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El USS Abraham Lincoln atraca en Tailandia tras casi nueve meses en el mar

El portaaviones nuclear estadounidense USS Abraham Lincoln (CVN-72) se dirige al puerto de Laem Chabang, cerca de la ciudad de Pattaya. AFP VÍA GETTY IMAGES

El portaaviones USS Abraham Lincoln atracó en Tailandia este miércoles, en su primera escala portuaria tras pasar casi nueve meses en el mar como parte de las operaciones militares en Oriente Medio, en medio de la polémica por las condiciones de vida de la tripulación a bordo y la preocupación por una incipiente crisis de salud mental.

Datos clave

El portaaviones atracó en el puerto de Laem Chabang, cerca de la ciudad de Pattaya, que desde hace varios años se ha convertido en un popular destino de descanso y esparcimiento para las fuerzas estadounidenses durante sus despliegues. La Embajada de Estados Unidos en Bangkok confirmó la llegada del USS Abraham Lincoln y de otros elementos del grupo de ataque al puerto, al tiempo que señaló que otros buques de la Armada estadounidense han atracado en puertos cercanos.

El comandante del buque, el capitán Dan Keeler, afirmó que la tripulación está «muy emocionada de hacer de Tailandia la primera escala portuaria de este histórico despliegue». El comandante del Carrier Strike Group, el contralmirante Robert E. Loughran, señaló que la escala ofrecerá a marineros e infantes de Marina una «merecida oportunidad» para «descansar y recargar energías».

Citando al alcalde de Pattaya, Poramet Ngampichet, The New York Times informó de que está previsto que los miembros de la tripulación se desplacen en autobús hasta la ciudad y que muchos de ellos ya han reservado habitaciones de hotel.

Cifra clave

286 días. Ese es el tiempo que el USS Lincoln ha pasado en el mar sin realizar una escala portuaria completa, desde que partió de San Diego en noviembre del año pasado. El buque realizó una escala de un día en Guam el 12 de diciembre, pero desde entonces ha permanecido en el mar, lo que lo convierte en el despliegue naval moderno más largo de este tipo sin una escala portuaria.

Contexto

Los casi nueve meses que el Lincoln ha permanecido en el mar constituyen uno de los despliegues más prolongados de un buque estadounidense desde la Guerra Fría. El portaaviones de propulsión nuclear fue desplegado inicialmente en el Pacífico, pero a comienzos de este año se trasladó a Oriente Medio para apoyar la guerra en Irán.

En las últimas semanas, varios informes han alertado sobre las condiciones de la tripulación a bordo debido a la prolongación del despliegue. El mes pasado, Navy Times informó de que varios marineros habían intentado saltar por la borda del buque, lo que suscitó preocupación por su salud mental. Stars and Stripes también informó de al menos un caso de una persona que trató de saltar del barco.

El mes pasado, un grupo de senadores demócratas escribió al secretario de la Armada, Hung Cao, para denunciar «informes generalizados sobre escasez de suministros básicos, contaminación del agua, problemas de fontanería, deterioro de la salud mental, problemas de seguridad en las cubiertas y alteraciones en el sistema de correo».

Sin embargo, miembros de la Administración han restado importancia a las preocupaciones sobre una crisis de salud mental. El presidente Donald Trump también rechazó las informaciones sobre el estado del buque, calificándolas de «falsas» e insistiendo en que el barco estaba «magníficamente mantenido y magníficamente cuidado».

Operación a gran escala

Antes de la llegada del buque, las autoridades locales de Pattaya llevaron a cabo una operación a gran escala contra la prostitución callejera en la ciudad y detuvieron a decenas de mujeres. Las trabajadoras sexuales son habituales en Pattaya, aunque la prostitución sigue siendo ilegal en Tailandia. La Policía también ha anunciado que realizará patrullas adicionales para abordar esta cuestión.

El alcalde de la ciudad ha señalado además que los marineros que lleguen tendrán prohibido participar en determinadas actividades, entre ellas «deportes acuáticos, motos acuáticas, puenting, lucha libre y boxeo».

A pesar de estas restricciones, las autoridades locales esperan que la llegada de los militares impulse la economía de la zona. Ngampichet calcula que cada marinero podría gastar entre 1.000 y 3.000 baht tailandeses (entre 30 y 91 dólares) al día durante su estancia.