El estudio pone de manifiesto que el 71% de los consumidores encuestados tendría una mayor confianza en el sector si existiera una oferta de operadores más diversa.
Entre los principales obstáculos señalados durante el proceso de compra, el 75% apunta al uso de automatismos informáticos o ‘bots’, el 45% a la venta total del aforo en cuestión de segundos, y un 32% sufre habitualmente colas virtuales de varias horas o caídas en las plataformas de pago.
Esta problemática genera en los compradores emociones negativas asociadas a la adquisición de pases, tales como ansiedad o estrés (34%), frustración (20%) y confusión (16%), frente al 43% de los usuarios que define la experiencia como un momento de emoción.
Como respuesta a esta situación, la compraventa de entradas entre particulares (fan to fan) se consolida como una vía habitual: seis de cada diez aficionados afirman recurrir a ella.
Esta alternativa es especialmente utilizada por el segmento joven de entre 18 y 44 años (54%), con un 73% de los encuestados que prioriza el uso de plataformas reguladas frente a la reventa informal en calles o redes sociales.
Asimismo, siete de cada diez usuarios señalan su disposición a abonar un importe superior a un tercero por un pase siempre que el proceso incorpore garantías de autenticidad y medidas de reembolso.
Entre los motivos para emplear estos servicios regulados destacan la flexibilidad de compra hasta última hora (41%), la sencillez del proceso (36%) y la transparencia en el precio final (33%).
El colapso en las plataformas de venta se ha vuelto especialmente evidente en los macroeventos de la música donde es habitual que la altísima demanda colapse los servidores y agote decenas de estadios en cuestión de minutos.
Estas situaciones dejan de forma recurrente a cientos de miles de seguidores atrapados en colas virtuales masivas, alimentando el descontento de un público que se ve obligado a recurrir al mercado secundario regulado para no quedarse fuera.

