La compañía energética BP ha arrancado la fase principal de desmantelamiento de la antigua isla de amarre situada en el mar, frente a su refinería de Castellón. La infraestructura, que durante años permitió a los petroleros cargar y descargar directamente con la planta, lleva sin actividad desde 2012, cuando BP trasladó estas operaciones a dos nuevos puntos de atraque construidos en la dársena sur del puerto, con una inversión de 50 millones de euros.
Un largo proceso administrativo
Una vez finalizada su vida operativa, BP inició los trámites para retirar la isla, un proceso que culminó con un informe favorable de las administraciones en 2025 y la autorización definitiva en febrero de 2026. Las obras comenzaron ese mismo año y, tras completar los trabajos preparatorios de ingeniería, logística e inspecciones submarinas para evaluar el estado del fondo marino, el proyecto entró en el tercer trimestre en su fase de desmontaje, que incluye tanto las estructuras visibles como las líneas submarinas que unían la isla con la refinería.
Para su ejecución, BP ha puesto en marcha planes de seguridad y salud adaptados al entorno marino, un plan de vigilancia ambiental y de prevención de la contaminación, y un sistema de gestión de residuos que garantiza la trazabilidad de los materiales retirados. Las inspecciones submarinas se realizan con vehículos operados por control remoto y buceo profesional para verificar la integridad de las tuberías antes de retirarlas.
Una historia marcada por un vertido de fuel
La isla que ahora desaparece no ha estado exenta de incidentes. En agosto de 2011, una fuga de hidrocarburo provocada por una rotura en la tubería que unía la plataforma con tierra generó un vertido de fuel de 500 metros de anchura por otros tantos de longitud, que avanzó hacia las playas de la vecina Almassora. El suceso obligó a activar el Plan Nacional de Contingencias por Contaminación Marítima, al encontrarse la mancha a menos de 1.200 metros de la costa. En la zona trabajaron un avión de vigilancia aérea, una lancha de Salvamento Marítimo y el buque Clara Campoamor, mientras tres remolcadores, dos lanchas y un equipo de buzos taponaban las fisuras de la tubería. Finalmente, el vertido quedó acotado y no llegó a alcanzar la playa.
Nuevas inversiones en la refinería
Actualmente, BP desarrolla en su complejo de Castellón un proyecto para convertirlo en un polo de producción de hidrógeno verde, con una primera planta de 25 MW impulsada junto a Iberdrola que ya se encuentra en fase de pruebas. La compañía también prevé ampliar en los próximos años su capacidad para fabricar biocombustibles destinados a la aviación y el transporte por carretera.

