Así lo ha trasladado este jueves durante su comparecencia en la comisión de investigación que el PP impulsó en el Senado para esclarecer las razones de ese accidente mortal y para debatir sobre el estado de la red ferroviaria en España.
Ante las preguntas de los senadores del PP y de Vox, María Patricio y Javier Valentín, respectivamente, la directiva francesa ha incidido en varias ocasiones en que las quejas trasladadas por Ouigo en los últimos años no están relacionadas con la seguridad de la red, sino con el confort.
En este sentido, ha reiterado que los maquinistas de la compañía no detectaron ninguna anomalía en la zona de Adamuz antes de que ocurriese el accidente y que, dos días después del mismo, la compañía detectó ciertas muescas en las rodaduras de uno de sus trenes, pero lo puso en conocimiento de la investigación y se descartó cualquier relación con el accidente.
Asimismo, ha trasladado la confianza de Ouigo en la gestión que Adif hace de la red, al tiempo que ha defendido que esta empresa pública está avanzando en las solicitudes que la compañía hace en materia de confort para los usuarios.
En concreto, solicitó instalar unos arcos fuera de los talleres para mejorar el mantenimiento y controlar los pantógrafos de la red y, según la información de la que dispone Ouigo, ya se ha licitado el contrato para llevarlo a cabo.
También pidió la eliminación progresiva de las limitaciones de velocidad impuestas a raíz del accidente, que han elevado en hasta 25 minutos el tiempo de trayecto en la línea Madrid-Barcelona, y ya se han puesto en marcha mesas de trabajo para avanzar en ese sentido, así como otras actuaciones para evitar la presencia de animales en las vías.
Amandine Thomas-Commin, que se estrenó al frente de la compañía en enero (antes del accidente) –en sustitución de Hélène Valenzuela–, ha mostrado un perfil más reconciliador con la administración española, con la que la compañía ha tenido algún choque desde que desembarcó en mayo de 2021, principalmente con el ministro del ramo, Óscar Puente.
Frente a las preguntas que ha hecho la senadora del PP para que Thomas-Commin entrase en valoraciones políticas sobre el ministro, la directiva ha evitado en todo momento cualquier confrontación, diciendo que no entra en política.
NIEGA QUE SUFRA UN TRATO DISCRIMINATORIO
En cuanto a otra de las polémicas que rodea la relación tanto de Ouigo como de Iryo con la administración española –el supuesto trato discriminatorio hacia ellas en favor de Renfe–, Thomas-Commin ha rechazado que exista cualquier discriminación.
Por un lado, ha explicado que su confrontación con Renfe respecto al acceso a sus talleres es un asunto que atañe solo a la interpretación de unos contratos y, por otro lado, en relación a la discriminación de Adif hacia los operadores privados que la CNMC denuncia, la directiva ha quitado importancia al asunto, al asegurar que es una cuestión de normativa de cánones.
Sobre este último conflicto, la CNMC ha abierto recientemente un expediente sancionador a Adif por no haber corregido el sistema de bonificaciones del transporte de viajeros. El regulador concluyó que dicho sistema otorgaba un trato discriminatorio a favor de Renfe al recortar los incentivos en las líneas de alta velocidad con competencia (donde opera Renfe junto con Iryo y Ouigo), mientras triplicaba los descuentos en los trayectos de larga distancia que opera la empresa pública en exclusiva.
No obstante, Adif también intentó previamente encarecer los cánones fijos que cobraba a Renfe en esas líneas exclusivas, un incremento que la CNMC tumbó obligando a rebajarlos para ajustarse a los costes reales de la red y garantizar la viabilidad del servicio.

