Baleares

El truco de Nicole Kidman para salir de incógnito por Ibiza

La actriz confirma a Jimmy Fallon lo que adelantó en Vogue: recurre a una peluca oscura y gafas de sol para ir a bailar a los clubes de la isla.

@getty/reuters

Hay algo que Nicole Kidman, una de las mujeres más reconocibles de Hollywood, parece buscar en Ibiza por encima de cualquier otra cosa: dejar de ser Nicole Kidman aunque solo sea por unas horas. La actriz australiana lo contó primero en el último número de British Vogue, donde reveló que este verano había recurrido a una peluca oscura y unas gafas de sol para acudir de incógnito a los clubes de la isla. Ahora acaba de ampliar la confesión durante su visita al programa de Jimmy Fallon. Y hay un problema: al hacer público su método, quizá haya dejado de ser tan secreto.

La conversación en The Tonight Show comenzó con una pregunta aparentemente inocente. Kidman se giró hacia Fallon y le preguntó: «¿Ibiza? ¿Has estado alguna vez en Ibiza?». Cuando el presentador respondió que no y quiso saber qué se hacía allí, la actriz no dudó: «Me gusta bailar, ir a raves».

La respuesta resulta llamativa precisamente por quién la pronuncia. Kidman no describe una experiencia de hotel de lujo, una cena privada o una noche en un reservado. Habla de bailar y de mezclarse entre la multitud. De desaparecer, aunque sea temporalmente, en uno de los lugares del mundo donde una celebridad internacional puede encontrar algo cada vez más difícil de conseguir: anonimato.

Su método, según había explicado semanas antes a Vogue, es sencillo. Una peluca oscura, unas gafas de sol y algún elemento que altere suficientemente su apariencia para que la mujer que lleva décadas apareciendo en portadas, alfombras rojas y campañas publicitarias deje de resultar inmediatamente reconocible.

La estrategia tiene algo de paradójico. Cuanto mayor es la fama, mayor es también el deseo de poder disfrutar de aquello que para cualquier otra persona resulta cotidiano. Para Kidman, bailar en un club sin que nadie la observe como una estrella requiere planificación. Y en Ibiza parece haber encontrado el escenario perfecto para intentarlo.

La isla lleva décadas funcionando como uno de los pocos territorios donde la cultura de club, el turismo internacional y el lujo conviven con una cierta promesa de libertad. Para una celebridad acostumbrada a ser fotografiada al salir de un restaurante o al aterrizar en un aeropuerto, la pista de baile ofrece una inversión de papeles: durante unas horas, no importa quién eres fuera del club, sino si quieres seguir bailando.

Una nueva fase en su vida personal

Kidman, además, llega a Ibiza en un momento especialmente significativo de su vida. En su entrevista con Vogue, la actriz habla de una etapa en la que el futuro se presenta como algo abierto y desconocido. Después de casi dos décadas de matrimonio con Keith Urban, su vida personal ha entrado en una nueva fase y su discurso público transmite una voluntad evidente de experimentar con una identidad menos ligada a las expectativas que la acompañaron durante buena parte de su vida adulta.

«Tenía una idea diferente de cómo iba a ser mi vida. Pero esto es lo que es ahora», explica en la revista. Y añade: «El futuro es completamente desconocido para mí en este momento». En ese contexto, Ibiza funciona casi como una extensión física de esa nueva libertad. La mujer que durante décadas ha tenido que convivir con el escrutinio permanente de Hollywood puede ponerse una peluca, unas gafas de sol y entrar en un club sin Nicole Kidman como personaje público.

La conexión con la noche, además, no es completamente nueva. En Vogue, la actriz recuerda sus visitas a clubes cuando era joven y cómo aquellos espacios fueron también lugares de transformación. Antes incluso de convertirse en uno de los grandes iconos de estilo de Hollywood, Kidman se acercó a la cultura de los clubes y al mundo drag, donde aprendió sobre maquillaje, pelucas y la posibilidad de construir una apariencia distinta. Ahora utiliza parte de ese aprendizaje para conseguir precisamente lo contrario de lo que durante años hizo Hollywood con ella: en lugar de convertirse en otra persona para ser mirada, se transforma para no ser reconocida.

Hay, sin embargo, una consecuencia inesperada de haberlo contado en televisión. Si hasta ahora el secreto consistía en que nadie supiera que Nicole Kidman podía estar bailando en una rave de Ibiza bajo una peluca oscura, millones de espectadores acaban de descubrirlo. La propia actriz bromeó durante su conversación con Fallon con la necesidad de encontrar una nueva forma de disfrazarse.

Su operación de incógnito, en otras palabras, acaba de dejar de serlo. Y quizá ahí resida la parte más interesante de la historia. Para una mujer cuya imagen pública vale millones y cuya presencia puede convertir cualquier lugar en escenario, el verdadero lujo no parece ser el acceso a una zona VIP. Es exactamente lo contrario: poder desaparecer entre el público. En Ibiza, Nicole Kidman no parece buscar que la reconozcan. Busca que nadie lo haga. Aunque, después de contárselo a Jimmy Fallon, quizá tenga que empezar a buscar una peluca nueva.