España se situó como el país europeo con mayor tráfico aéreo durante la temporada estival, por delante de Reino Unido, con 45 millones de pasajeros, e Italia, más de 39 millones, registrando un incremento de 5,7 millones de desplazamientos respecto al verano anterior.
Como consecuencia de las interrupciones, unos 561.000 pasajeros que despegaron desde instalaciones españolas podrían tener derecho a solicitar una indemnización económica en virtud de la normativa europea de protección al viajero.
A nivel global, las incidencias en España representaron el 5,7% del total de 9,7 millones de pasajeros con derecho a reclamación en todo el mundo.
Más allá de las indemnizaciones legales, el estudio calcula que el impacto económico asumido por los viajeros en España ascendió a 502,3 millones de euros.
Esta cifra abarca el gasto extra medio de 340 euros por pasajero derivado de retrasos superiores a dos horas o cancelaciones notificadas con más de 30 días de antelación -supuestos que no otorgan derecho a indemnización-, destinados a cubrir costes imprevistos como alojamiento, transporte alternativo o reservas perdidas.
En cuanto al comportamiento de las infraestructuras con más de 400 vuelos mensuales, el aeropuerto de El Hierro (Canarias) ndice de puntualidad del país con un 87,5%, seguido por Asturias (86,6%) y Santiago de Compostela (82,9%).
En el extremo opuesto, condicionados por la elevada afluencia turística, Palma de Mallorca (60,5%), Reus (65,7%) e Ibiza (65,8%) cerraron el verano con las peores cifras de puntualidad.
Por su parte, los dos aeropuertos con mayor volumen de tráfico del país registraron datos intermedios: Adolfo Suárez Madrid-Barajas alcanzó una puntualidad del 75,3%, mientras que en Josep Tarradellas Barcelona-El Prat la cifra se situó en el 70%.

