Las grandes ciudades ya no compiten únicamente por su patrimonio, su gastronomía o su agenda cultural. Cada vez pesan más las experiencias que son capaces de ofrecer y el recuerdo que dejan en quienes las visitan. Así las cosas, el ocio nocturno se ha consolidado como uno de los grandes activos de Madrid, una posición que la llegada de la Fórmula 1 contribuirá a reforzar. Sobre la evolución del sector, el nuevo perfil del visitante y el papel que desempeñan espacios como Gabana reflexiona Tito Pajares, uno de los empresarios que mejor conoce la noche capitalina.
Madrid se ha consolidado como uno de los grandes destinos urbanos de Europa. ¿Hasta qué punto la noche forma parte de esa experiencia que viene a buscar el visitante?
La noche forma parte esencial de la propuesta de valor de Madrid. Hoy la ciudad ofrece una experiencia que combina cultura, gastronomía, compras, deporte, grandes eventos y ocio nocturno. Quien la visita no busca únicamente monumentos o restaurantes; busca vivirla en toda su intensidad. Pocas capitales europeas pueden ofrecer una experiencia continua desde la mañana hasta la madrugada, con altos estándares de calidad, seguridad y hospitalidad. El ocio nocturno contribuye a prolongar la estancia del visitante, aumentar su gasto y reforzar el recuerdo positivo del destino. Por eso la noche no es un complemento del turismo, sino una parte fundamental de la experiencia.
El peso del público internacional y de alto poder adquisitivo es cada vez mayor. ¿Cómo condiciona eso la oferta de ocio en la ciudad?
Más que condicionarla, la está impulsando hacia una mayor excelencia. Cada vez llegan más visitantes internacionales con una elevada capacidad de gasto y una gran experiencia viajera. Son clientes que conocen ciudades como Londres, París, Dubái, Miami o Milán y que esperan encontrar aquí un nivel de experiencia equiparable. Eso obliga a todo el sector a elevar la calidad de sus propuestas. Ya no basta con ofrecer un buen producto; hay que construir experiencias memorables. El cliente valora la atención personalizada, los espacios cuidados, la exclusividad, la seguridad y una oferta que combine autenticidad y sofisticación. Esa evolución está contribuyendo a profesionalizar aún más el sector.
Antes salir estaba más ligado al consumo; hoy se habla más de experiencia. ¿Qué busca realmente el cliente cuando sale?
Busca emociones, recuerdos y conexiones. La tendencia ha cambiado: las personas priorizan vivir experiencias frente a acumular productos. Cuando alguien sale quiere sentirse parte de algo especial. Busca entretenimiento, socialización, buena música, un entorno atractivo y una atención excelente. Quiere desconectar, celebrar, relacionarse y vivir momentos que después recuerde y comparta. En definitiva, el cliente no compra una copa o una entrada; compra una experiencia completa. Ahí es donde espacios como Gabana han sabido evolucionar y mantenerse relevantes durante décadas.
La frontera entre restauración, entretenimiento y vida nocturna es cada vez más difusa. ¿Cómo se articula esa mezcla en espacios como Gabana?
Esa integración define la nueva generación de espacios de ocio. Hoy los clientes ya no entienden compartimentos estancos; quieren disfrutar de una experiencia en la que gastronomía, entretenimiento y vida social convivan de forma natural. En Grupo Gabana llevamos años trabajando en esa dirección. Nuestro objetivo es que cada visita combine hospitalidad, ambiente, música, gastronomía y entretenimiento. Ya no hablamos únicamente de ocio nocturno en el sentido tradicional, sino de una experiencia mucho más completa. Adaptarnos a las nuevas formas de consumo sin perder nuestra identidad es una de las claves que explican la vigencia de la marca.
¿Qué decisiones han sido clave para mantener su posicionamiento en un contexto que ha cambiado tanto?
La principal ha sido entender que la tradición solo tiene valor cuando es compatible con la innovación. Somos una marca con una larga trayectoria y siempre hemos apostado por mejorar la experiencia del cliente, renovar nuestros espacios y mantener un servicio acorde con lo que esperan quienes nos visitan. También hemos sabido interpretar cómo evolucionaban los hábitos de consumo y adaptarnos a ellos sin renunciar a nuestra esencia. La clave ha sido evolucionar manteniendo nuestra identidad. Eso es lo que permite que una marca siga siendo relevante generación tras generación.
¿Se percibe en el sector una caída debido al descenso de la venta de bebidas destiladas en España?
Sí, creo que existe una cierta desaceleración que afecta tanto al sector del ocio nocturno como al de los festivales. En mi opinión, está relacionada con la evolución de los hábitos de consumo y de ocio, así como con la pérdida de poder adquisitivo, que afecta no solo a los consumidores más jóvenes, sino al conjunto de los clientes. Durante 2026 estamos viendo señales que reflejan ese contexto, como el cierre de algunas salas emblemáticas y la cancelación de determinados festivales. Todo ello evidencia que el sector atraviesa un momento de transformación y ajuste. Aun así, más que hablar de una crisis, creo que estamos ante un proceso de adaptación. Las empresas y los promotores están replanteando sus modelos y buscando nuevas fórmulas de entretenimiento que respondan mejor a las expectativas del público y garanticen la sostenibilidad del sector a largo plazo.
La llegada de la Fórmula 1 sitúa a la capital en otro circuito de grandes eventos, donde espacios como Gabana formarán parte de la agenda del fin de semana. ¿Qué supone acoger un evento así?
La llegada de la Fórmula 1 representa un antes y un después para Madrid. No hablamos únicamente de una competición deportiva, sino de uno de los mayores escaparates internacionales que existen actualmente. Para espacios como Gabana supone la oportunidad de formar parte de una experiencia global que atraerá a visitantes de alto valor, líderes empresariales, marcas internacionales y personalidades de todo el mundo. Acoger el afterparty del Gran Premio refleja el posicionamiento que hemos construido durante estos años.
Además, estaremos presentes durante todo el fin de semana, tanto con la celebración del afterparty como en el Palco Club 9 del circuito. Más allá del impacto directo, es una oportunidad para proyectar la imagen de Madrid como una ciudad abierta, cosmopolita y preparada para acoger grandes eventos internacionales.
Aun así, ¿qué diría que todavía no ha terminado de resolverse dentro de la oferta de ocio de nuestra ciudad?
Madrid ha avanzado muchísimo en los últimos años, pero todavía existe margen para desarrollar una estrategia más ambiciosa en torno a la economía nocturna. Las grandes ciudades entienden la noche como un activo económico, turístico y cultural. Debemos seguir reforzando la coordinación entre administraciones y sector privado para facilitar la actividad empresarial, impulsar la innovación y consolidar una oferta cada vez más diversa y sostenible. Tenemos todos los ingredientes para convertirnos en una referencia europea en experiencias urbanas. El reto ahora es seguir creciendo de forma ordenada, manteniendo la calidad, la seguridad y la convivencia que han permitido llegar hasta aquí.

