Forbes Interview

John Romita Jr., dibujante de Marvel: «Mis originales los guardo a buen recaudo»

Si hay aristocracia del cómic, John Romita Jr. puede presumir de tener sangre (o tinta) azul. Forbes habla con el dibujante de Spider-Man o Iron Man, que visita en octubre la San Diego Comic-Con Málaga.

Sonriente y listo para dibujar, así es como los fans de John Romita Jr. le encontrarán en la San Diego Comic-Con Málaga.

Viaja con un maletín lleno de folios, lápices y –“lo más importante”– gomas de borrar, y dice de sí mismo que es un dibujante “de la vieja escuela”. Habría que añadir que John Romita Jr. (Nueva York, 1953) es también un heredero directo de una de las mejores que han existido: esa Marvel que Stan Lee forjó junto a artistas como Jack Kirby, Steve Ditko o, su propio padre, John Romita Sr. Spider-Man, Daredevil, Iron Man, Lobezno y el resto de la Patrulla X, a todos les ha dado vida a lo largo de una carrera que abarca cerca de cinco décadas. Entre el 1 y 4 de octubre acudirá como invitado al San Diego Comic-Con Málaga 2026, una cita ineludible para los fans de los tebeos y todo lo que les rodea.

En 1991, Stan Lee os reunió a tu padre y a ti en un programa para que dibujaseis juntos. Visto hoy, se percibe tanto el cariño como el respeto. ¿Te costó crecer siendo el hijo de una leyenda del cómic?

Siendo un niño siempre le vi trabajar, aunque tampoco le prestaba mucha atención. A los nueve años, una noche me despertó una pesadilla, fui a buscarle a su cuarto y estaba dibujando una portada de Daredevil. Me explicó que era un superhéroe ciego. Contaba que me senté en el suelo y empecé a dibujarle. Desde ese día ya no he parado.

“Un Romita Jr. bajo la lluvia”, la seña de identidad de un autor que ha calado a los grandes personajes de Marvel.

¿Qué aprendiste de él?

Cuando yo se lo pedía, porque nunca lo hizo por iniciativa propia, era muy respetuoso, siempre me daba consejos sobre mi trabajo que podía aplicar también a la propia vida. De eso me he dado cuenta con el paso del tiempo.

Alguno de tus originales se ha subastado por precios muy elevados, como una portada de Spider-Man, que se vendió por 168.000 dólares.

Intento no darle muchas vueltas. Es lo que hizo mi padre cuando supo que habían pagado cuatro millones de dólares por el primer dibujo de un personaje que creó con Gil Kane, El Castigador. Ya era muy mayor, estaba bastante enfermo, pero vi un brillo en sus ojos al contárselo. No me molesta que otros ganen dinero con material mío siempre y cuando no me engañen. En otros momentos ha habido negocios turbios, soy consciente, pero yo no los he sufrido. Por lo que a mí respecta, mis originales los guardo a buen recaudo.

¿Qué dirías que has dibujado más veces a lo largo de tu carrera?

Más que un superhéroe en concreto, imagino que las calles, los rascacielos y el skyline de Nueva York. Todos vivían en mi ciudad. Mi padre se inspiró en un edifico de nuestro barrio para la casa de Spider-Man. «Mirad, ahí vive Peter Parker», solía decirnos a mi hermano y a mí cuando pasábamos con el coche por delante. Stan Lee tuvo una idea genial al situar a los héroes de Marvel en un lugar reconocible. Una vez le escuché decirle a mi padre: “Fantasía y realismo, si hay demasiado de una cosa acabas echando de menos la otra”.

Hablando de Nueva York, después de los atentados del 11-S dibujaste a Spider-Man recorriendo la zona 0.

Fue muy doloroso. Aún lo sigue siendo. Podría estar hablando de la gente que murió y de los héroes que sacrificaron sus vidas durante horas. Soy incapaz de recordar en cambio cómo logré sacar adelante ese trabajo en tan poco tiempo, sin procesar lo sucedido.

¿Lo peor de este trabajo es la presión de cumplir con los plazos?

No me gusta llegar tarde ni al dentista y he llegado a trabajar hasta 20 horas al día durante muchos años, pero no diría tampoco que es eso. Hasta las críticas que recibo en redes me gustan. A los haters siempre les digo lo mismo: “Nadie hace las albóndigas como yo”. Si son amables, puede que comparta con ellos mi receta.

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