Sobre la primera medida, el tipo máximo se había fijado en 74,81 euro por pasajero, pero se ha reducido a 59,43 euros por pasajero para los vuelos de largo radio, es decir, de más de 5.500 kilómetros.
En cuanto al fondo, pendiente de su aprobación por parte de la Comisión Europea, el Gobierno y el aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam destinarán a partes iguales esos 90 millones de euros. Las aerolíneas podrán solicitar fondos por cada litro de SAF que mezclen, además de la obligación europea de mezcla ya vigente.
En concreto, la respuesta del aeródromo de la capital neerlandesa ha acogido con satisfacción ambas decisiones, destacando que equiparar la tasa con Alemania permite «preservar» la posición del país como «un centro internacional que impulsa empresas, empleo y oportunidades».
«Debemos mantenernos atentos a nuestra competitividad, con una política gubernamental predecible y condiciones equitativas en Europa», ha incidido.
Asimismo, del fondo del que destinará la mitad del importe, ha subrayado que contribuirá a la sostenibilidad del sector aeronáutico y apoyará la ambición de Países Bajos de reducir las emisiones de CO2 procedentes de la aviación.

