevamos décadas trabajando en reducir el efecto de los neumáticos en los suelos, por ejemplo». En el caso de Michelin, sostenibilidad y negocio tienen que ir de la mano: «Las empresas son vida. Tenemos que garantizar ese futuro y para ser sostenible tienes que ser económicamente rentable».

Tras una pausa para el networking, el Summit retomó la conversación desde una perspectiva especialmente ligada a la capacidad de crecimiento del sector: los mercados.

Moderada por Beatriz Triguero, redactora jefa de Economía de Forbes España, reunió a Antonio Luque, presidente de Grupo DCOOP; David del Pino, Managing Partner de Freshtrategy; Antonio Castro, director general de Andalucía TRADE, y José Manuel Amor Alameda, socio director de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

La mesa «Mercados, distribución e internacionalización: la palanca de crecimiento del sector», moderada por Beatriz Triguero, redactora jefa de Economía de Forbes España, reunió a Antonio Luque, presidente de Grupo DCOOP; David del Pino, Managing Partner de Freshtrategy; Antonio Castro, director general de Andalucía TRADE, y José Manuel Amor Alameda, socio director de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

La internacionalización aparece así como una de las grandes vías para consolidar el liderazgo agroalimentario español. Pero crecer fuera exige también comprender cómo están cambiando las cadenas de valor, la distribución y los hábitos de consumo, además de reforzar la capacidad de las empresas para competir en mercados cada vez más exigentes.

Desde una empresa que compite directamente en este escenario, Antonio Luque resalta que lo importante ha sido coger fuerza: «Nuestros 75.000 agricultores y ganadores, de mantenerse aislados, hubiese sido difícil llegar a los mercados. Tenemos fuerza porque funcionamos de manera conjunta. Pero si analizamos cuál es el factor más importante para el sector agroalimentario en Andalucía y España es el agua. Lo que está claro es que en este sector hay mucha incertidumbre, combatirla depende mucho de la agilidad. Por muy grandes o pequeños que seamos, hay que darse prisa, tener imaginación e ingenio».

David del Pino: «Trabajamos con la idea de que todo está conectado y con la idea de que nuestra clientela nos pide solucionar problemas. Vemos claramente que nuestro sector ha estado fragmentado, la razón es que hay deseconomía de escala. Porque llegar a economías normales supone transformar las empresas, mostrar interés, prestar atención. Aquí la biotecnología, que también es tecnología, es importante. Tengo mucha curiosidad por ver cómo será el futuro».

«El gran motor de la competitividad está en la innovación y en la internacionalización, pero hay que partir de la calidad para llegar a la cantidad», Antonio Castro

¿Pero está cambiando el mapa de mercados? Para Antonio Castro la respuesta requiere cuidado. España y Andalucía son potencias clave en este sector: «Si vamos a la exportación de este año 1 de cada 4 euros viene de Andalucía. Nuestra función es observar y trasladar conclusiones para que puedan aprender. Desde este contexto, me atrevo a decir que es importante hablar de diversidad de mercados y de I+D. ¿Por qué? Porque el consumidor cada vez es más competente. El gran motor de la competitividad se basa en la innovación y la internacionalización, pero hay que partir de la calidad para llegar a la cantidad. A la inversa no funciona. Para internacionalización hay que centrarse en la formación y la información. El éxito de este sector tiene que partir de la actividad privada, lo público tiene que apoyar y acompañar, pero no es el único player».

«Cuando este país entró en crisis en 2008 tenía déficit, ahora tener súperhábit. Eso nos da peso exterior muy importante. Además de un rol territorial con activos que generan un freno a la despoblación. Estamos hablando de un sector independiente, simplemente hay que elevar un poco más su valor», resalta José Manuel Amor, quien también ha comentado que la financiación no es un problema de dinero sino de escala: «Tiene que haber acompañamiento y soluciones de país».

Pero ningún liderazgo puede sostenerse indefinidamente si no existe alguien dispuesto a recoger el testigo. Por eso, el relevo generacional apareció como uno de los debates centrales de la jornada.

Moderada por Manu Bayona, CEO de Doctortrece Comunicación, reunió a Israel Manzano, cofundador y director de Operaciones de Alma Natura; Carlos Fernández Sierra, gerente de negocio agroalimentario de Cajamar, y Joaquín Soriano Fernández, CEO y cofundador de IKOS ADVANCED.

La mesa «Empresa familiar, emprendimiento y relevo generacional: garantizar la continuidad del liderazgo agroalimentario», moderada por Manu Bayona, CEO de Doctortrece Comunicación, reunió a Israel Manzano, cofundador y director de Operaciones de Alma Natura; Carlos Fernández Sierra, gerente de negocio agroalimentario de Cajamar, y Joaquín Soriano Fernández, CEO y cofundador de IKOS ADVANCED.

La conversación puso el foco en el talento, el emprendimiento y la financiación como herramientas para que las empresas familiares puedan afrontar su transformación y para que las nuevas generaciones encuentren oportunidades de construir nuevos proyectos en torno al campo y a la industria agroalimentaria.

El reto no es únicamente conservar lo construido, sino hacerlo evolucionar. Incorporar nuevas ideas, tecnología y modelos de negocio sin perder el conocimiento acumulado por generaciones forma parte de una ecuación especialmente relevante en un sector donde la continuidad empresarial está estrechamente vinculada a la continuidad del territorio.

¿Cuando hablamos de falta de relevo generación hablamos de un problema? Israel Manzano identifica tres necesidades para que asegurar dicho relevo que sí parece estar en peligro: que hablemos de un negocio económicamente viable, que la capacidad de decisión sobre la empresa en cuestión sea real y que la empresa se vea como un medio para ganarse la vida. «Por suerte o desgracia las palabras generan realidades, y llevamos mucho tiempo diciendo que en los medios rurales no hay futuro. Ahora pedimos que se vuelva a los pueblos. Hay que ser coherente». En cuanto al relevo, «la persona que sale tiene que dejar hacer a la persona que entra».

«El relevo generacional claro que condicionará la competitividad de las empresas», Carlos Fernández Sierra

Para Carlos Fernández Sierra, «desde Cajamar el relevo es un reto actual, no a futuro. La realidad es que cuyo líder ha llegado a una edad avanzada y tienen que afrontar el relevo con garantía. La gente ahora demandar conciliación, desarrollo, crecimiento y tecnología. Si esto se cumple, el relevo está asegurado. Y este relevo claro que condicionará la competitividad de las empresas. Aquellas empresas que se adelantan años al relevo propiamente dicho tienen mucho ganado». «La financiación es un acompañante, claro que sí, pero también se trata de poner a disposición de esas empresas inversiones que impacten en toda la cadena de valor. Hay que conocer muy bien el proyecto que acompañamos», ha reseñado Fernández Sierra.

La innovación también está en el emprendimiento. Es el caso de Joaquín Soriano: «Decidí montar una empresa para generar datos y uno de los primeros algoritmos de IA. Nuestra gran oportunidad fue entrar en la primera edición de la incubadora del agua de Cajamar. Levantamos hasta una ronde de financiación, en cinco años y facturando 7 millones de euros, transformando la forma en la que miles de agricultores toman decisiones. Nosotros sí hemos traducido lo que el agricultor necesita y hemos trabajado para ofrecérselo de la manera más adaptable posible».

Y, al final de una conversación que había recorrido desde el suelo y el agua hasta la tecnología, los mercados y las nuevas generaciones, apareció una cuestión transversal: cómo contar todo lo que está ocurriendo.

El diálogo de clausura reunió a Cristina Sánchez, directora ejecutiva del Pacto Mundial de la ONU España Global, y Cynthia de Benito, periodista de Economía de ABC Sevilla, para abordar precisamente el reto de comunicar el valor del agro. Porque la transformación del sector también necesita visibilidad: hacer comprensible su contribución económica y social, explicar los avances en innovación y sostenibilidad y acercar su realidad a una sociedad que depende de él.

Cristina Sánchez, directora ejecutiva del Pacto Mundial de la ONU España Global y Cynthia de Benito, periodista de Economía de ABC Sevilla.

«La sostenibilidad no es el fin último, es el camino. El objetivo tiene que ser la rentabilidad y la competitividad», Cristina Sánchez

«La sostenibilidad, que ha ido evolucionando de nombre, tenía poca comunicación con otras áreas de negocio de las empresas. No sólo del secto agro. Y ahora donde vemos que las compañías más maduras hacen todas sus apuestas es en esta rama tan importante. Todas las áreas de negocio de las empresas hablan de sostenibilidad, también la financiera, recursos humanos, áreas de compras. Hablamos por tanto de competitividad. No es el fin último, que sí tiene que ser la rentabilidad y la competencia. La sostenibilidad es el camino de llegar a esa rentabilidad y competencia», ha señalado Cristina Sánchez. «No se tiene que ver como un coste, sino como una inversión. Como se ha hecho con otras áreas. La clave está que ese coste se distribuya en toda la cadena de valor, y son las empresas que miren a largo plazo las que van a conseguir mejores resultados».

El Forbes Agro Food Summit 2026 cerró así una mañana de conversaciones que, más que ofrecer una única respuesta, dibujó el mapa de los asuntos que definirán el futuro agroalimentario: agua, suelo, sostenibilidad, innovación, productividad, internacionalización, financiación, talento y relevo generacional.

Andalucía llega a ese futuro desde una posición de peso. Sus exportaciones, su tejido empresarial, sus cooperativas, sus centros de conocimiento y la capacidad de sus profesionales para abrir nuevos mercados forman parte de una misma historia. Pero la siguiente etapa exigirá algo más que conservar esa posición: exigirá seguir transformándola.

Porque innovar el campo no significa únicamente incorporar tecnología. Significa encontrar nuevas maneras de producir, competir, atraer talento y conectar el territorio con el mundo. Transformar la alimentación no consiste solo en cambiar lo que llega al consumidor, sino también en repensar todo lo que sucede antes. Y liderar el futuro, en última instancia, implica que las próximas generaciones encuentren en el agroalimentario no solo un legado que recibir, sino un espacio en el que construir.

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