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Pedro Marques toma el mando de McDonald’s España

El ejecutivo, que comenzó su carrera en McDonald’s hace más de 30 años como empleado de restaurante en Portugal, asume ahora Operaciones y Franquicias en España.

Pedro Marques, ejecutivo y protagonista de esta información, posa en un retrato corporativo. Su trayectoria y visión empresarial son claves para entender la evolución de la compañía y el nuevo escenario al que se enfrenta.

McDonald’s España ha decidido mirar hacia dentro para preparar su siguiente etapa. Pedro Marques se incorpora desde este 1 de septiembre de 2026 al Comité de Dirección como nuevo Chief Restaurant Officer (CRO), con responsabilidad sobre Operaciones y Franquicias, en un momento en el que la compañía no parece dispuesta a levantar el pie del acelerador. El movimiento tiene una segunda parte igualmente relevante: Ángel Castillo, hasta ahora responsable de Restaurantes de McDonald’s España, deja el mercado nacional para asumir el puesto de Chief Restaurant Officer de International Operated Markets (IOM), una de las divisiones internacionales del grupo. Más que un simple intercambio de nombres en el organigrama, la doble promoción dibuja una fotografía bastante precisa de lo que McDonald’s quiere hacer en los próximos años: crecer, profesionalizar todavía más su operación y convertir el talento desarrollado dentro de la propia compañía en una ventaja competitiva internacional.

La elección de Marques resulta especialmente significativa por su recorrido. Licenciado en Arquitectura por la Universidad Técnica de Lisboa, comenzó hace más de tres décadas como empleado de restaurante de McDonald’s en Portugal y desde entonces ha recorrido prácticamente todas las capas del negocio: formación, operaciones, gestión y liderazgo. Su última responsabilidad antes de aterrizar en España fue la de Director de Operaciones de McDonald’s Portugal, desde donde participó en el crecimiento del mercado y en el fortalecimiento del modelo operativo. No llega, por tanto, como un ejecutivo externo llamado a reinventar la compañía desde cero, sino como alguien que conoce desde dentro aquello que ahora tendrá que hacer funcionar a mayor escala: restaurantes, equipos, franquiciados, procesos y experiencia de cliente.

Y ahí está precisamente la clave de este relevo. McDonald’s España no está en una fase defensiva. La compañía ha superado ya los 660 restaurantes, cuenta con una red de alrededor de 130 franquiciados y el 92% de sus establecimientos están gestionados por estos empresarios y empresarias. Al mismo tiempo, mantiene una hoja de ruta que contempla 200 nuevas aperturas hasta 2028, respaldadas por una inversión prevista de 500 millones de euros en España. La magnitud del plan convierte el puesto de CRO en algo mucho más importante que la gestión cotidiana de una red de restaurantes: significa ayudar a decidir cómo crece una de las mayores compañías de restauración del país sin perder el control de aquello que la ha hecho crecer.

Un ejecutivo que empezó detrás del mostrador

Hay carreras corporativas que comienzan en un despacho y otras que empiezan en el lugar donde realmente se juega el negocio. La de Pedro Marques pertenece a la segunda categoría. Hace más de 30 años entró en McDonald’s como empleado de restaurante en Portugal y, desde entonces, su trayectoria ha estado vinculada de manera prácticamente exclusiva a la compañía. El dato importa porque el negocio de McDonald’s tiene una particularidad que no siempre resulta evidente desde fuera: una parte esencial de su ventaja competitiva no está únicamente en la marca, sino en la capacidad de conseguir que una experiencia diseñada a escala global se ejecute de forma consistente en miles de establecimientos y, al mismo tiempo, se adapte a cada mercado. Marques llega a España precisamente con ese conocimiento acumulado. Ha pasado por formación, operaciones y gestión, ha dirigido equipos y ha conocido de primera mano el funcionamiento de los restaurantes antes de alcanzar puestos ejecutivos.

Su nombramiento adquiere todavía más sentido si se observa el momento que atraviesa McDonald’s España. La compañía está ampliando su huella física mientras intenta que cada nueva apertura sea algo más que una dirección adicional en el mapa. Durante 2025 cerró el año con nuevas aperturas en Madrid, Cataluña, Andalucía y Castilla y León, entre otras regiones, y solo esas seis inauguraciones finales del ejercicio supusieron cerca de 250 nuevos puestos de trabajo. En 2026 el ritmo ha continuado: en junio, por ejemplo, abrió un nuevo establecimiento en Madrid que incorporó 35 empleados, mientras que en julio sumó otro restaurante en el barrio de Prosperidad con otros 40 puestos de trabajo. La expansión, por tanto, no es una promesa abstracta para 2028; se está materializando restaurante a restaurante.

El reto de Marques será conseguir que esa velocidad no diluya la cultura operativa de la compañía. En una red de más de 660 establecimientos, con más de 600.000 clientes diarios según las cifras corporativas de McDonald’s España, pequeñas decisiones sobre procesos, personal, formación, tecnología o servicio pueden acabar teniendo un impacto enorme cuando se multiplican cientos de veces. La propia compañía supera actualmente los 20.000 empleados en restaurantes y oficinas y, tras alcanzar los 27.000 empleos directos en 2025 según otra actualización corporativa, ha fijado además el objetivo de superar los 30.000 empleados directos durante 2026. El nuevo CRO tendrá, por tanto, que gestionar una organización en crecimiento, no simplemente una organización grande.

El verdadero movimiento está en el doble ascenso

La noticia, sin embargo, no termina en Pedro Marques. La otra mitad de la operación puede resultar incluso más reveladora. Ángel Castillo, que durante más de 25 años ha desarrollado distintas responsabilidades de liderazgo dentro de McDonald’s y que hasta ahora ocupaba la posición de CRO en España, da el salto a International Operated Markets. Es una promoción que lleva el conocimiento adquirido en el mercado español al terreno internacional y que convierte el relevo doméstico en una operación de doble sentido: mientras Marques llega para dirigir la siguiente fase de McDonald’s España, Castillo exporta su experiencia a una división internacional.

Castillo ha participado durante los últimos años en una etapa de transformación de la operación española marcada por la mejora del rendimiento de los restaurantes, la simplificación de procesos, el trabajo con los franquiciados y la evolución de la experiencia de clientes y empleados. Su promoción, por ello, no puede leerse únicamente como una salida del mercado español. También funciona como reconocimiento al papel que España está desempeñando dentro del sistema McDonald’s como cantera de talento directivo. Y esa idea aparece de forma explícita en el anuncio de la compañía: tanto el nombramiento de Marques como el ascenso internacional de Castillo se presentan como ejemplos de la capacidad de McDonald’s para desarrollar líderes desde dentro y ofrecerles oportunidades de crecimiento más allá de su mercado de origen.

Es una estrategia especialmente interesante en una compañía cuyo modelo depende tanto de la ejecución. McDonald’s no construye su negocio únicamente a través de restaurantes propios: el 92% de sus establecimientos españoles están gestionados por franquiciados, una estructura que hace que el liderazgo operativo tenga que ser capaz de trabajar simultáneamente con empleados, empresarios independientes y equipos corporativos. La relación entre esos tres mundos —marca, franquicia y operación— es probablemente uno de los puntos donde más valor puede aportar alguien que haya pasado por diferentes posiciones dentro del sistema.

La compañía tiene, además, un modelo de crecimiento que exige músculo empresarial. Para alcanzar los 800 restaurantes previstos, McDonald’s necesita incorporar nuevos franquiciados y mantener una red capaz de absorber decenas de aperturas sin que la calidad de la experiencia se resienta. En 2025 anunció una inversión de 500 millones de euros hasta 2028 para apoyar ese crecimiento. El reto ya no es demostrar que el modelo funciona: es hacerlo crecer a gran velocidad sin que deje de funcionar.

España, un mercado que todavía tiene hambre de McDonald’s

La dimensión del plan ayuda a entender por qué el cambio de CRO llega ahora. McDonald’s España lleva más de 40 años construyendo su presencia en el país desde aquel primer restaurante abierto en la Gran Vía de Madrid el 9 de marzo de 1981. En cuatro décadas, la compañía ha pasado de un establecimiento y alrededor de 20 empleados a una red que supera los 660 restaurantes y que mantiene una estrategia de expansión nacional. La escala actual es otra, pero la lógica sigue siendo reconocible: crecer cerca del consumidor, apoyarse en franquiciados y convertir la operación diaria en una disciplina empresarial.

El mercado español tiene además una característica que McDonald’s lleva años explotando: la conexión con el tejido económico local. Más del 70% del valor de la cesta de compra de McDonald’s España procede de proveedores nacionales, según la información facilitada por la compañía, que también señala que más del 70% de sus proveedores son españoles o tienen sede en España. La expansión de restaurantes tiene, por tanto, un efecto que va más allá de la propia marca. Cada apertura implica empleo, actividad para franquiciados y proveedores y una nueva pieza dentro de una cadena de suministro que lleva décadas desarrollándose en España.

El empleo es otro de los termómetros del crecimiento. En mayo de 2025, McDonald’s España comunicó que había alcanzado los 27.000 empleos directos y que generaba otros 60.000 puestos de trabajo indirectos. Un año después, la compañía elevó todavía más la ambición y anunció el objetivo de superar los 30.000 empleados directos en 2026, en paralelo al plan de aperturas. Si se cumple, significaría añadir miles de personas a una estructura que ya es una de las grandes plataformas de entrada al mercado laboral y de promoción interna dentro del sector de la restauración.

Ese crecimiento obliga también a pensar en cómo será el restaurante del futuro. Las nuevas aperturas incorporan cada vez más elementos vinculados a la digitalización, el servicio a mesa, McDelivery y los kioscos digitales, mientras la compañía intenta mantener el restaurante como punto de contacto físico con el consumidor. El trabajo del nuevo CRO estará, en buena medida, en ese cruce entre dos mundos: una marca global que necesita escala y un negocio local en el que la experiencia ocurre en cada restaurante, con cada empleado y cada franquiciado.

El ascensor interno como estrategia empresarial

Hay una lectura adicional detrás de estos nombramientos que va más allá de los dos ejecutivos. McDonald’s está utilizando una de las herramientas más poderosas para retener talento: demostrar que una carrera completa dentro de la compañía puede llevar desde un restaurante hasta la alta dirección internacional. Marques comenzó como empleado de restaurante y llega ahora al Comité de Dirección de McDonald’s España. Castillo, después de más de 25 años en diferentes puestos de liderazgo, da el salto a una posición internacional. No es un mensaje menor para una organización que necesita incorporar miles de trabajadores y, al mismo tiempo, formar a quienes deberán dirigir la siguiente generación de restaurantes.

La promoción interna tiene además una ventaja difícil de comprar con una contratación externa: el conocimiento acumulado. Marques no necesita aprender desde cero cómo funciona el sistema McDonald’s, del mismo modo que Castillo no llega a IOM sin haber conocido previamente las complejidades de la operación en España. En un momento de expansión, ese capital organizativo puede ser tan importante como una nueva inversión en tecnología o un nuevo restaurante. La compañía necesita personas capaces de tomar decisiones rápidas, pero también de entender qué consecuencias tienen esas decisiones en una red donde conviven franquiciados, empleados, proveedores y millones de clientes.

La propia dirección de McDonald’s España sitúa precisamente ahí el valor del relevo. Inês Lima, Managing Director de la compañía, destaca en el anuncio la combinación de experiencia operativa, conocimiento del negocio y visión estratégica que aporta Marques, así como su capacidad para trabajar junto a franquiciados y equipos en la siguiente fase de crecimiento. El nuevo CRO, por su parte, resume su cometido en tres conceptos: crecimiento sostenible, ventaja competitiva y creación de valor para clientes, empleados y comunidades.

La frase puede sonar corporativa, pero los números permiten aterrizarla. 200 restaurantes adicionales hasta 2028, 500 millones de euros de inversión, más de 660 establecimientos actuales, un 92% gestionado por franquiciados y un objetivo de más de 30.000 empleados directos configuran un escenario en el que la ejecución va a ser determinante. Marques no recibe una compañía que necesite encontrar su modelo. Recibe una compañía que ya tiene un modelo y quiere llevarlo mucho más lejos.

El próximo restaurante será la prueba

El cambio de Pedro Marques no supone una ruptura con la etapa anterior, sino una continuidad con ambición renovada. Ángel Castillo asciende al tablero internacional; Marques toma el mando operativo en España; y McDonald’s mantiene el acelerador pisado en un mercado que considera estratégico.

A partir de ahora, buena parte de la historia se escribirá en los restaurantes: en las nuevas aperturas, en la relación con los franquiciados, en los miles de trabajadores que se incorporen a la compañía y en la capacidad de mantener una experiencia reconocible mientras la red crece a un ritmo que no es precisamente modesto.

Porque la verdadera dimensión de este nombramiento no estará en el cargo que aparece junto al nombre de Pedro Marques, sino en lo que ocurra después. Si McDonald’s España consigue convertir su expansión en una ventaja sin sacrificar la excelencia operativa, el relevo habrá cumplido su propósito. Y para una compañía que aspira a sumar 200 restaurantes en apenas unos años, esa será la métrica que realmente importe.

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