Desde 2020, los hogares europeos han acumulado liquidez en sus cuentas hasta alcanzar los 2,8 billones de euros, elevando el total del ahorro en liquidez a 12,4 billones de euros. La entidad estima que los 2,8 billones hoy valdrían 5,4 billones de euros si hubieran sido invertidos en acciones globales.
El informe también destaca que el 43% de los encuestados nunca se plantea invertir en los mercados de capitales, solo uno de cada cuatro sigue un plan de ahorro definido y más de la mitad confía en que su pensión pública le permitirá disfrutar del nivel de vida deseado en su jubilación.
Los principales obstáculos para la inversión a medio y largo plazo señalados son la dependencia de la liquidez, el miedo a las pérdidas y la insuficiente educación financiera. Así, un 18% de los encuestados considera más probable que los activos de liquidez le proporcionan una mejor rentabilidad a largo plazo.
«Aunque el ahorro es una tradición europea muy saludable, el exceso de dependencia en instrumentos de liquidez tiene un gran impacto negativo sobre la riqueza de los hogares y sobre la actividad económica, ya que limita el consumo y restringe el acceso de las empresas europeas a la financiación que necesitan para invertir y crecer,» señaló el director general de JP Morgan AM para España y Portugal, Javier Dorado.
PERFIL DE INVERSORES
Por tipología de inversión, solo dos de cada 10 encuestados optan por las acciones y valores, mientras que el 27% canaliza la mayor parte de sus ahorros a activos fácilmente convertibles en efectivo, un 15% lo tiene en activos inmobiliarios y un 10% en fondos de pensiones.
Entrando al detalle, la gestora subraya que el 10% de los ahorradores menores de 35 años prefieren las criptomonedas por encima de otros instrumentos de inversión.
Asimismo, casi el 20% de las personas de entre 46 y 61 años aún no ha iniciado ningún plan de ahorro o inversión para su jubilación y alrededor del 30% de los europeos espera que el Estado financie mayoritariamente su jubilación.
A un nivel más general, más del 50% de los europeos afirma tener confianza en que podrá permitirse el nivel de vida deseado en la jubilación –el 60% en el caso de los españoles–, pero solo el 25% sigue un plan de ahorro definido –un 20% en España–.

