Opinión Eugenio Mallol

La IA maligna y el turno de noche

Hay que ir más allá de las advertencias sobre el riesgo de la IA de Dario Amodei, constantes en el sector tecnológico desde hace tiempo, para buscar las causas de la actual sacudida mediático-bursátil, que responde en el fondo a la distancia que separa aún al hype de la realidad

La IA maligna y el turno de noche

Mientras los vídeos de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides se viralizaban en redes sociales, televisiones y medios de comunicación occidentales, un puñado de profesionales españoles del sector visitaban la Conferencia Mundial de Robots (WRC 2026) que se estaba celebrando en paralelo a apenas 30 kilómetros de allí, en el distrito de Daxing en Beijing (China).

La realidad de los humanoides y de la tecnología de robots china dista mucho (como es natural, por otra parte), del hype de saltimbanquis y karatekas de plástico con medallas olímpicas que aplaudimos aquellos días. Pero el marketing también juega, y la industria asiática está demostrando conocer muy bien cómo se activan los resortes del entusiasmo occidental.

Incluso en la propia WRC 2026, pese a ser un escaparate de demos prometedoras, pero en su mayoría aún inoperantes, se anunciaba la presentación de “una nave nodriza móvil para robots, una base logística avanzada con soporte de energía y red”, junto a “sistemas de coordinación multirrobot basados en inteligencia artificial (IA)”. La repera… si fuera cierto.

En el sector de la robótica, al menos en el español, es bien conocido que el principal obstáculo para la automatización de una empresa es el turno de noche, las horas en las que llegan los sabotajes y las zancadillas de la plantilla opuesta al cambio. ¡Está en las cámaras de vídeo y en los registros informáticos!  Les pasará también a los humanoides. Hay que poner siempre a alguien de cuadros intermedios en el turno de noche.

En la WRC 2026, se vio la cruda realidad de la industria china, pero también a muchos niños entre los expositores (¿una imprudencia habiendo por allí humanoides de decenas de kilos capaces de aplastarles?), que aprendían de los fallos y las pequeñas conquistas de las máquinas actuales. Alimentar la resaca aspiracional. En España, se veta la entrada de los más pequeños a las ferias profesionales. Allí conviven con robots desde la infancia.

Este choque entre el hype y la realidad ayuda a conformar la cultura de adopción de las nuevas tecnologías. Por eso es importante bajar a la planta, a la calle, a la feria, al turno de noche. Hace tiempo, en fin, que se vienen inventariando las travesuras de la IA. Conforme gana inteligencia crece su autonomía. Realmente, se ha convertido en un arma de ataque descomunal, en ocasiones se antoja imparable. Lo venimos diciendo.

De modo que no es muy creíble que una publicación en la página personal del CEO de Anthropic, Dario Amodei, haya sido la causa última de la actual sacudida mediático-bursátil. ¿Qué implicaciones antimonopolio tendría una acción coordinada de las empresas para ralentizar la IA? En el sector tecnológico, la máxima incuestionable: hay que marcar el ritmo de la frontera. Ese privilegio no lo cede nadie.

Quizás Amodei sólo esté poniendo la venda antes de la herida. Los demócratas tienen muchas opciones de ganar en la Cámara de Representantes y en el Senado de Estados Unidos. El expresidente Barack Obama ha instado a los líderes de su partido a centrarse en la supervisión de la IA y el incansable Bernie Sanders amenaza con encarcelar a quienes creen sistemas más inteligentes que los humanos.

Es probable que la regulación de la IA sea solo cuestión de tiempo en EEUU, aunque allí sigan sin tener claro qué regular, cómo, quién la supervisará y con qué resultados (en la UE, que aparenta lo contrario, tampoco). Tal vez, el CEO de Anthropic sólo está buscando enfriar el mercado ante los problemas de financiación y de permisos que atascan la oleada de proyectos de centros de datos que se anuncian.

Políticos y ciudadanos no han conseguido averiguar todavía si la IA será realmente beneficiosa para ellos. Según PEW Research Center, ni la IA ni los centros de datos superan el 4% de respuestas cuando se pregunta a los norteamericanos cuál es su principal problema. Probablemente, sus inquietudes no sean los riesgos de la superinteligencia, sino a otros más tangibles, como la pérdida de empleos y de pensamiento crítico, o las dificultades para supervisar a sus hijos.

Mientras se decide el futuro geopolítico de la IA, cada potencia escoge sus conquistas. La WRC 2026 incluyó un Simposio sobre Robótica Avanzada y Automatización (SARA), en el que científicos de la Autoridad Saudí de Datos e IA presentaron GOVBOT, una arquitectura conceptual para un robot de servicio gubernamental con IA incorporada, diseñado para entornos de atención al ciudadano, en centros de servicio, oficinas públicas y áreas de recepción. Atención funcionarios.

Ojo con esto: investigadores del centro Tecnología de IA Espacio-Tiempo Eterno, una corporación privada fundada en China por el doctor Zheng Kuifei, expusieron su visión de una IA impulsada por chips cuánticos capaz de dotar a los robots humanoides de “la capacidad de juicio y progreso independientes” para “servir mejor a los seres humanos”.

Su artículo crea “cinco teorías de la verdad” y las combina con diversos “sistemas de verdad como la evolución de las leyes históricas, los modelos de predicción de las cosas, los fundamentos de la lógica matemática, la sociología y la economía mundial”, para establecer el origen lógico de la IA robusta. ¿Suena esto más tranquilizador que el artículo de Amodei?

Se conoció en SARA también un estudio de investigadores de la Universidad de Hunan sobre las reacciones del público en redes sociales ante “las actuaciones de robots en la Gala del Festival de Primavera de China”. Dicen que “las actitudes cambiaron de una simple apreciación del espectáculo tecnológico a una coexistencia de orgullo y ansiedad”.

Ansiedad. En este maremágnum no resulta fácil distinguir lo realmente sustancial, en efecto. Una pista muy interesante a seguir, si nos ponemos serios, son los estándares. Como el Protocolo de Contexto de Modelos donado por Anthropic a finales de 2025 a la recién creada Fundación Agentic AI, que impulsa la Fundación Linux con el apoyo de Google, Microsoft, AWS, Cloudflare y Bloomberg.

Seis meses antes, Google había entregado su protocolo Agent2Agent a la misma familia de fundaciones. Empresas que compiten ferozmente en modelos de IA ahora cooperan, formalmente y bajo una gobernanza neutral, para establecer las interfaces entre ellas y las máquinas para la IA física. Europa ha conseguido imponer el estándar VDA 5050 en la industria. Esa sí es una revolución real del momento.

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