Forbes Women España

Mágicas y millonarias: Sandra Bullock y Nicole Kidman, el hechizo detrás de dos fortunas de 250 millones

Un patrimonio conjunto de 250 millones de dólares, decenas de éxitos y dos carreras dignas de admirar. Brindemos con unos ‘midnight margaritas’ por la magia millonaria de dos de las actrices más influyentes del cine moderno.

Sandra Bullock y Nicole Kidman. (Getty Images)

Puede que no sean hermanas de sangre como en Prácticamente magia (1998), pero Sandra Bullock y Nicole Kidman bien podrían haber sido acusadas de brujería en el siglo XVII. ¿Por qué? Por ser extremadamente millonarias, mujeres de éxito y, por supuesto, gozar de esa suerte de belleza eterna que las hace parecer inmunes al paso del tiempo. Vamos, que tienen todas las papeletas para acabar señaladas en la hoguera. Ambas, con un patrimonio de alrededor de 250 millones de dólares cada una, podrían guardar perfectamente la fortuna junto a su libro de hechizos y una botella de Bella Donna, por si alguien se vuelve envidioso.

Pero las dos actrices también comparten otro tipo de magia y legado profesional: un patrimonio gemelo. ¿Será fruto de aquel pacto de sangre sellado en esta película de brujas cottagecore de finales del siglo XX? ¿O será, más bien, por su astucia para demostrar desde el primer momento que una mujer protagonista también puede traer el éxito a taquilla y llenar las butacas hasta la última fila? Sea cual sea el hechizo, más de dos décadas después de ponerse en la piel de las hermanas Owens, Bullock y Kidman siguen demostrando que hay estrategias que funcionan mejor que cualquier poción.

Bullock suma 51 películas; Kidman, más de 80. ¿Habrá sido Prácticamente magia el hechizo que hizo prosperar dos carreras tan magnas? Sea lo que sea, a sus respectivas filmografías se suma ahora la segunda parte de esta historia de sororidad, magia y amor, más de 25 años después de que Sally y Gillian Owens se convirtieran en dos de las hermanas más icónicas dentro del universo witchcore.

Prácticamente, un segundo éxito en taquilla

La magia parece haber vuelto a funcionar también en taquilla. Prácticamente magia 2, la nueva película de fantasía de Warner Bros., recaudó 4,7 millones de dólares durante las funciones de preestreno del jueves y apunta a arrebatar a Spider-Man: Brand New Day el liderazgo de la taquilla tras seis semanas en lo más alto. Las previsiones sitúan su recaudación del primer fin de semana en Estados Unidos entre los 30 y 40 millones de dólares, a los que se sumarían entre 18 y 25 millones en los mercados internacionales. De cumplirse estas estimaciones, la cinta alcanzaría entre 48 y 65 millones de dólares a nivel mundial en su estreno, frente a un presupuesto de producción de 75 millones.

Las brujas vuelan de nuevo

La historia retoma la vida de Sally y Gillian 25 años después de la película original de 1998, convertida ya en cinta de culto. Esta vez, las hermanas tendrán que encontrar la forma de acabar con la maldición con ayuda de las hijas de Sally, Kylie, interpretada por Joey King, y Antonia, a quien da vida Maisie Williams. Dirigida por Susanne Bier, la película recupera además a Stockard Channing y Dianne Wiest y suma al reparto a Lee Pace, Xolo Maridueña y Solly McLeod.

Pero detrás de las brujas, los hechizos y los millones de la taquilla hay otras dos historias que merece la pena contar: las de las mujeres que llevan más de tres décadas haciendo magia frente a las cámaras y, también, fuera de ellas. De sus primeros papeles a sus mayores éxitos, pasando por los contratos millonarios, las productoras que han creado y las propiedades que han acumulado, así se han construido las carreras y los patrimonios de Sandra Bullock y Nicole Kidman. Siendo ellas, nosotras también brindaríamos por semejante vida con unos buenos midnight margaritas todas las noches.

Miss Hollywood

Si hay una actriz capaz de moverse con soltura entre una comedia romántica, un thriller, una película de acción y un drama premiado, esa es Sandra Bullock (62 años, Virginia, Estados Unidos). Su filmografía reúne algunos de los títulos más reconocibles del cine comercial de las últimas décadas: Speed: Máxima potencia (1994) la convirtió en estrella, Mientras dormías demostró su tirón en la comedia romántica, Miss Agente Especial confirmó su vena cómica y Gravity (2013), dirigida por Alfonso Cuarón, la llevó hasta uno de los papeles más exigentes de su carrera. En medio también hubo espacio para Prácticamente magia, La casa del lago, Ocean’s 8 y La ciudad perdida. Pero su gran reconocimiento llegó con Un sueño posible, por la que ganó el Óscar, el Globo de Oro y el Premio del Sindicato de Actores a Mejor Actriz. Una carrera capaz de compaginar todos los géneros, papeles y públicos.

Y esa capacidad para llenar las salas también se ha reflejado en sus contratos. Bullock ha conseguido algunos de sus mayores pagos cuando ya había superado los 50, una rareza en una industria que no siempre ha tratado demasiado bien la longevidad de sus actrices. Por La ciudad perdida (2022), por ejemplo, habría ingresado alrededor de 20 millones de dólares. Pero su estrategia financiera no se ha limitado a cobrar por protagonizar películas. En 1995 fundó Fortis Films, su propia compañía de producción, desde la que ha participado en títulos como Siempre queda el amor, Miss Agente Especial, Amor con preaviso, Miss Agente Especial 2: Armada y fabulosa y La ciudad perdida, además de producir proyectos para televisión. Una manera bastante eficaz de asegurarse de que una parte del negocio también queda al otro lado de la cámara.

El resto del patrimonio tampoco se ha quedado quieto. Bullock ha construido una cartera inmobiliaria valorada en decenas de millones de dólares y, según publicaciones especializadas, ha llegado a ser propietaria de al menos 17 inmuebles entre inversiones residenciales y comerciales en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Nueva Orleans, Austin o Jackson Hole. Entre ellos figuran una mansión de unos 1.500 metros cuadrados en Beverly Hills, dos apartamentos en Sierra Towers, una casa adosada en SoHo, una vivienda victoriana en Nueva Orleans y una propiedad de vacaciones en Wyoming. También ha demostrado que sabe hacer trabajar sus casas: una de sus viviendas en Hollywood Hills estuvo alquilada durante años antes de venderse en 2018 por 2,925 millones de dólares; antes de la venta generaba unos 16.500 dólares mensuales en alquiler. Y en Tybee Island, Georgia, llegó a tener una finca frente al mar de casi 1,2 hectáreas, con una casa principal de unos 312 metros cuadrados y una casa de invitados de unos 265 metros cuadrados. La compró en 2001 por aproximadamente 1,5 millones de dólares y terminó vendiéndola en 2021 por 4,175 millones. Porque para Bullock una casa puede ser residencia, refugio… o una inversión con vistas al mar.

La ‘lioness’ australiana

Nicole Kidman (59 años, Honolulu, Hawái, Estados Unidos) lleva más de cuatro décadas convirtiendo personajes en taquillazos, dramas de prestigio y, de paso, en una carrera cada vez más lucrativa. Desde Días de trueno (1990), donde compartió pantalla con quien entonces era su marido, Tom Cruise, hasta Todo por un sueño, Eyes Wide Shut, Moulin Rouge!, Las horas, Los otros, Cold Mountain o Australia, la actriz australiana ha transitado por buena parte de los grandes géneros de Hollywood. Su interpretación de Virginia Woolf en Las horas le valió el Óscar a Mejor Actriz, además del Globo de Oro y el BAFTA, mientras que su palmarés suma también varios Emmy y otros reconocimientos. Y si el cine fue durante años su terreno de juego, la televisión terminó convirtiéndose en otro de sus grandes negocios con series como Big Little Lies, The Undoing, Expats, Un matrimonio perfecto o Lioness.

La curva de sus cachés funciona casi como una biografía. Por Días de trueno, en 1990, cobró 200.000 dólares; dos años después, 250.000 por Un horizonte muy lejano, y 500.000 por Mi vida. El salto a los millones llegó con Todo por un sueño (2 millones), siguió con Batman eternamente (2,5), El pacificador (5), Eyes Wide Shut (6,5) y Moulin Rouge! (7). Ya entrada la década de los 2000, su tarifa se estacionó en torno a los 15 millones por película –Cold Mountain, Birth, Las mujeres perfectas y La intérprete-, con un techo conocido de 17,5 millones por Hechizada, en 2005. Solo entre 1990 y 2008 habría acumulado más de 180 millones de dólares en sueldos cinematográficos. En televisión, además, supo convertir su prestigio en otro filón: pasó de cobrar unos 250.000 dólares por episodio en la primera temporada de Big Little Lies a negociar alrededor de un millón por capítulo en la segunda.

Y buena parte de ese músculo financiero ha terminado convertido en ladrillo. Su cartera inmobiliaria ha llegado a extenderse por Estados Unidos, Australia y Europa, con una mansión en Nashville de unos 1.020 metros cuadrados, una vivienda en Beverly Hills, seis apartamentos en el edificio Latitude de Sídney -valorados conjuntamente en unos 27,5 millones de dólares-, un dúplex en Manhattan y la finca Bunya Hill, en las Tierras Altas del Sur de Australia, de unas 44,5 hectáreas. Entre las operaciones más llamativas está su penthouse de Sídney, adquirido en 2009 por unos 4,2 millones de dólares y ampliado posteriormente con la compra de la vivienda contigua por otros 4,85 millones, además del dúplex de Chelsea, comprado en 2010 por unos 9,6 millones, en un edificio famoso por permitir estacionar los vehículos en el mismo piso mediante un ascensor para coches. Tras su divorcio de Keith Urban en 2026, cuyo reparto patrimonial no se ha hecho completamente público, no todas las propiedades que compartieron pueden atribuirse hoy a ambos. A este patrimonio se suma Blossom Films, la productora que Kidman fundó junto a Per Saari y desde la que ha impulsado proyectos como Big Little Lies, The Undoing, Nueve perfectos desconocidos y Un matrimonio perfecto.

Artículos relacionados