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El 94,2% de las viviendas en España presenta un nivel ineficiente de eficiencia energética, según Accumin

El 94,2% del parque residencial español presenta calificaciones energéticas ineficientes, correspondientes a las letras D a la G, concentrándose la mayoría de los inmuebles en la letra E.

Así lo revela el informe ‘Estado de la eficiencia energética en España 2026’, elaborado por la división de datos e inteligencia de Accumin a partir de los certificados energéticos registrados en las comunidades autónomas y reportados al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Pese a este diagnóstico, el estudio señala que en 2025 se alcanzó un récord histórico de certificados de eficiencia energética en España, con la emisión de 1,3 millones, lo que supuso un incremento del 3% anual.

El 45% de estos certificados estuvo motivado por reformas energéticas, impulsadas por las ayudas públicas y los fondos europeos. Esta cifra contrasta con la media del 19% registrada por este mismo motivo entre 2016 y 2019.

SÓLO EL 39% DE LAS VIVIENDAS CUENTA CON UN CERTIFICADO REGISTRADO

Según el informe, sólo el 39% de las viviendas en España cuenta actualmente con un certificado energético registrado.

Mediante el tratamiento estadístico de los datos, la entidad estima que, en el parque total modelizado, el 67,3% de los inmuebles se sitúa en la letra E; el 12,6% en la G; el 9% en la F, y el 5,4% en la D.

Por su parte, la alta eficiencia representa una cuota residual: la letra C supone el 3%; la B el 1,6%, y la A sólo el 1,2%.

La causa de esta ineficiencia se atribuye principalmente a la antigüedad del parque inmobiliario, construido bajo normativas sin requisitos energéticos, mientras que la obra nueva (sujeta a las calificaciones A, B o C) apenas representa el 4% del total.

MADRID Y NAVARRA, A LA CABEZA EN COBERTURA

El estudio apunta que la tasa de certificación es significativamente superior en las viviendas plurifamiliares (51,6%), frente a las unifamiliares (17,5%).

Por ámbitos geográficos, la cobertura se concentra en grandes núcleos urbanos, polos de empleo y zonas costeras. Así, las provincias con mayor porcentaje de parque certificado son Madrid (69%), Navarra (58%), Barcelona (55,3%) y Málaga (51,8%).

Superan también el 40% de cobertura las provincias de Girona (47,6%), Tarragona (47,6%), Asturias (46,7%), Cantabria (46,3%), La Rioja (43,5%), Lleida (40,6%) e Islas Baleares (40,1%).

Por otro lado, las provincias que albergan una mayor proporción de parque residencial eficiente (con más del 8% de sus viviendas entre las letras A y C) son Guadalajara, Navarra, Toledo, Soria, Madrid, Segovia, Cuenca y Ciudad Real.

En el extremo opuesto, Las Palmas, Castellón, Tenerife, Tarragona, Ceuta y Cantabria registran más de un 96% de sus certificados en los tramos ineficientes (D a G).

AHORRO SEGÚN LA TIPOLOGÍA DE VIVIENDA

Según el informe, el análisis de la base de datos nacional confirma la efectividad de las rehabilitaciones. En las viviendas unifamiliares, las reformas consiguen reducciones del consumo energético de entre el 25% y el 75%, traduciéndose habitualmente en un salto de una a dos letras en la calificación.

En las viviendas plurifamiliares (pisos), las reducciones de consumo oscilan entre el 10% y el 50%. Sin embargo, en esta tipología las mejoras no suelen reflejarse en un cambio de letra por la dificultad de ejecutar obras globales en fachadas o cubiertas sin el acuerdo de la junta de propietarios.

Para cumplir los objetivos de la Estrategia para la Rehabilitación Energética en el Sector de la Edificación en España -que será sustituida por el Plan Nacional de Renovación de Edificios-, España debe recortar 26.394 gigavatios por hora (GWh) de consumo de energía final residencial para 2030.

Esto requiere rehabilitar la envolvente térmica de 1,2 millones de viviendas y reemplazar 3,5 millones de sistemas de calefacción y agua caliente en cuatro años.

Desde la entidad advierten de que alcanzar esta meta exigiría multiplicar por 1,5 el ritmo actual de reformas registrado entre 2020 y 2025. El informe señala que para lograr un parque residencial mayoritariamente eficiente y cercano al escenario de cero emisiones para 2050 sería necesario multiplicar por 10 el ritmo de rehabilitación actual.