A través de la presentación de observaciones formales durante su tramitación, la formación ha rechazado el plan de Aena al considerar que consolida un modelo de crecimiento basado en un incremento de las emisiones contaminantes y en un aumento de la presión turística.
Desde el socio menor del Gobierno han denunciado la falta de diálogo territorial en la elaboración del texto, al señalar que se han tomado decisiones que condicionarán durante décadas el futuro de amplios territorios «sin que los ayuntamientos directamente afectados formen parte del mecanismo de consulta».
Asimismo, han criticado que el DORA III compromete partidas millonarias -como las reservadas para la reconfiguración y ampliación de infraestructuras en El Prat- antes de despejar los complejos trámites ambientales y de planificación aún pendientes, lo que a su juicio «roza el absurdo».
Sumar argumenta que el plan incurre en contradicciones clave, tanto en materia climática como social. Según las observaciones del grupo, «no sirve de mucho descarbonizar las terminales si al mismo tiempo se aumenta la capacidad para que vuelen más aviones».
Además, advierten del impacto en la saturación de los servicios públicos y en la crisis de la vivienda en zonas con elevada presión turística, como Cataluña o las Illes Balears.
La formación insta a cambiar la prioridad de las inversiones públicas hacia el desarrollo del ferrocarril para sustituir al avión en los trayectos de corto y medio radio.
Con este posicionamiento, los ministerios de Sumar apuestan por avanzar hacia un modelo económico menos dependiente del turismo masivo y exigen que la protección de los espacios naturales protegidos no quede relegada a un segundo plano.

