En una operación para extirpar un tumor cerebral, el éxito no depende únicamente de eliminar la mayor cantidad posible de tejido tumoral. A pocos milímetros, pueden encontrarse áreas y conexiones relacionadas con capacidades tan determinantes como hablar, moverse o realizar determinadas funciones cognitivas. Identificarlas y preservarlas mientras avanza la cirugía constituye uno de los grandes desafíos para los equipos de neurocirugía. Y es que, la gran cantidad de información que se genera durante el proceso debe ser registrada, organizada e interpretada en tiempo real mientras la intervención continúa. Para ayudar a los especialistas en esta labor, la tecnología ha dado un paso al frente.
Convertir la enorme cantidad de información que se genera durante ese proceso en una herramienta más manejable para los profesionales es el objetivo de BrainMapp Software Solutions. La compañía, constituida como nueva empresa derivada de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y del Centro de Visión por Computador (CVC), quiere llevar al mercado una plataforma digital que utiliza, entre otras tecnologías, visión por ordenador e inteligencia artificial para apoyar el mapeo cerebral intraoperatorio.
La tecnología es fruto de la colaboración entre investigadores de la UAB, la Universidad de Barcelona (UB), el CVC, el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA), junto con profesionales del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario de Bellvitge y del grupo de Cognición y Plasticidad Cerebral del IDIBELL.

Un mapa del cerebro en tiempo real
Para entender su utilidad, hay que detenerse en cómo se desarrollan determinadas intervenciones neuroquirúrgicas. Durante la operación, los especialistas pueden estimular diferentes zonas del cerebro y observar la respuesta del paciente. Este procedimiento, conocido como mapeo cerebral intraoperatorio, ayuda a localizar las áreas y conexiones implicadas en funciones esenciales y, por tanto, a determinar qué estructuras deben preservarse mientras se extirpa el tumor.
«En la cirugía de los tumores cerebrales, uno de los grandes retos es extirpar el máximo de tumor posible preservando al mismo tiempo las funciones esenciales para el paciente», explica Andreu Gabarrós, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario de Bellvitge. Precisamente, añade, el mapeo permite identificar durante la intervención las áreas y conexiones implicadas en esas funciones y decidir qué estructuras es necesario preservar.
BrainMapp busca centralizar la información que se va produciendo durante este proceso. A través de una estación de trabajo instalada en el quirófano, la plataforma permite registrar, ordenar y visualizar las estimulaciones realizadas por el equipo de neurocirugía, las respuestas del paciente y los resultados de las distintas pruebas. Además, puede integrar estos datos con estudios previos, como resonancias magnéticas y otras pruebas de neuroimagen, y conservar registros de audio, vídeo e imágenes médicas.
«Durante una intervención se genera mucha información en muy poco tiempo. Con BrainMapp queremos ayudar a los equipos de neurocirugía a tenerla ordenada y accesible en un mismo entorno, para facilitar el seguimiento del mapeo cerebral y contribuir a tomar decisiones con más información durante la cirugía», señala Víctor Cepero, cofundador de BrainMapp.
Con 31 operaciones realizadas
La tecnología no parte de cero en su salto empresarial. BrainMapp ya se ha utilizado como herramienta complementaria en 31 intervenciones de neurocirugía, siempre bajo la supervisión directa del equipo médico responsable. De ellas, 19 se han llevado a cabo en el Hospital Universitario de Bellvitge. El proyecto también ha colaborado con centros como el Hospital del Mar, el Hospital Doctor Josep Trueta, el Hospital 12 de Octubre y el Hospital La Paz.
Por ahora, la primera versión está centrada en el mapeo de las zonas superficiales del cerebro. El siguiente paso será ampliar sus capacidades hacia regiones más profundas e incorporar nuevas herramientas para analizar los datos y apoyar la toma de decisiones.
«La primera versión de BrainMapp se centra en el mapeo de las zonas superficiales del cerebro. Ahora trabajamos para ampliar sus funcionalidades en el mapeo de zonas más profundas e incorporar nuevas herramientas de análisis de datos y de apoyo a la toma de decisiones», explica Joaquim Cerdà, profesor del Departamento de Ciencias de la Computación de la UAB, investigador del CVC y cofundador de la compañía.
La información estructurada que deja cada intervención puede tener, además, una segunda vida fuera del quirófano. Los registros podrían facilitar su posterior utilización en investigación y contribuir a ampliar el conocimiento sobre las funciones cerebrales, otra de las posibilidades que abre la plataforma.
Una tecnología con vocación comercial
La constitución de BrainMapp como spin-off supone ahora el paso desde un proyecto de investigación e innovación clínica hacia una tecnología con vocación comercial. Antes de convertirse en empresa, el proyecto participó en distintas iniciativas de emprendimiento y transferencia de conocimiento, entre ellas AI4ALL, Polaris, Mentoring in Residence de Barcelona Deep Tech Node y AI Accelerator de la Red RDI-IA.
La nueva etapa estará centrada en seguir desarrollando y validando la tecnología y avanzar hacia su comercialización y una adopción más amplia en el entorno clínico. El desafío será trasladar al mercado una herramienta nacida de la colaboración entre investigadores, ingenieros y profesionales sanitarios para resolver un problema muy concreto: conseguir que, mientras el neurocirujano opera, toda la información necesaria para orientarse por uno de los órganos más complejos del cuerpo esté organizada y disponible en un mismo lugar.

