«No es que nuestro sector no quiera un acuerdo con Marruecos; lo que queremos es un acuerdo donde podamos competir en igualdad de condiciones», ha manifestado en declaraciones a Europa Press el gerente de Coexphal, Luis Miguel Fernández, para quien esta situación «no se está dando» sino que, además, «la Comisión Europea está trabajando para lo contrario».
El representante de la entidad que aúna a más de 140 empresas y a 11.000 agricultores del sureste español ha reclamado al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, que «luche» para que el sector agrícola «siga siendo competitivo» y empuje hacia un acuerdo «que se cumpla» y que «se vigile» más allá del carácter «estratégico» que el propio ministro ha adjudicado al documento en materia migratoria y de seguridad.
Con ello, ha insistido en que el acuerdo en vigor perjudica al sector agrícola europeo puesto que, conforme a su desarrollo, no se respetan los límites de cupos en las exportaciones de tomate ni se cobran los aranceles correspondientes; toda vez que se los costes laborales asociados a la producción en Europa son mucho más elevados.
Asimismo, ha recalcado la «competencia desleal» que se produce también ante un producto marroquí que no cumple con las exigencias fitosanitarias ni medioambientales impuestas a los agricultores comunitarios, lo que, de otro lado, da lugar a posibles riesgos de seguridad alimentaria.
«Es muy complicado luchar con un tomate que es mucho más barato, que no cumple ninguna ningún requisito medioambiental y pone en riesgo la salud del consumidor», ha advertido.
SACRIFICAR UN «SECTOR ESTRATÉGICO»
Desde Coexphal consideran que se estaría «sacrificando» a «un sector estratégico como es la alimentación» a la hora de plantear las relaciones con países terceros como Marruecos desde la UE. «Hay productos que ya no se producen en Europa en los meses de invierno», ha dicho para poner como ejemplo la caída de la judía verde así como la «drástica» reducción que ha habido en el cultivo de tomate.
«Si vamos avanzando en esta estrategia de quedarnos sin poder producir y ser competitivos desde el punto de vista agroalimentario, pues el año que viene nos quedaremos sin pepino o calabacín», ha avisado Fernández, para quien «debe ser una estrategia fundamental en la Unión Europea proteger la producción agroalimentaria».
La organización se ha mostrado así a un nuevo acuerdo de asociación que pueda otorgar «más ventajas» a Marruecos sin que existan mecanismos suficientes y efectivos para hacer cumplir las cláusulas que garanticen una competencia equilibrada.
«Ahora mismo estamos muy concentrados en que no se apruebe el nuevo acuerdo de Marruecos, sobre todo para que no se comprenda el tomate del Sáhara Occidental como tomate de Marruecos», ha añadido a la hora de reclamar que se cumplan las sentencias del TJUE para la identificación exacta de la procedencia del producto y evitar así posibles «ventajas» al tomate saharaui.
Asimismo, ha reclamado el manifiesto suscrito con colegas italianos, franceses y portugueses remitido a los distintos gobiernos y parlamentarios en defensa del tomate cultivado en Europa como una de los pilares de la seguridad alimentaria.
De este modo, ha recordado que este tipo de cultivo representa un modelo productivo basado en controles sanitarios estrictos, trazabilidad completa, respeto medioambiental y condiciones laborales dignas. «Este modelo no es un lujo: es la garantía de que los consumidores europeos reciben alimentos seguros, sostenibles y producidos bajo estándares que reflejan los valores de la UE», recoge dicho manifiesto.

