Luis Maroto, consejero delegado de Amadeus, una de las grandes compañías tecnológicas españolas y uno de los principales proveedores mundiales de tecnología para la industria del viaje, tiene claro que la transformación digital del turismo exige una condición que a veces se olvida: inversión. “La innovación no es gratis”, ha señalado este martes durante una conversación con Clemente Corona, subdirector de Forbes Travel, en el Forbes Economic Summit 2026.
Amadeus invierte cada año más de 1.400 millones de euros en investigación y desarrollo, una cifra que refleja la magnitud de la transformación tecnológica que está experimentando una industria cada vez más conectada y dependiente de sistemas digitales. En 2025, la compañía destinó 1.453 millones de euros a I+D, el 22% de sus ingresos.
Maroto ha defendido que esta apuesta no responde únicamente a una carrera por incorporar nuevas tecnologías, sino a la necesidad de mantener una infraestructura capaz de sostener una industria global y extremadamente compleja. El turismo conecta a aerolíneas, aeropuertos, hoteles, agencias, plataformas de búsqueda y otros muchos proveedores de servicios, todos ellos dependientes de que los diferentes sistemas puedan comunicarse entre sí.
Amadeus nació precisamente con esa vocación de infraestructura tecnológica para el sector. La compañía fue fundada a finales de los años ochenta por varias aerolíneas europeas y con el tiempo ha extendido su actividad desde las reservas aéreas hasta otros segmentos de la cadena de viaje. Hoy trabaja con aerolíneas, aeropuertos, hoteles, agencias de viajes y otros actores de la industria.
Clemente Corona subdirector de Forbes Travel pregunta al Ceo de Amadeus: ¿Cómo puede la tecnología ayudar a que nuestro turismo sea más competitivo y eficiente?
“La industria del viaje es una industria compleja, es una industria muy global”
ha explicado Maroto durante su intervención. Una complejidad que, a su juicio, hace todavía más importante disponer de sistemas tecnológicos capaces de conectar a todos los participantes. Para Maroto, el objetivo último de la innovación debe ser generar valor para el viajero.
Tecnología para que España gane competitividad turística
La conversación ha abordado también una cuestión especialmente relevante para España: cómo utilizar la tecnología para mejorar la competitividad de uno de los sectores más importantes de la economía nacional.
Para Maroto, el objetivo último de la innovación debe ser generar valor para el viajero. España cuenta con importantes ventajas como destino turístico, pero necesita seguir mejorando la experiencia de quienes la visitan y utilizar la tecnología para optimizar los flujos de personas, conocer mejor sus preferencias y gestionar los destinos con mayor eficiencia.
La tecnología puede, por ejemplo, ayudar a anticipar tendencias de los viajeros y gestionar de forma más eficiente aquellos destinos que soportan mayores niveles de demanda. El objetivo es compatibilizar el crecimiento del turismo con una experiencia de mayor calidad y con una gestión más sostenible.
Pero para que esa tecnología funcione, no basta con que cada compañía digitalice sus propios procesos. La colaboración entre los diferentes actores del viaje es esencial, según Maroto.
Un retraso de un vuelo, ha explicado, puede afectar directamente a un hotel que espera a un cliente, a un servicio de transporte o a cualquier otro elemento del viaje. Compartir esa información permitiría anticipar problemas y mejorar la experiencia del usuario.
El CEO de Amadeus ha puesto como ejemplos de una mayor integración a Dubái y Singapur, donde la coordinación entre aerolíneas, aeropuertos y otros actores puede resultar más sencilla. Europa presenta una estructura más fragmentada, con diferentes compañías, propietarios e intereses, lo que dificulta esa coordinación.
La inteligencia artificial debe ir acompañada de confianza
En plena expansión de la inteligencia artificial, Maroto ha defendido también la necesidad de incorporar estas herramientas de manera responsable.
Amadeus está trabajando con grandes compañías tecnológicas y desarrollando nuevas aplicaciones de IA para diferentes áreas de la industria del viaje. La compañía mantiene, entre otras, alianzas tecnológicas con Microsoft y Google, dentro de una estrategia destinada a ampliar sus capacidades digitales.
Pero la velocidad de desarrollo tecnológico no debe hacer olvidar otro elemento: la confianza.
“Hay que manejarlo de una manera responsable”
ha señalado Maroto al referirse a la enorme cantidad de información y nuevas soluciones que están llegando al sector. Para una compañía cuya tecnología está detrás de procesos esenciales del viaje, la fiabilidad del servicio es una cuestión central.
La dimensión de esa infraestructura explica también la importancia de la inversión. En 2025, Amadeus contaba con más de 21.000 empleados, presencia en más de 190 mercados y alrededor de 10.000 ingenieros, según los datos publicados por la compañía.
El otro gran desafío: atraer y retener talento
Junto a la tecnología y la inversión, Maroto ha situado el talento entre los grandes factores que determinarán la competitividad futura.
España cuenta con un ecosistema empresarial vinculado al turismo especialmente desarrollado y con compañías que acumulan un conocimiento profundo de la industria del viaje. El reto, ha señalado, consiste en seguir invirtiendo en ese conocimiento, atraer profesionales especializados y, sobre todo, retenerlos en un mercado internacional cada vez más competitivo.
La inversión tecnológica tampoco termina en desarrollar una nueva herramienta. Las compañías tienen que adaptar sus procesos y su forma de trabajar para aprovechar realmente las posibilidades que ofrece.
Ese es, precisamente, uno de los retos que plantea la actual revolución tecnológica: no se trata únicamente de disponer de más tecnología, sino de conseguir que esa tecnología se traduzca en productividad, eficiencia y una mejor experiencia para el viajero.
Para Amadeus, esa transformación ya tiene una dimensión financiera considerable. Los 1.453 millones de euros destinados a I+D en 2025 muestran hasta qué punto la innovación se ha convertido en una inversión estructural para la compañía.
Y para España, según la visión planteada por Maroto, la cuestión es cómo aprovechar ese mismo impulso tecnológico para que uno de sus grandes motores económicos, el turismo pueda seguir creciendo con más eficiencia, más valor añadido y mayor competitividad internacional.

