Así, el acuerdo firmado entre ESA y PDL Space contempla los denominados Componentes A y B de la iniciativa europea. En concreto, el primer bloque impulsará la consolidación del servicio comercial de lanzamiento orbital de la compañía y el incremento progresivo de su cadencia de lanzamientos hasta 2030, dando respuesta al creciente interés comercial por Miura 5 en los mercados internacionales.
Por su parte, el Componente B se centrará en la mejora de la capacidad orbital (‘Upgraded Orbital Capacity’) mediante el desarrollo de nuevas prestaciones para el cohete Miura 5, destinadas a atender misiones institucionales y comerciales que requieran una mayor capacidad de carga útil y alcance orbital, así como a incorporar capacidades de aterrizaje propulsivo como paso hacia la reutilización.
Desde PLD Space han destacado que este desarrollo forma parte de su hoja de ruta tecnológica y constituye un paso estratégico hacia Miura Next, su futura familia de lanzadores pesados, ya que los subsistemas concebidos serán «directamente transferibles» a las futuras generaciones de lanzadores, permitiendo acelerar el desarrollo de nuevas capacidades de lanzamiento, reducir el riesgo tecnológico y maximizar el retorno de las inversiones en tecnología.
«La selección de PLD Space por parte de la ESA confirma la madurez de la hoja de ruta que llevamos años construyendo: una capacidad europea de lanzamiento concebida para crecer con una ambición sólida, basada en una tecnología, una industria y una capacidad de ejecución bajo nuestro propio control», ha afirmado el presidente ejecutivo de la firma, Ezequiel Sánchez.
Además, el directivo ha subrayado que este contrato «no es un hito aislado», sino parte de un camino de ejecución «disciplinado» que abarca desde la validación con Miura 1 y Miura 5 hasta la transferencia de tecnologías críticas a Miura Next para construir «un acceso soberano al espacio».
Finalmente, la compañía ha remarcado que la adjudicación refuerza su modelo industrial basado en la integración vertical, el desarrollo de tecnologías robustas y una metodología de validación ‘test-like-you-fly’, que replica en tierra las condiciones reales de vuelo.

