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Rodríguez-Ponga (Árima) atribuye el beneficio de 17,8 millones a una estrategia «muy clara»

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El presidente ejecutivo y consejero delegado de la socimi Árima Real Estate, José María Rodríguez-Ponga, ha atribuido el beneficio de 17,8 millones de euros durante el primer semestre de este año, más del triple que el registrado en el mismo período de 2025, al seguimiento de una estrategia «muy clara y el ‘timing'».»Destacaría que tenemos una estrategia muy clara, un equipo profesional que es capaz de implementar y de plasmar esa estrategia que tenemos y luego el ‘timing’, que al final es clave en el sector inmobiliario», ha afirmado durante una entrevista este martes en el foro económico de ‘Forbes’, donde ha explicado que la compañía está centrada en las oficinas de ‘grado A’. Este tipo de espacios ofrecen «los máximos estándares de sostenibilidad, servicios, conectividad y diseño».

PLAN DE DESINVERSIONES EN ACTIVOS NO ESTRATÉGICOS

De hecho, el directivo ha recordado que recientemente han completado su plan de desinversiones en activos no estratégicos. «Árima tenía una nave logística y hemos cerrado la operación en el mes de septiembre para centrarnos en las oficinas de ‘grado A’, que consideramos que es un momento muy interesante por la gran demanda que hay de este tipo de espacios y la oferta que es muy limitada», ha comentado.

Al respecto, Rodríguez-Ponga ha señalado que una de las principales razones por las que invierten en este tipo de activos es porque consideran que es «muy resiliente, incluso a situaciones como el impacto del teletrabajo».

«En España lo que vemos es que hay una gran demanda de este tipo de espacios por parte de las compañías, que para mantener la competitividad y para atraer y retener el talento necesitan este tipo de espacios, y por el otro lado la oferta es extremadamente limitada, es decir, dentro de la M30 hay una disponibilidad menor al 1% de este tipo de activos», ha relatado.

A esto se suma que, tal y como ha ilustrado el directivo, los activos de ‘grado B’ y ‘grado C’ de oficinas, los activos más antiguos que en otro momento se hubieran reconvertido, se hubieran reformado a edificios de ‘grado A’, se están reconvirtiendo a otros usos, como el residencial u hotelero.

«Una de las razones por las que invertimos en oficinas también, en lugar de residencial, es la regulación, que es clave, y esto no pasa solo en España, sino en todo el mundo», ha apuntado, añadiendo que el sector residencial es un sector que puede «impactar más cualquier tipo de cambio normativo». Así, ha subrayado que en lo que respecta a oficinas, hay una menor regulación y, sobre todo, más seguridad jurídica, que es la parte «clave».

«Al final en residencial puedes invertir y puede haber un cambio en la normativa que te genere un problema que en oficinas es mucho más raro por esta seguridad jurídica», ha aseverado. Por último, Rodríguez-Ponga, con vistas al futuro, ha declarado que cree que las oficinas es un segmento que va a seguir «en la misma línea en 2027» en cuanto a la demanda, «porque sigue habiendo el mismo problema estructural».