La organización calcula que, si un millón de autónomos soportara un incremento similar, el sobrecoste conjunto ascendería a 148 millones de euros al mes y cerca de 1.800 millones de euros al año.
Según el ejemplo utilizado por UPTA, con un precio del carburante de 1,50 euros por litro, llenar un depósito de 60 litros supondría unos 90 euros, frente a los 117 euros que costaría con un precio de 1,95 euros. Esto supone 27 euros más por depósito y 108 euros adicionales al mes para un autónomo que realice cuatro repostajes mensuales.
La organización señala que este incremento afecta especialmente a actividades como las de electricistas, fontaneros, instaladores, repartidores, comerciales o profesionales de mantenimiento, para las que el vehículo constituye una herramienta necesaria para los desplazamientos y el transporte de materiales.
A este coste se suma, según UPTA, el incremento de la electricidad. Así, tomando como referencia un negocio con una factura mensual de 200 euros, una subida del 20% elevaría el importe hasta los 240 euros, lo que supondría 40 euros más al mes y 480 euros adicionales al año.
La organización apunta que este impacto resulta especialmente relevante en negocios con un consumo eléctrico elevado, como carnicerías, pescaderías, supermercados, bares, restaurantes, cafeterías y panaderías, que necesitan mantener en funcionamiento cámaras frigoríficas, vitrinas, congeladores, hornos, cocinas, maquinaria o sistemas de climatización.
El presidente de UPTA España, Eduardo Abad, ha reclamado al Gobierno una intervención para contener los precios de la energía y los combustibles, especialmente en las actividades que dependen directamente de estos costes.
«No podemos seguir pagando cada mes más simplemente por poder trabajar», ha señalado Abad, quien ha advertido de que, si el incremento se trasladara a un millón de autónomos, supondría «148 millones de euros más cada mes y cerca de 1.800 millones al año».
«Al autónomo que necesita una furgoneta no se le puede pedir que deje de repostar, igual que a una carnicería no se le puede pedir que apague sus cámaras frigoríficas o a un restaurante que deje de encender sus hornos», ha añadido.
UPTA considera que cualquier medida para contener los costes debe prestar especial atención a los autónomos cuya actividad depende directamente del vehículo y a los pequeños negocios intensivos en consumo eléctrico.
«El Gobierno tiene que actuar ya. Cada euro que suben la energía o los carburantes se come directamente el margen del pequeño negocio», ha concluido Abad.

