Así lo han manifestado durante la jornada ‘Cuestiones Estructurales de la Economía Española’, donde ambos organismos han presentado un análisis sobre los factores que impiden a España cerrar su brecha de productividad con respecto a las principales economías europeas desde hace cerca de tres décadas.
El director ejecutivo de Fedea, Ángel de la Fuente, ha defendido durante su intervención la urgencia de promover «instituciones que garintent la seguridad jurídica necesaria para la inversión» y que eviten un «exceso de regulación innecesaria».
En la misma línea, los expertos congregados en este evento han señalado como prioridad nacional la eliminación de umbrales regulatorios y la simplificación de licencias administrativas para facilitar el escalado de las compañías.
Según los datos expuestos durante el encuentro por el responsable de Análisis Económico de BBVA Research, Rafael Doménech, las grandes empresas españolas son aproximadamente dos veces más productivas que las microempresas.
Sin embargo, la excesiva atomización del tejido productivo en España explica hasta un 75% de la brecha de productividad con Alemania, teniendo en cuenta que la productividad media de las medianas y grandes empresas en España es similar a la de sus homólogas europeas.
A este factor se suma la composición sectorial de la ocupación. El técnico comercial y economista del Estado, Antonio García Rebollar, ha expuesto que el 30,6% de las horas trabajadas en España se concentra en el comercio, el transporte y la hostelería -la rama con menor valor añadido por hora (24,30 euros)-, mientras que la industria solo representa el 12,4% del empleo, a pesar de registrar un crecimiento anual medio de la productividad del 2,2% en las últimas dos décadas.
Para revertir esta tendencia, García Rebollar ha abogado por aumentar la internacionalización de las empresas y potenciar la exportación de servicios no turísticos, un ámbito en el que las ventas al exterior crecieron un 34,4% en 2025. «La brecha de productividad no se explica principalmente por empresas ineficientes, sino por un empleo demasiado concentrado en empresas pequeñas y desconectadas de los mercados internacionales», ha advertido.
MÁS INVERSIÓN PRODUCTIVA Y MEJOR FORMACIÓN
Durante la mesa redonda moderada por el presidente del CGE, Miguel Ángel Vázquez Taín, los ponentes han puesto el foco en la baja inversión en maquinaria, equipos y tecnología en España (excluyendo vivienda).
Desde el año 2002, este indicador acumula un crecimiento de solo el 15% en España (índice 115), frente al 50% de la Unión Europea y el 56% de Estados Unidos. En cuanto a la inversión pública, se situó en el 2,9% del PIB en 2025, sensiblemente por debajo del 3,8% registrado en la media comunitaria.
Vázquez Taín ha instado a «combinar mejor todos los recursos» y dirigirlos hacia usos de mayor valor añadido, al tiempo que ha subrayado que «mantener la protección social y elevar la productividad no son objetivos contrapuestos».
Además, ha reclamado una mayor implicación de los trabajadores en este proceso, asegurando que los aumentos de eficiencia deben repercutir directamente en «una mejora de los salarios».
Finalmente, Fedea y el Consejo General de Economistas han llamado a articular una reforma educativa y de formación continua duradera -que transcienda el ciclo político- orientada a dotar a la población de competencias digitales avanzadas e inteligencia artificial, resolviendo así la brecha de capital humano que aún impide amortizar el alto nivel de conectividad e infraestructuras con las que cuenta el país.

