Opinión Salvador Sostres

Fúli, de Jean-Claude Ellena para Le Couvent

La mandarina es alegre, dice Jean-Claude Ellena. Fuli, basado en la mandarina y el osmanto, se inspira en el puente del mismo nombre que cruza el río Yulong en la región de Guangxi, China. La vitalidad del osmanto contrasta con la refrescante -y es cierto que alegre- esencia de la mandarina verde. Las proporciones son perfectas.

La mandarina es alegre, dice Jean-Claude Ellena. Fúli es una hermosa acuarela que huele a los años 80, pero modernizada con la base almizclada y el osmanto. Recuerda al champán y un poco al dulce de canela, aunque más limpio y menos intenso. Tiene un toque femenino, razón de más para que un hombre pueda llevarla de una manera especial. Reconfortante, especiado, cálido y ligeramente lácteo, con excelente duración y proyección, ideal para un día lluvioso.

Fúli es otra demostración de arte del señor Ellena. De un arte tranquilo, profundo, que sobrevive a las modas y se instala en tu vida para siempre. Es un arte que explica al artista y a su época, un arte de una sensibilidad y precisión que son muy difíciles de encontrar en cualquier otra disciplina artística. El señor Ellena consigue dejarnos siempre boquiabiertos con su talento basado en la simplicidad y en la delicadeza. Muy pocos hombres han sido capaces de dar tanto con tan poco. Su arte explica nuestro tiempo pero es mucho más elegante que lo que vemos en las noticias y por la calle. No sé si ésta es la intención del artista, pero siento sus perfume como una respuesta a la barbarie, a la angustia, a la incomprensión, a la vulgaridad y me gustaría algún día poderle agradecer el refugio de clase y de belleza que para mí es y representa.