Desde el 28 de octubre se podrán adquirir en ese nuevo entorno de venta los billetes para viajar partir del 25 de enero, fecha en la que el nuevo sistema de venta se integrará plenamente en la operativa, mientras que los desplazamientos anteriores continuarán gestionándose a través del sistema actual.
Durante este periodo de transición, Renfe mantendrá una única puerta de acceso para el cliente y lo dirigirá automáticamente al entorno de compra que corresponda según la fecha de su viaje, garantizando la continuidad del servicio y facilitando la adaptación progresiva.
Renfe invertirá cerca de 160 millones de euros en este proyecto a través de un contrato con Squills (Siemens) por 91 millones y un plazo de 9 años, para implantar y explotar el sistema de gestión de viajeros (PSS) e integrarlo con el resto de los sistemas de Renfe; y otro de 78,6 millones de euros con Accenture para diseñar, construir, mantener y operar la plataforma tecnológica.
«El sistema va mucho más allá de una nueva web o una nueva aplicación. Se trata de un sistema común que dará soporte a siete canales de venta: web, app, taquillas, máquinas de autoventa, agencias de viaje, venta telefónica e intervención a bordo. Gracias a esta infraestructura compartida, todos ellos operarán con criterios comunes de disponibilidad, información, procesos de venta y gestión posterior de los billetes», defiende la compañía en un comunicado.
Así, la información, las tarifas, las condiciones de viaje y las principales gestiones posteriores a la compra seguirán una misma lógica, tanto en los entornos digitales como en los puntos de venta presenciales.
Para crear este nuevo sistema, Renfe ha realizado encuestas a 2.000 personas, entrevistas con viajeros y profesionales de Renfe, observación y trabajo de campo en 18 ciudades, así como más 50 sesiones de pruebas con usuarios particulares y profesionales.
Por otra parte, Renfe ha recuperado también su logotipo de ‘galleta’, que dejó de usarlo en 2005, como parte de esta reforma integral del sistema de venta.

