Opinión Javier Ortega Figueiral

Riyadh Air: jugando en otra liga junto al Atlético

El segundo equipo de la capital de España anunció en agosto de 2023 que su gran patrocinador iba a ser una compañía aérea.

El segundo equipo de la capital de España anunció en agosto de 2023 que su gran patrocinador iba a ser una compañía aérea.

Si les digo PIF y estas siglas les suenan, posiblemente piensen en un Punto de Inspección Fronterizo. En España hay algo más de 40 entre puertos y aeropuertos para inspeccionar las mercancías que entran y salen del territorio aduanero de la Unión Europea. De hecho, actualmente son PCF o Puesto de Control Fronterizo. El PIF también puede ser el Public Investment Fund si hablamos del caso de Arabia Saudí. El fondo soberano de inversión de ese reino maneja un patrimonio total de más de 900.000 millones de dólares en activos, y es aquí donde nos vamos acercando al objetivo de esta columna.

El PIF saudí tiene la política de invertir un 76% en el país y un 24% en el extranjero. En su propio territorio va muy fuerte con Neom, la ciudad lineal sin coches (seguro que han visto los renders), con el proyecto de islas en el mar Rojo y con Qiddiya, una ciudad de nueva planta dedicada a las artes, el entretenimiento y el deporte. Son sus “gigaproyectos”, aunque también tiene otras apuestas ambiciosas, como el diseño de una aerolínea desde cero pensada para arrebatarle mercado a otras ya consolidadas en la región, como Qatar, Emirates o Etihad.

Aquí es donde entramos ya en materia, con la conexión directa con España y su fútbol: todas las aerolíneas citadas han estado relacionadas o siguen vinculadas a equipos de la liga española. Emirates Airline se asocia inevitablemente con el Real Madrid. El Barça de la era Messi tuvo como gran patrocinador a Qatar Airways, y Etihad sigue apoyando a uno más humilde: el Girona. El equipo del norte de Cataluña prometía ser mucho más trascendente de lo que está siendo en las últimas temporadas, y ahora resulta que Etihad está apoyando al 12º clasificado de Segunda División. A la compañía de Abu Dabi le queda un año de contrato, que posiblemente se resolverá al final de la temporada 26-27 a no ser que haya un cambio radical.

Finalmente llegamos al Atlético de Madrid. El segundo equipo de la capital de España anunció en agosto de 2023 que su gran patrocinador iba a ser una compañía aérea… que ni siquiera había volado una hora porque siquiera tenía aviones entonces. La historia recuerda a lo que le ocurrió al Villarreal: al “Submarino Amarillo” le patrocinó varios años el Aeropuerto de Castellón. Lo hizo durante los años en que aquella instalación se hizo famosa por ser el “aeropuerto sin aviones”, un estigma del que se libró tiempo después con mucho esfuerzo.

Llegada de los dos primeros B787 Dreamliner de Riyadh Air al aeropuerto de Riad desde la factoría en Estados Unidos. (Boeing)

Ahí termina el paralelismo, porque Riyadh Air juega, literalmente, en otra liga. El Aeropuerto de Castellón era una infraestructura pública sin recursos para disimular el ridículo de anunciarse sin vuelos. Riyadh Air, en cambio, ha podido permitirse patrocinar a un equipo de primera categoría y habitual en competiciones europeas sin tener todavía un solo rial, euro o dólar de ingreso por billete vendido, precisamente porque detrás no hay una gestora local con las cuentas ajustadas, sino un fondo soberano que en su último ejercicio fiscal declaró unos ingresos de 120.000 millones de dólares y un beneficio neto de 17.000 millones. Con ese colchón, patrocinar una camiseta de fútbol antes de despegar es una anécdota contable, no un riesgo.

Cualquier negocio, tarde o temprano, tiene que buscar beneficios o al menos alcanzar el punto de equilibrio. Sin embargo, esa urgencia, que sí atenaza a las aerolíneas convencionales (cotizadas, con accionistas impacientes y márgenes que se miden trimestre a trimestre), aquí no aprieta de la misma manera. El Atlético de Madrid tendría que hacerlo rematadamente mal para perder un patrocinador tan importante, cuyo objetivo es sobre todo proyectar una imagen actualizada de un reino antiguo y tradicional, en línea con las iniciativas enmarcadas en el Vision 2030, un plan que recuerda al de modernización de otros emiratos y estados del Golfo. En este caso, Arabia Saudí cuenta con el enorme músculo financiero de su PIF.

Aunque inicialmente se pensó que toda la flota de la compañía sería “Made in USA”, la compañía saudí también ha apostado por la europea Airbus. En la foto, un A321XLR. (Marcel X42)

Esta nueva compañía lleva poco tiempo uniendo España con Arabia Saudí a través de Barajas (los aviones aterrizan cerca del Metropolitano, oficialmente “estadio Riyadh Air Metropolitano”) y, de momento, la ocupación de los vuelos es todavía discreta. Aun así, los aviones pueden seguir transportando “mucho aire”: el plan para dejar de depender del petróleo se lo permite, igual que los dos equipos de la capital llevan en la parte más visible de sus camisetas a dos compañías que están cambiando el mapa de la aviación mundial. Una ya lo ha conseguido: Emirates. La otra tiene mucho que decir y volar. Financiación, desde luego, no le va a faltar.

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